Ana Salazar, cantante y
bailaora de flamenco. Entrevista
“A mi manera, lucho por
el flamenco”
Silvia Calado. Madrid, octubre de 2007
Baila por seguiriyas. Canta a
Adela la Chaqueta. Transforma ‘chansons’ en
bulerías. Y no va de flamenca. Ana
Salazar parte de lo jondo, pero su lenguaje se ha
ido haciendo cada vez más universal. Así
lo muestra en su tercer trabajo discográfico ‘Claros
del alma’, el que considera su “primer disco
personal”. Contiene versiones de aquí y de
allá: desde Mercedes Sosa a Lola Flores, pasando
-bien sûr- por Edith Piaf. También hay composiciones
del guitarrista José Luis Montón, con recuerdo
a Adela la Chaqueta incluido. Y hay dos temas propios,
que la cantante y bailaora gaditana ha creado mano a mano
con el percusionista Guillermo McGill, productor y director
musical de un disco que suena un poquito a nana.

Ana Salazar (Foto
Daniel Muñoz)
Desde la edición de ‘Ana
Salazar canta a Edith Piaf’, además de
defender el disco en directo, has participado en proyectos
tan diversos como el musical ‘Tarantos’. ¿Cómo
has evolucionado?
Creo que este es mi primer disco personal.
‘Ana Salazar canta a Edith Piaf’ fue un encargo
maravilloso, que me dejó llena de regalos. Dentro
de esos regalos, había cosas buenas y cosas no
tan buenas. Y estas son las que me hicieron aprender mucho.
Ha sido una época de mucho conflicto emocional
y de movimiento interno en general. Después de
la tormenta siempre llega la calma y, con la calma, llegó
‘Claros del alma’.
¿Sentías la necesidad
de hacer un disco más tuyo?
En estos cuatro años, he disfrutado
de la buena música. He estado tranquilita. Aunque
he trabajado mucho, hasta ahora no he estado liada con
un disco. Y no me he complicado la vida para hacerlo.
Durante este periodo han ido apareciendo los temas, aunque
muchos ya estaban anteriormente porque han pasado por
mi vida. Todos tienen un porqué. Otros han aparecido
a última hora. Y, en general, el disco creo que
refleja mi momento personal y profesional.
¿Cómo fue la fase
de selección de temas, de los músicos y
la grabación?
Como había tiempo, es un disco
hecho con la más absoluta tranquilidad en casa.
Está creado cuando se iba creando mi hijo, que
es algo que lo hace muy particular, maravilloso y único.
He elegido una formación que me gustaba, que hace
del disco algo muy particular. Lleva guitarra flamenca,
guitarra eléctrica, batería, bajo y contrabajo.
Hay versiones de Mercedes Sosa, de Lola Flores, de Luz
Casal, hay un tema de Pavel Urquiza, dos temas de José
Luis Montón, dos temas propios míos...
Y en el álbum sucede lo que ha ido sucediendo a
lo largo de mi vida, un poco con la sensibilidad más
flor de piel por el estado en el que me encontraba.

Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
¿Hay un porqué
para la elección de esas canciones, esas versiones?
El tema de Mercedes Sosa, por ejemplo,
se lo escuché a Chavela Vargas. Se llama ‘Las
simples cosas’. Uno siempre vuelve a los mismos
sitios donde amó la vida. Y luego pasa que cuando
vuelve, las cosas que amó ya no están. Pero
piensas que estaban. Llevo ocho años aquí
en Madrid. Al principio, tuve una época que no
sabía si quedarme, si volverme a Cádiz.
Me compré el billete de vuelta, preparé
mis maletitas. Y por la noche fui a la Fnac, me compré
un disco de Chavela Vargas, escuché este tema...
Y no me fui. Se me ha quedado clavado para los restos
porque después han pasado muchas cosas en mi vida:
grabé el disco de Piaf, he encontrado un amor,
tengo un hijo maravilloso, vivo en la sierra y estoy feliz,
tengo amigos, tengo muchas cosas aquí.
Sigues con Edith Piaf. Y abriendo
el disco...
Sí, sigo con Piaf porque sigo
amando a Piaf. Seguimos haciendo el espectáculo,
sigo escuchándola, seguimos haciendo versiones.
Y el tema ‘Más azul que tus ojos’ ya
lo tenía en el directo y en la ‘Chanson flamenca’.
Es mi más sincero homenaje a ella.
Y también hay una versión
del ‘Pena, penita, pena’ de Lola Flores...
No podemos olvidar la copla, no podemos
dejarla de lado. Tenemos que luchar por ella a nuestra
manera, a la manera de cada uno hoy en día. Es
de lo mejor que hay en España, esa cantidad de
letras... En este caso, ‘Pena, penita, pena’
fue la primera copla que yo escuché. Y como a Lola
Flores la admiro mucho también, me pareció
que tenía que estar.

Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
Aunque, en la forma, no tiene
nada que ver con una copla al uso.
Yo respeto a todo el mundo, pero tengo
que respetarme también a mí misma, mi forma
de pensar. La pena para mí no tiene esa rabia ni
ese coraje. Mi pena es más tranquilita.
¿Qué componente
flamenco tiene en este disco?
Sigue estando en mi alma. Yo no hago
flamenco, pero sí parto de él. A mi manera,
lucho por el flamenco.
¿Y musicalmente?
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| "Adela
la Chaqueta en la época en la que ella estuvo
en la tierra, no se llevaba ser como era" |
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Hay una guitarra flamenca de Josete Ordóñez.
Y hay, por ejemplo, un tema muy flamenco, ‘Como
Adela por la vida’ de José Luis Montón.
Adela
la Chaqueta en la época en la que ella estuvo
en la tierra, no se llevaba ser como era y menos siendo
de raza gitana. Ella iba con unos tacones de aguja constantemente,
con una energía muy rompedora para aquella época.
Yo he sabido que iba a la playa y tomaba el sol... en
condiciones. Que lo sé por una persona que trabajó
con ella mucho tiempo, lo sé por familiares que
me han contado de ella, estaba mucho con Alfonso de Gaspar,
que era tío mío. Ese tema sí es muy
flamenco. Y José Luis Montón impregna de
flamenco el disco.
En el trasfondo rítmico,
se escuchan bulerías, tangos, alegrías...
Todos los ritmos son flamencos, menos
el ‘Penita, pena’, que va más por blues.
Hay bulerías, la ‘Alucinación’
de Pavel Urquiza es una alegría... Y, por cierto,
tengo que agradecerle haberme dejado que cambie La Habana
por Cádiz en la letra.
Y está también
en tu actitud, ¿no?
En este tiempo he aprendido también,
he dado clases de canto y cuando te pones a interpretar
una canción, te sales del flamenco, evidentemente.
Si tienes otro conocimiento, le aportas ese conocimiento,
no se lo quitas. Y eso lo hace menos flamenco todavía.
Mi flamenco es real, no es que haga un gorgorito, es que
me he criado ahí. Entonces eso está en mi
piel y no me lo arrebata nadie, haga yo lo que haga.
¿Pero sigues con ganas
de presentarte como bailaora al Concurso de Córdoba?
Jajajaja. No, no, porque ya
es que tu cuerpo cambia. Descubriendo un lenguaje diferente
e incluyéndolo en tu piel, tu lenguaje ya se hace
universal. Y ya no puedes tirar para atrás. Las
cosas se quedan, vas sumando conocimientos y vas aportando.
Rebajar esa aportación sería ingrato, sería
faltarme el respeto a mí misma. Y me refiero a
lo que consideran los flamencos que es algo flamenco.
La forma flamenca, los pasos flamencos. Yo sé cuáles
son las formas que ellos dicen que son más flamencas
y los pasos que son más flamencos, porque yo he
sido una de esas flamencas de las que han dicho “qué
flamenca baila”. Yo he tenido eso. Quien me conoce,
sabe que estoy diciendo la verdad. Quien me haya visto
bailar antes por soleá, sabe que he tenido eso.
Y si abren un poquito, tengo eso porque mi alma es flamenca.
Lo digo con toda la humildad del mundo, porque uno sabe
lo que hace y lo que es.

Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
¿En directo sigues metiendo
baile?
Sí, sí. Por ejemplo, ahora
en el nuevo directo de ‘Claros del alma’ llevo
una seguiriya, que es un tema instrumental de Guillermo
McGill y no está en el disco. Se llama ‘Desierto
de un señor’, pero yo le he cambiado el nombre
y le he puesto ‘Mi soledad’. Y es una seguiriya
que fusiona flamenco y jazz y que me la ha montado la
bailaora gaditana Rosario
Toledo.
En ‘Ana Salazar canta a Edith Piaf’
había coletillas, muchas ‘patás’,
mucho color en general de baile. En este directo, como
me siento más segura en el cante, se van a diferenciar
más mi faceta como cantante y mi faceta como bailaora.
Voy a hacer una pieza entera por seguiriyas y canciones
sueltas.
¿Por qué Rosario
Toledo?
La admiro mucho profesionalmente. Me
parece que va por muy buen camino, que está aprendiendo
siempre con buen pie, de una manera firme y pausada. Y
además es mi amiga del alma, la quiero mucho. Estoy
muy contenta de su carrera y de su persona.
¿Coinciden la formación
del disco con la del directo?
Llevamos a Guillermo McGill a la batería
y a la percusión, a Israel Sandoval a la guitarra
eléctrica, el bajo de Josep Pérez, el acordeón
de Cuco Pérez, la flauta de Juan Carlos Aracil
y la guitarra flamenca de Josete Ordóñez.
El papel de Guillermo
McGill va más allá, pues firma como
productor y director musical del álbum. ¿Cuál
es su aportación?
Le doy las gracias por el día
a día, por aguantarme, por apoyarme. Es una cosa
muy personal. Yo no he estudiado música, pero este
disco tiene mucho de mí, tiene muchas charlas con
él. Él ha puesto los acordes, pero yo le
he explicado lo que quería en cuanto a interpretación
en cada tema. Y él me ha aguantado el tiempo necesario
para que yo le pudiera explicar todo lo que quería
que estuviese en este disco. Las versiones, los arreglos...
son fruto de su mano y de nuestras dos cabezas.