Ketama
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“Yo siempre digo que soy buen percusionista, cantante mediocre y guitarrista frustrado”


Antonio Carmona, cantante y percusionista flamenco. Entrevista

“Me gusta que el flamenco se mantenga en estado
puro, pero Ketama hizo que lo oyera otro público”

Silvia Calado. Madrid, octubre de 2006

Que el flamenco no tenga programas en la televisión, ni emisoras de radio que lo pinchen, ni compañías discográficas que lo quieran grabar, ni infraestructura para su exportación... hace que a Antonio Carmona le “entre veneno”. Aunque la sustancia en su caso no es nociva, sino de lo más inspiradora. Con ‘Vengo venenoso’ no sólo se inaugura el camino en solitario del que fuera vocalista del grupo Ketama, sino quizás también una forma diferente de producir flamenco, a la manera que concibe en Los Ángeles el productor Gustavo Santaolalla, sin ‘rever’, minimalista, directo a la expresión. Aunque ponga un pie en el pop latino, el cantante, percusionista y compositor no puede negarse el flamenco, que viene en forma de tangos granaínos, en su eco, en sus letras y en su percusión de la que, por cierto, ha quedado ya huella en más de un centenar de discos. He aquí la tercera vía del grupo más vendedor de la historia del flamenco.


Antonio Carmona
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

Josemi Carmona está haciendo música con Carles Benavent. Juan el Camborio toca para Pitingo. ¿Qué camino toma Antonio Carmona?

Se han entrecruzado muchos caminos durante la vida musical de Antonio Carmona. Siempre he sido un músico muy inquieto, me han gustado estilos muy diferentes. En este disco, he estado escuchando mucho a Ben Harper, Robi Draco, un tipo portorriqueño que hace una música americana muy oscura. Y de eso pasar a Pino Daniele, un músico de Nápoles íntimo amigo de Maradona, que me ha invitado a presentar el disco en Italia, donde es como dios. Antonio Carmona no se para en ningún sitio, siempre va andando, va conociendo a músicos, va aprendiendo, va como en un tren: se para en una estación buena y luego sigue el viaje. Esto es un viaje. Y este viaje de ‘Vengo venenoso’ ha sido muy gratificante, estar con gente de primera línea como Gustavo Santaolalla, que es un grande de Latinoamérica, es un tipo que ha hecho mucho por la música latina y ha sabido reconducir muy bien la carrera de Antonio Carmona.

¿Te costó encontrar cómo proyectarte después de Ketama?

He trabajado muchísimo en estos dos años, de estar todos los días catorce y quince horas. He perdido hasta amigos porque venían y se sentían incómodos. No hacía caso a nadie, sólo me sentaba en frente del ‘Protools’ y me olvidaba de todo. Menos mal que el estudio está debajo de mi casa y podía mantener contacto con mi familia y con mis hijas, que para mí es lo más importante, pues si no, terminas con tu vida. A todos los músicos nos cuesta sacar un disco y después de veinte años con Ketama, con esos pedazos de monstruos que son Juan y Josemi, imagínate la responsabilidad. Y de este disco estoy muy orgulloso, es un disco irrepetible de Antonio Carmona, creo que no haré un disco en mi vida así. Es un disco minimalista, sin ‘rever’, de la que los flamencos abusamos mucho, con la batería de Abe Laboriel -que va de gira con Sting ahora-, cuerdas de David Campbell... El viaje ha sido Los Ángeles. Y yo tengo dos ángeles: como soy géminis, soy dos y no me he quedado sólo en el grupo, me he quedado con otro Antonio Carmona más y tengo dos ángeles a mi lado. Desde el principio, que hace tres años que fui a Los Ángeles a conocer a Gustavo, ha sido maravilloso en todos los aspectos, ha sido muy positivo, hasta en los invitados.

¿Crees que si esa manera de grabar y de producir se aplicara al flamenco, el género daría un nuevo salto musical?

(Largo silencio). Por eso me fui de aquí. No es que quiera apartar a los productores españoles, pues hay productores muy buenos, pero ese sonido que sacamos en la casa de Gustavo y de Aníbal Kerpel era impresionante en todos los sentidos. No son los típicos productores de superproducir todo. Han visto que tenían a un artista muy sencillo. Yo no hago muchos quejíos dentro del disco, simplemente, intento expresar. No hago quejíos flamencos, ni negros, ni árabes, ni de ningún tipo, porque respeto mucho todos esos quejíos. Sí he sacado un estilo que ahora mismo lo oyen en América y ponen la oreja porque no se parece a nada de lo que hay. Puedes decidir que te guste más, que te guste menos, pero... ¿personal? Tiene un pedazo de sello el disco que es impresionante.

