EL MITO DESEMPOLVADO
Candela Olivo
Sevilla
rescata el recuerdo de Antonio El Bailarín con una
exposición de objetos personales del artista.
Un
anillojo diseñado por Picasso, una luna llorona de
Lorca, una piedra pintada por Jean Cocteau, una caricatura
dibujada por José Caballero de un Antonio Ruiz Soler
paseando por la Alameda de Hércules... Son sólo
algunos de los cientos de objetos personales del bailaor sevillano
que hasta finales de mayo se exponen en el Museo de Artes
y Costumbres Populares de Sevilla. Una cita con el fetichismo
en torno a un genio que pasó a formar parte de la elite
mundial del arte.

Antonio
con Charlie Chaplin
La
muestra está integrada, en su mayor parte, por cartas,
fotos, dibujos y cuadros del que, para el recuerdo popular,
será siempre conocido como Antonio El Bailarín.
Las piezas más emblemáticas incluso se acompañan
de documentos afines, como el largo artículo mecanografiado
que Antonio, al que de muy niño descubriera Realito,
escribió para el dominical de la publicación
El Alcázar, en el que explicaba por qué
el pintor malagueño le regaló aquella curiosa
sortija con forma de ojo.
También
está integrada en la exposición buena parte
de la biblioteca del artista, casi todos, libros especializados
en danza y manuales, algunos de ellos con autógrafos
de sus propios autores. Los álbumes de fotografías,
algunas de Gyenes, y los numerosos carteles de actuaciones
se exhiben junto a sus discos, vestuarios, algunas partituras
y
planos de los principales teatros del mundo en los que actuó
tanto con Rosario, su inicial pareja artística, como
con su propia compañía.
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Dibujo
de José Caballero
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La
vertiente cinematográfica de su prolífica carrera,
siempre consagrada a la danza española, está
representada por carteles originales de películas,
como es el caso del largometraje El Rey de Sierra Morena,
inspirada en la vida del bandolero José María
El Tempranillo.
La
repercusión mediática de la trayectoria artística
de Antonio es palpable en colecciones de recortes de prensa.
Sobresale, entre ellos, un artículo de El Imparcial
que recoge una entrevista firmada por el periodista Amilibia
en 1976, en cuyo titular reza: "Me han olvidado completamente".
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tal halo de amnesia es, quizás, el principal objetivo
de la muestra, instalada en la sala de exposiciones temporales
del edificio neomudéjar de la sevillana Plaza de América,
tras un riguroso proceso de conservación realizado
por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. La
colección está compuesta por los 439 lotes adquiridos
por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía,
el noventa por ciento del total, en la subasta de los bienes
personales del artista que se celebró en diciembre
del 2000 en la madrileña Sala Durán. El resto
pasó a engrosar los fondos de la Comunidad Autónoma
de Madrid y el Instituto Nacional de Artes Escénicas
y de la Música. Una compra no exenta de polémica,
por el inicial desinterés de la Administración
en rescatar el legado de Antonio El Bailarín. La colección
se depositará entre el Centro de Documentación
de las Artes Escénicas, el Centro
Andaluz de Flamenco y el Centro de Documentación
Musical de Andalucía, una vez concluida la exposición.
Candela
Olivo
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