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"Intentar ser yo ya es bastante difícil"
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De momento, y a pesar de haberse formado con coreógrafos de la talla
de Pagés y Latorre, pone la balanza del lado de la interpretación.
Cuestión de respeto. "En la creación hay que saber crear, no
sólo hacer por hacer. Hay que crear con sentido, teniendo en cuenta que
el flamenco tiene que seguir siendo flamenco. Puede haber fusiones, pero no desvariaciones,
intentar mantener el gusto y el placer que se siente cuando se hace flamenco".
Esta sibarita filosofía va a plasmarse en los futuros proyectos del
bailaor. A largo plazo, se plantea salir adelante en solitario. No quiere avanzar
proyectos, pero asegura que "no voy a desvariar mucho y voy a intentar aportar
cosas al flamenco que se han perdido y que se están yendo cada vez más
de sitio". ¿Cómo qué? "Como la reinante confusión,
en vez de fusión". Piensa que pesa más lo uno que lo otro,
pero no busca sentar cátedra: "No quiere decir esto que yo lleve la
razón en todo, lo mismo yo soy el que me estoy equivocando".
  
Fotos: Daniel Muñoz
Aplicada al plano del baile, plasma esta "confusión" en un
ejemplo: "Si quieres fusionar este tipo de música con el jazz, con
la música clásica, con la música contemporánea, o
bien eres muy bueno en jazz, en clásico o en contemporáneo; o si
piensas utilizar esas músicas, debes hacerlo flamenco, no intentar hacer
contemporáneo si no eres bueno en esa rama". Por ello, insiste en
la personalidad: "Intentar ser yo ya es bastante difícil".
Como principal apoyo, Ángel Muñoz tiene la música: "Me
dejo llevar por lo que escucho tanto si es guitarra como cante, un violín
o algo que haga el percusionista. Todo lo que sea música es lo que me conduce.
Igual, tras un silencio, hace un violín raaaaann y me raja".
Y convierte esta pasión en consejo cuando enseña: "Si no aprovechas
al máximo la música, si no disfrutas de esa música, hacer
pasos por hacerlos es totalmente inútil". El hecho de que la música
sea o no estrictamente flamenca es lo de menos. "No tengo ningún problema
porque haya instrumentos ajenos al flamenco, siempre que estén en su sitio.
Hay que buscarles un sitio adecuado y si no se encuentra, fuera. No hay que tener
más de lo se tenga que tener".
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"Si no aprovechas al máximo la música, hacer
pasos por hacerlos es totalmente inútil"
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La percusión merece un aparte, por la especial interacción que
ejerce con el baile: "El concepto de la percusión es como el de cualquier
otro instrumento, es un acompañamiento más... a excepción
de cuando lo quieras utilizar para buscar otro efecto". El bailaor cordobés,
que participará en la gira del próximo disco del guitarrista Víctor
Monge Serranito, asegura que la percusión "no tiene que estar machacando
ningún paso, ni ninguna música, sino que debe hacerse con gusto
y en su sitio". La dificultad estriba en que, a su entender, "todo el
mundo quiere sobresalir cuando, sin embargo, gana más el percusionista
que sepa acompañar estando ahí con una base bonita. Eso tiene más
mérito que los porrazos porque esos los sabe dar cualquiera. Hay que tener
técnica pero después saber darle un gusto a lo que hagas".
De ese equilibrio entre técnica y gusto también toma parte la
inspiración. Y para Ángel Muñoz este ingrediente es inherente
a la música: "Todas las músicas te aportan algo siempre. No
tengo ningún tipo de música que escuche más, suelo escuchar
de todo. Cada una en algún momento me aporta algo, depende de en qué
situación esté". A veces, cuando el peso de las giras puede
con el ánimo, una música que ilustre ese estado puede llegar a enriquecer
el trabajo: "Al día siguiente cuando he llegado al teatro, he tenido
tan dentro esa música que he montado con eso". Si en tales casos puede
la melancolía, también sucede que cuando la moral está alta,
"igual escuchas lo mismo y te sugiere cosas diferentes. No es, por tanto,
sólo la música aquello que me influye, sino el momento en el que
llega a mí". De ello depende, en cierto modo, lo que Ángel
Muñoz ofrece tanto dentro del estudio como sobre las tablas.
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