Antonio Rey, guitarrista
flamenco. Entrevista
“La guitarra está
ya en un punto que
se va a volver moderno tocar antiguo”
Silvia Calado. Madrid, enero de 2007
Ni en Jerez, ni en Madrid, ni
en Sevilla. Antonio
Rey aprendió a tocar la guitarra allá
por el ancho mundo. Tan sólo era un niño
de nueve años cuando su padre, el cantaor y tocaor
Toni Rey, marchó a México a trabajar en
tablaos, galas y teatros. Y se lo llevó con él...
directamente a los escenarios. Así fue como “aprendí,
al menos, las bases de ritmo y de técnica, acompañando
al cante y al baile”. Cinco años después,
hizo escala en Jerez para irse de gira a Japón
con Yoko Komatsubara. Y en el país nipón
encontró otra escuela. “Estuve un año
en Tokyo y como había varios tablaos, me iba en
busca de todos los guitaristas que iban llegando allí
a trabajar, como Miguel Iglesias, que me enseñaba
muchas cositas. Si venía Manuela Carrasco una semana,
pues me iba detrás de ellos. Venía Joaquín
Cortés, pues me iba detrás de sus guitarristas.
Me pusieron de mote ‘el espía’. Siempre
estaba detrás de ellos pillándoles falsetas.
Jajaja”.
| |
Antonio Rey (Foto Daniel
Muñoz) |
| |
|
Ya tenía diecisiete años
cuando llegó a Madrid. Actuó en Casa Patas
acompañando a su hermana, la bailaora y cantaora
Mara Rey, sin saber de la presencia de un ‘oteador’:
Antonio
Canales. El bailaor sevillano lo fichó para
su compañía, donde descubrió otra
escuela, la de Cañorroto. “Yo cuando vi esa
forma de tocar, aluciné. No había visto
eso en mi vida, esa técnica tan grande, esa dedicación
a la guitarra pero de verdad, horas y horas, aparte de
esa calidad musical”. Quien le sirvió de
cicerone fue David Cerreduela, aunque recalca que “no
hay que olvidarse de El Nani, el padre de David, que es
uno de los creadores de este escuela, ni de El Viejín,
Ramón Jiménez, Jesús
de Rosario o Los Losada”.
Y ahí, mientras ampliaba conocimientos,
comenzó una intensa etapa dedicado al acompañamiento
y composición para baile. El guitarrista cuenta
que estuvo trabajando “con Rafael Amargo, con Rafaela
Carrasco, con Manuela
Carrasco, con Farruquito... y también haciendo
la música de ‘Romeo y Julieta’ y ‘Tierra’
del Nuevo Ballet Español, y música para
Andrés Marín, que me ha ayudado mucho”.
Y ni le importan los contrastes ni los estilos: “Lo
mismo me iba con Manuela Carrasco, la más flamenca
del mundo, que con un grupo de pop”. La cuestión
era crecer en esta profesión. Y había mucho
que aprender en la escuela el baile: “Sobre todo,
a valorar el flamenco y a disfrutar del flamenco sin necesidad
de hacer una obra de teatro. Yo creo que para hacer flamenco
no hay que tirarse de un trampolín. A Manuela Carrasco
la ves bailar... y ese es el flamenco que a mí
me gusta, sin más. Bailo por soleá, tú
me acompañas y pa’lante. Hoy en día
hay obras muy complejas, muy ensayadísimas, pero
es un poco más ficticio todo”.
-¿Impone tocarle a Manuela
Carrasco?
-“Y a Farruquito
más. Manuela, más o menos, sabes por dónde
te va a tirar. Pero Farruquito es que no sabes por dónde
te va a salir y muchas veces te gusta tanto bailando que
hasta te olvidas de que tienes que tocar. Es el flamenco
en estado puro; no sabes lo que te va a hacer, nunca monta
nada.Es uno de mis ídolos, ha colaborado conmigo
en el disco, juntos hemos hecho la bulería ‘Tacones
y bordones’, que la grabó en una tablita
super pequeña que encontramos en la basura... Hizo
una maravilla. He aprendido mucho con ellos, sobre todo,
a estar sobre las tablas, a no relajarte nunca, a estar
un poco tenso, pero sabiendo disfrutar”.

Antonio Rey (Foto Daniel Muñoz)
Entonces llega la hora de mostrarse alante
y lo hace participando en varios concursos... y ganándolos.
“A La Unión me apuntó una amiga. Y
fue un punto importante porque vas allí sin que
nadie te conozca, y vienes y ya sales hasta en el Telediario”.
Aunque para él no fue una experiencia traumática:
“Yo tenía ya las tablas, entre comillas,
de afrontar un solo en un escenario porque mi padre en
el tablao siempre me ponía delante al principio
del espectáculo. Y esa vergüenza, más
o menos, la tenía superada. Me lo tomé como
si estuviera trabajando, no como un concurso”. Y
le cogió el gusto y se apuntó al de Hospitalet
de Llobregat, “donde también gané
el primero”. Más duro fue afrontar el Certamen
de Guitarra Flamenca de Jerez, pues el jurado estaba compuesto
nada menos que por maestros como Gerardo Núñez,
Serranito o Manolo Franco. “Después de tocar
ahí, te pones ya delante de quien sea... ¡Menos
de Paco!”, exclama con seguridad.
| |
|
| "Gerardo
Núñez me ha dado, más que nada,
consejos. Me dejaba total libertad" |
| |
Y Gerardo
Núñez, que por entonces andaba apadrinando
talentos con ‘La
Nueva Escuela de la Guitarra Flamenca’, se fijó
en él. Y le propuso producirle su primer disco
en solitario, que acaba de ver la luz bajo el título
‘A través de ti’. “Lo he grabado
en su casa en Tres Cantos, esas tardes inolvidables con
los cafelitos de Carmen Cortés. Se han portado
muy bien conmigo, les estoy muy agradecido, me han ayudado
a realizar mi sueño”, apunta el guitarrista.
