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Fernando González-Caballos Martínez
Junio 2001
La
pareja formada por Antonio Agujetas y Alberto San Miguel acaba de sacar al mercado
"Así lo siento", un trabajo producido por la Peña Flamenca
Los Cernícalos en el que han colaborado la Diputación de Cádiz,
el Ayuntamiento de Jerez y las Bodegas GonzálezByass. A través de
un recorrido largo en palos, Antonio da cuenta de su enciclopedismo e inquietudes.
Antonio
Agujetas es un cantaor racial al que no le gusta que lo comparen con nadie. Su
voz guarda el eco inconfundible y personal de una de las dinastías cantaoras
de mayor abolengo, ya que en él se funden los rajos de Tío Manuel
y Manuel Agujetas. Tras más de doce años entre rejas Antonio ha
decidido cambiar los barrotes de la cárcel por las cuerdas de la guitarra
de su amigo Alberto San Miguel, para tratar así de hacerse un hueco en
un mundo tan complicado como el del flamenco.

¿Dónde
y cómo se cría Antonio Agujetas?
Yo
me he criado en Jerez junto a mi madre, aunque por circunstancias de la vida me
metí en un tema muy gordo cuando aún era un crío y tuve que
pasar doce años de mi vida en la cárcel.
Y
allí ganó el Concurso Nacional Penitenciario...
Efectivamente,
en 1997 me hice con el Premio Nacional de Cante para Presos lo que me sirvió
para grabar el disco, Dos
gritos de libertad. Fue una experiencia muy bonita en la que canté
como había oído cantar a mi familia toda la vida, sobre todo por
seguiriyas y martinetes, aunque en aquel disco también grabé un
montón de palos.
Sin
embargo, ahora es usted mucho más largo. ¿A qué se debe el
cambio?
Desde
que conocí a Alberto y empecé a trabajar con él se convirtió
en mi mano derecha. Gracias a su ayuda he empezado a cantar por una serie de palos
por los que antes no lo hacía, como malagueñas, granaínas,
cartageneras y tarantos. De hecho ahora mismo estamos montando unas bamberas.
En cierto modo, Alberto me está ayudando a descubrir cuáles son
mis facultades
En
el romance hay pasajes en los que recuerda a Rafael El Negro.
¡Claro! Es que mi padre le escuchó el romance
de Bernardo Alcarpio al Negro del Puerto y yo se lo he oído a él,
así que es normal que en cierto modo recuerde a él.
Llama
muchísimo la atención la manera de titular los cantes que ha tenido
en este cuarto disco. ¿A qué se debe?
Eso
ha sido idea de Alberto San Miguel, aunque a mí me ha gustado mucho. Con
ello sólo hemos tratado de añadir algo de frescura a letras y palos
clásicos para que las cosas no sean siempre iguales.

Alberto
también firma como letrista alegrías y fandangos. ¿No se
quejará de guitarrista?
Pues
la verdad es que no. Han sido nada más que unas pinceladas, pero han estado
muy bien. Las alegrías son suyas íntegramente, pero los fandangos
los firma a medias con Pedro Carabante, aunque el que me ha dicho por qué
estilo entraban mejor y cómo podía mejorarlos ha sido Alberto. Es
mi mano derecha y no me voy a cansar de decirlo, porque realmente él ha
sido quien más me ha ayudado desde que salí de la cárcel.
En
contra de la tendencia general, este trabajo no tiene nada de comercial.
No,
no, no..., éste es un disco para aficionados cabales. Las cosas comerciales
pasan de moda y luego ya nadie se acuerda de ti. Nuestra idea ha sido la de hacer
un trabajo serio con el que los buenos aficionaos puedan disfrutar hoy, mañana
y siempre, porque así es como lo siento.
Como
el título mismo...
Ahí
está picha (risas). Además acabas de dar en la clave, porque ésa
era nuestra idea, llevar al disco todo lo que he pasado durante mi vida de la
manera más sincera posible.
Dentro
de un mes cantará en el Espárrago de Jerez. ¿Qué espera
encontrar allí?
Creo
que va a ser muy importante porque allí habrá muchos jóvenes
y será una buena oportunidad para acercar el cante puro a un público
que está acostumbrándose a lo comercial. A ver qué pasa...
Fernando
González-Caballos Martínez
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