Y respecto al flamenco, ahora hay un abanico muy grande, gracias a dios. Me gusta que el flamenco se mantenga en estado puro, que haya los monstruos que hay. Pero luego con Ketama mucha gente se ha sumado a oír flamenco puro. No pretendo nada con este disco ni dentro ni fuera del flamenco, pues para mí no tiene fronteras, es Antonio Carmona -(hace como que se raja el pecho)- partido por la mitad, lo abres y le ves los órganos y el corazón. Y eso es lo que hay ahí. Hay un Antonio Carmona muy asentado después de catorce o quince discos con Ketama, renovado y mucho más asentadito en todos los aspectos, musical y personalmente.


Antonio Carmona (Foto: Daniel Muñoz)

¿Qué hay de flamenco en este disco?

Empieza y termina flamenco. ‘Se amarra el pelo’ es un tema dedicado a todas las mujeres, homenaje a vosotras, me encantan las mujeres... ¡Eh, que sólo tengo una! Pero vivo con seis mujeres: mi madre, mi suegra, mi mujer, mis dos hijas y una mujer que cuida de nosotros. Me encanta ver las tres generaciones: mi madre y mi suegra, que dan mucha base a mi casa; mi mujer que es un bicho, un culo inquieto, la más atrevida; y luego las dos chiquititas, que van aprendiendo, me gusta mucho la actitud de ellas, porque les gustan los estudios... A las dos les tira muchísimo la música, pero prefiero que terminen sus estudios y entonces les haré una cosita, pero con tranquilidad. Yo a los trece años me salí del colegio y empecé a trabajar en un tablao flamenco, pero era por responsabilidad y porque en mi casa hacía falta. A mis hijas no las voy a sacar del colegio, por supuestísimo, la actitud de aprender es lo mejor que nos puede pasar.

Y luego el disco termina con unos tangos que se llaman ‘Miedo’. Lo terminé en Los Ángeles, habla de Sacramento y de Tijuana porque cuando iba por la autopista veía en los carteles que estaba al lado de México. A la vez, son unos tangos muy lorquianos. Estuve leyendo a Lorca allí, ‘Poeta en Nueva York’, me gusta mucho la poesía. Y los tangos son la música autóctona de Granada, como se canta por tangos en ‘Graná’, no se canta en ningún lado, nosotros nacimos en cuevas y... ¿qué te voy a contar? Granada es una maravilla. Y ya lo que hay en medio del disco que lo evalúe la gente.

Aparte de tu voz está también tu percusión, que hay que destacarla en el flamenco de los últimos años. ¿Qué ingredientes musicales has puesto en este trabajo?

Yo tengo ciento y pico de discos grabados como percusionista. He grabado con todo el flamenco y luego con italianos, americanos... con gente que ni se sabe. El cajón es un instrumento que lo bautizamos para el flamenco y terminó siendo parte del flamenco. El cajón me ha dado muchas satisfacciones y también me ha ayudado a comprarme mi primera casita en Madrid. De las percusiones que hay en el disco, las que más me gustan son las de los tangos, un tema que me lo hice prácticamente solito, casi no metieron mano ni Aníbal ni Gustavo. Hice toda la base yo. Se quedaron flipados porque en un día estaba el tema cantado, tocado y todo. A los españoles que nos tienen así como por tranquilos, como que vamos a tomar una tortilla y luego... Cuidado que no. Yo quería currar, currar, currar y venirme pronto para España a tomarme la tortilla y la paella aquí. Jajaja. Yo iba peor que ellos. En veinte días me calcé el disco cantado, todas las guitarras y todas las percusiones. La percusión es muy importante. Yo siempre digo que soy buen percusionista, cantante mediocre y guitarrista frustrado. La guitarra es el instrumento que más me gusta, me acompaña en todos los viajes.


Antonio Carmona (Foto: Daniel Muñoz)

Echando un poquito la vista atrás, ¿qué crees que aportó Ketama a lo que se vino a llamar nuevo flamenco?

Ketama contribuyó a la evolución del género y a que se sumara nuevo público al flamenco puro. Ketama era en el flamenco como en una empresa tener un empleado que sabe inglés y puede comunicarse en Europa. Ketama hablaba más idiomas que el flamenco. Y además nosotros somos gente tan inquieta que hemos podido tocar con músicos de todos los sitios, hemos tocado con Lenny Kravitz, el otro día estuve cantando con Marc Anthony... A lo mejor el flamenco puro es otra manera de digerir y lo que hacíamos nosotros era más digerible. Llegábamos a Londres a tocar y poníamos los sitios patas arriba. ¡Los músicos de Marc Anthony me tocaban el otro día los temas de Ketama! Nos conocen en todo el mundo porque hemos sido una bandera. Por más que digan que hemos sido sacrílegos dentro del flamenco y por más que tuviéramos que trabajar más de Madrid para arriba que de Madrid para abajo, ¿que quieren reconocer lo que hemos hecho Ketama? Bien. ¿Que no? Pues nada. Lo que está claro es que Ketama ha hecho que se sumara muchísima gente al flamenco y nos sentimos orgullosos.

