Antonio Malena
Biografía, discografía, RealAudio y comentarios de los lectores

 
"No quiero dejar de cantar para bailar"


Antonio Malena, cantaor. Entrevista

“Hay que cantar sintiendo, me emociono
hasta con una letra de bulerías”

Silvia Calado. Jerez, abril de 2005

Antonio Malena es un cantaor de sentimiento. Firmemente comprometido con la preservación del cante que le fue legado, reniega del compromiso, de la falsedad y hasta de los discos que grabó pues, según admite, fueron “comerciales, por obligación”. Siente que está en un momento propicio para registrar ese álbum que “de verdad sintiera”, aunque nunca esa carrera ‘alante’ va a solapar al acompañamiento, faceta en la que se siente totalmente realizado: “No quiero dejar de cantar para bailar”. Aún así, también se atreve a producir y dirigir artísticamente espectáculos, como en el caso de ‘Jerez Puro’. El montaje, merecedor del Premio del Público del Festival de Jerez 2005, dio pie a que el público jerezano se reencontrara con uno de sus cantaores más sólidos. No todos pudieron contener las lágrimas al verlo cantar por seguiriyas con la misma verdad... a los nueve años.

 

Antonio Malena
(Foto: Daniel Muñoz)
   

¿Cómo surge la idea de hacer Jerez Puro?

María del Mar Moreno y yo empezamos a hablar sobre de qué manera podíamos hacer un espectáculo sobre el flamenco jerezano reflejando cómo lo sentimos nosotros. Y fue muy bonito tener tan presente al equipo, pues las personas que habitualmente trabajamos con ella somos el núcleo fijo de Jerez Puro. Tampoco ha sido muy difícil reunirlo porque aquí en Jerez hay artistas casi como albañiles; la mayoría son buenos, son reconocidos. Y le metimos mano a la obra dándole la mejor forma posible para que todo el mundo salga satisfecho del espectáculo.

¿Cuál es el contenido del espectáculo?

El término ‘puro’ tampoco lo entendemos como pureza, sólo hemos intentado recuperar el baile, el cante y la guitarra clásicos. Yo me baso en la pureza que yo he conocido para hacer este espectáculo: en bailaores y cantaores antiguos. La cantiña que ha hecho María viene de La Macarrona y esas bailaoras antiguas. No quiere decir que sea más pura que una cantiña de ocho minutos. Y, después, recuperar los cantes, sin hacer nada comercial. Ha salido todo de los cantaores viejos: la malagueña de Antonio Chacón, el taranto de Manuel Torre, las cantiñas de Pinini... Está rebuscado todo. Y más en el cante que en el baile.

Resultó impactante verte cantar por seguiriyas con nueve años en el vídeo de ‘Rito y geografía del cante’ que se proyectó en la obra. ¿Cómo fue, en tu caso, el proceso de aprendizaje del cante?

Pues muy natural. Vengo de familia cantaora. Por parte de mi madre, Los Malena vienen de Los Negros de Ronda. Yo me he criado cantando. Cantaba en el escalón de mi casa y ya mi madre le decía a mi padre que yo iba a cantar. Y además me he criado en un barrio donde han nacido buenos cantaores, el más antiguo de Jerez, San Mateo, al ladito de Santiago. Mi padre nació en la calle Nueva. Yo he conocido a muchos cantaores de aquí. A Tío Borrico yo lo he llevado muchas veces en taxi para su casa desde donde estaba trabajando cuando ya estaba mal; Manuel Jero a mí me ha encantado; con Tía Juana la del Pipa yo me moría; el estar con Diego Margara, que le cantaba siendo un niño; Terremoto... Ellos me han criado.

¿Cómo te fuiste profesionalizando y entrando en el circuito?

Yo trabajaba como cualquiera, en la construcción, de pintor, repartiendo periódicos... era un currante. Aunque ya con nueve o diez años trabajé en el Terraza Tempul, un cine de Jerez. Y había estado en los ‘Jueves flamencos’ de Manuel Morao, que me presentó con Luis Moneo tocándome la guitarra en la feria. La primera gala que hice cantando para el baile fue con Ana Parrilla en Córdoba. Habló con mis padres Juan Parrilla, su hermano, para que los dejara llevarme a Córdoba. Tendría yo diecisiete o dieciocho años. Y después Juan Parrilla me llevó a Madrid a la Venta del Gato y allí canté un tiempo con Las Grecas, con Faíco, Sernita, Terremoto... El primer día hice un cante por tientos. Y de Madrid a Barcelona, al tablao de Carmen. Ya no dejé de trabajar en la buena época de los tablaos, cuando estaban despuntando La Quica, Pastora Vega, Faíco, Ramírez, Pansequito, El Indio Gitano... había allí una gama de artistas inigualables. Aquel año fue lo mejor que he pasado en mi vida artística, no lo cambio por nada.


