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Carmen Amaya. 1963".
Su imagen
La poderosa figura
de Carmen Amaya en enormes carteles colocados en la fachada de los teatros llamaba
inmediatamente la atención de los viandantes. Su figura era inconfundible.
Tan característica, tan personal, tan suya de toda la vida que la mayoría
de artistas plásticos coincidieron en plasmarla de casi igual manera. Tenía
una postura tan bella, tan difícil de repetir, a pesar de lo imitada que
fue, que se podía identificar a la bailaora sin ver su cara.

Fotografía por Colita
Dos son los atuendos
más característicos de Carmen Amaya, con pantalones, camisa de lunares
y chaleco o chaquetilla, o con un pomposo traje blanco con enorme cola. Y el gesto:
los dos poderosos brazos arqueados detrás del cuerpo como impulsándose
hacia delante, el torso tenso, la cabeza baja y adelantada en gesto de ataque
y la cara de pantera con mirada de decisión, de empuje, de ímpetu,
brava, valiente, desafiante. Una postura de arranque que Carmen empleó
constantemente en todos los bailes.

Fotografía por Colita
Francisco
Hidalgo Gómez
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