Y ha habido descendencia...

Uf. Absolutamente todos los grupos de nuevo flamenco posteriores se han abierto camino gracias a Ketama. Es casi un problema para el que viene detrás... y hasta para Ketama, porque todo suena a Ketama. La gente llega a creerse que hemos sacado nuevo disco. Hay una confusión y no sé si es bueno, pues si queremos sacar un disco van a creer que ya lo hemos sacado. Hemos sacado un sello. Por eso no quiero parecerme en ningún disco. Puedes decir que este disco es mejor o peor, pero tiene un sello de identidad así de grande. Ningún flamenco podía haber hecho este disco. No tengo síndrome Ketama, tengo síndrome de aprender, de ir para delante, Ben Harper, Robi Draco... y esa es mi inquietud.

Muchos cantantes españoles han ido a América adjudicándose la marca ‘flamenco’ sin serlo y tú insistes en las entrevistas que esto no es flamenco. ¿Qué valor tiene allí ese sello?

El disco empieza flamenco y termina flamenco, pero luego mira lo que hay por ahí. Hay solos de guitarra muy venenosos como el de Juanes, está el rap de María -La Mala Rodríguez- que dice cosas como que “ando por la calle con la espalda llena de ‘puñalás’ y qué, sufre más el que no ama, yo lo tengo claro, puse la primera piedra, soy la primera dama, además también puse la cama”. Me hace una réplica ahí, que es para decir ¡qué gitano es esto! Pues sí, sigo siendo gitano y haciendo una vida gitana. Sin embargo, me junto con gitanos, con gachós, con negros... hay un tipo que es iraquí en los tangos. Me lo encontré en una fiesta en la calle, me lo llevé al estudio y nos pusimos a grabar desde las diez de la noche hasta las cinco de la mañana sin saber inglés ni nada, nos mirábamos a la cara y nos reíamos. Y él me decía “my brother, my brother”. Yo no dejo de ser flamenco, puedo ser más flamenco de lo que son muchos flamencos, pero yo soy un tipo que está actualizado, un tipo inquieto que va para delante. No voy para atrás... ni para coger impulso.

 
"¿Por qué no nos reconocen la de años que llevamos luchando por el flamenco en el mundo? ¡Vengo venenoso, me entra veneno!"

Y con todo lo que huele a flamenco, flipan en colores, les gusta muchísimo. De hecho, le estuve tocando la guitarra toda una noche a Salma Hayek y la no me dejaba irme. Cómo tocas la guitarra, me decía. Y claro, es que vengo de España y nuestra manera de tocar la guitarra no la tiene nadie allí. Y lo valoran. Aquí, sin embargo, el flamenco decae, se devalúa. No hay infraestructura, no hay radios que pinchen flamenco, cero programas de televisión.. siendo la música por la que se conoce España. ¿Qué pasa, que la conocen por el rock o por el pop? No, la conocen por el flamenco. ¿Por qué no nos reconocen la de años que llevamos luchando por el flamenco en el mundo? ¡Vengo venenoso, me entra veneno! Al cabo de la semana, recibo como tres o cuatro maquetas de tipos que me están pidiendo ayuda. No los quiere fichar ninguna compañía. Nadie quiere grabar flamenco. Ha entrado la peste. Hay que exportar nuestra música. Por eso no me preocupa que aquí no pase nada con el disco porque sé que fuera va a tener repercusión, de hecho, ya la está teniendo.

Está a punto de salir en DVD el documental ‘Herencia flamenca’ de Michael Meert. ¿Cómo se refleja ahí la familia Habichuela?

Es muy emotivo. Es ver las vivencias de una familia gitana de guitarristas que vive en España, que podía haber sido de Polonia, de Checoslovaquia o de Francia. Y la verdad es que es muy emocionante ver a mi padre, ver a mi familia y ver el cariño con el que los alemanes tratan este tipo de cosas. Ha venido un alemán a hacerlo. Ya sabemos que si no se cuece aquí, habrá que cocerlo fuera. Ahora hay compañías trabajando fuera, pero antes había muchas más compañías de flamenco, como aquella Flamenco Puro en la que iban Chocolate, Fernanda, Farruco, Los Biencasaos, Angelita Vargas... Y llegaban para una semana a América y se tiraban dos meses y medio en Broadway... arrasaban. Hay que exportar el flamenco.

Más información:

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