Antonio Malena en la Peña Terremoto de Jerez (Foto: Daniel Muñoz)

¿Y te volviste para Jerez?

Me contrataron en Zambra, pero no me gustaba. Había muchas niñas de cuerpo de baile, catorce por lo menos... Volví a Jerez pero al poco tiempo me llamaron para Barcelona, donde trabajé con Angelita Vargas, con La Tolea... Pasé otro año. Y ya decido que no quiero cantar en tablaos, pero no porque pensara que ya estaba preparado, sino porque no quería aguantar las movidas de los tablaos. Ya no eran igual, se perdió esa magia que había. Hasta los camareros y los maitres tenían arte, como el de la Venta el Gato, que se llamaba Paula, no veas. Seguí cantando para el baile, que es lo que más me gusta. Por muy preparado que yo esté y muy bien que me salga todo, no quiero dejar de cantar para bailar.

Y eso que dicen que estropea a los cantaores...


Antonio Malena en un ensayo de Jerez Puro
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

Eso no es cierto, siempre que el cantaor sepa sus reglas, que esté preparadito. Yo habré dado veinte o treinta recitales de cante sólo. Los recitales míos no son normales, son de catorce palos, no sé por qué. Me siento muy bien cantado ‘alante’, pero no quiero ponerlo en primer plano. Yo soy cantaor para atrás y así me gustaría terminar mi carrera.

¿Por qué?

Tampoco es por razones económicas. Pienso que al cantaor que le guste su oficio, lo va a disfrutar más cantando atrás. ‘Alante’ se tiene que basar en los cantes que tiene que hacer, atrás puedes jugar con el cante.

Para eso necesitas un bailaor que quiera participar en el juego, ¿no?

Claro. Pero yo te hablo de las bailaoras de mi gusto, de las que me dejan cantar, con las que yo puedo cantar por seguiriyas no para bailar, sino para escuchar... y ella me baila la seguiriya para escuchar, que eso es más difícil que todo. No he visto todavía bailaoras, excepto María del Mar Moreno, que se adapten a lo que es la seguiriya. No he escuchado a nadie cantar una seguiriya de Los Puertos, de Tomás el Nitri, y que la bailaora lo baile. Eso es muy difícil. Ni antes tampoco, que se bailaba más rápido la seguiriya, por buscarle los movimientos. A mí me gusta que la bailaora baile con el tiempo de la seguiriya, con peso, con mucho peso... y eso es difícil.

Y la seguiriya, ¿por qué es tan especial para ti?

 
"Si sabes cantar por seguiriyas, por martinetes, por tonás... creo que lo puedes hacer todo"

El que puede cantar por seguiriyas hoy, pienso que puede cantar por todo. Yo lo canto todo y lo tengo que hacer porque trabajo para el baile, del garrotín a la guajira... No es que tengas que cantar primero por seguiriyas, pero si sabes cantar por seguiriyas, por martinetes, por tonás... creo que lo puedes hacer todo. Y yo me encuentro con facultades para poder cantar todo eso. No es que sea una de las cosas que más me gusta, sino que es una de las cosas que más siento. Por su vida, por la tristeza, el dolor... que tiene. Dicen que la soleá es la madre de todo, pero yo no lo creo. No hay padre ni madre dentro de los cantes, cada cual siente de una manera. Y lo mío es la seguiriya, a mí es que me hace llorar, yo es que la vivo. Y la soleá a veces también... y hasta por tientos. Yo me emociono mucho, es que hay que cantar sintiendo. Me llego a emocionar hasta con una letra de bulerías.

¿Te paras a seleccionar las letras que cantas?

Hay que ver el momento, el sitio... según cómo veas a las personas, según esté el bailaor. En el caso de María, ella se adapta, siente, me hace vibrar, me hace sentir, me hace gustarme yo mismo cuando canto. A mí mi madre me decía de chico que me tenía que escuchar, que si no me escuchaba, no me podía gustar. Y es verdad. Hay quien canta pegando chillidos y ni se está escuchando ni nada, está cantando por cantar. Y los cantes creo que tienen mucha sensibilidad y hay que cuidarlos mucho. Tienes que cantar como el que está en lo alto de una nube porque cuando llega el momento de pelear, para eso están otros cantes. La soleá tiene unos machos, ahí puedes pelear; en la seguiriya, cuando te metes en el cambio, también... pero hay que saber pelear. No se puede estar chillando siempre.

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