Aunque le aportó algo más que medios técnicos:
“Gerardo Núñez me ha dado, más
que nada, consejos. Me dejaba total libertad. Pero sí
intervenía a la hora de revisar: esto está
un poquillo desafinado, esto está un poquito movido
de tiempo... Eran detallitos, pero que te daban la vida”.
Y por aportarle, ¡hasta la sonanta!. “Incluso
grabé con su guitarra, que sonaba mejor que la
mía”, recuerda agradecido.
Antonio Rey (Foto Daniel
Muñoz) |
|
| |
|
Al estudio llegó con el disco
cogido con alfileres, según reconoce. Pero le podían
las ganas de grabar. “Me quise morir porque no tenía
temas hechos, lo que tenía eran ideas y las iba
armando como un puzzle, les iba poniendo principios y
finales, pero no lo tenía nada claro”. Para
ayudarse, “me compré un estudio casero pequeñito,
el típico Pro Tools y un Mac, y ahí más
o menos oredené un poco los temas. Aún así,
no tenía los temas acabados, pero yo quería
grabar... no podía decirle que me esperara un año.
Así que fui con espada pero sin armadura”,
confiesa. Aunque lo que, en principio, parecía
una desventaja, se volvió a su favor: “Tuve
la suerte de llegar al estudio con los temas abiertos
y poder buscarles los finales allí, siempre con
ayuda del técnico de sonido. Trabajé sobre
la marcha. Y creo que ha sido mejor, porque si lo llevas
todo tan atado tampoco dejas libertad a tu alma”.
Y, además, no estaba solo... sino
todo lo contrario. Por el estudio fueron pasando muchos
artistas que iban dejando su aportación. “Guadiana
trajo la magia con su voz, Bernardo Parrilla puso el violín,
Farruquito metía los pies, conté con el
cante de Leo Triviño y de El Londro, que me encantan...”.
Y, curiosamente, también quiso compartir con otros
compañeros guitarristas, “pues me gusta mucho
la guitarra”. Uno de ellos traía el soniquete
jerezano, “Diego
del Morao, del que soy uno de sus mayores admiradores”.
Y el otro, los secretos de Cañorroto, en el mano
a mano por bulerías titulado ‘Con mi amigo
y maestro David Cerreduela’. Así quedaron
claros sus referentes: “No es que sea solamente
de Cañorroto, pero sí me marcó en
una época. Había escuchado a Paco, Manolo,
Vicente, Gerardo... pero no había escuchado esa
escuela tan personal. Pero siempre guardando las distancias,
porque copiar no aporta nada. Aunque siempre tiro mucho
para Andalucía, muero con el soniquete de Jerez”.
Pero también con el encantamiento granadino de
Los
Habichuela, como demuestra la rondeña ‘Al
Tío Pepe’: “Mi padre y mi madre, que
son muy amigos suyos, siempre me hablaban de él,
me insistían en que lo escuchara. Claro que yo
era jovencito y escuchaba cosas más modernas como
las de Vicente, cosas más de mi época. Pero
cuando lo escuché por rondeñas, se me quedó
grabado. Es una de las guitarras más flamencas
que quedan hoy en día, una auténtica maravilla”.
| |
|
| "Siempre
tiro mucho para Andalucía, muero con el soniquete
de Jerez" |
| |
Esa rondeña forma parte de la
parte del disco que ha dejado reservada a la guitarra
en solitario, sin más. Aunque también enseña
otra faceta de temas más arreglados, más
para todos los públicos. “He tratado de hacer
un disco flamenco pero, por ejemplo, abro con una rumba
para gente que a lo mejor no aguante tanto una soleá,
para dar un poco de contraste”, comenta. Un tema
en el que junta a una banda de músicos de distinta
procedencia como “el contrabajista cubano Yelsi
Heredia, el batería Joaquín Migallón,
que va mucho con O’Funkillo y Raimundo Amador, Irapoan
Freire a la trompeta, que ha ido mucho con Vicente Amigo...”.
Pero escuchó el consejo de su padre, que le dijo
que “no grabara con tantos instrumentos, que todo
el mundo hace lo mismo, lo pone todo recargadísimo,
voces, pies, instrumentos”.
Y le puso una condición: “Graba
lo que tú quieras, pero tres temas házmelos
con guitarra como toda la vida”. Acabó dándole
la razón, reflexionando sobre frases del tipo:
“Como te van a respetar y, sobre todo, en un primer
disco, es tocando flamenco”. Así lo ha hecho,
tocando soleá, taranta, rondeña, seguiriya.
“Y luego he hecho la rumbitra y tres bulerías...
¡me he pasado un poco con las bulerías!”.
Pero era el mejor marco para entremeter las colaboraciones,
“para nosotros la bulería es una maravilla,
casi todos nosotros estamos muy cómodos tocando
por bulerías”. Eso sí, ha “tratado
de que fueran diferentes explorando, por ejemplo, en el
ritmo de a tres, que muchas veces vas por bulerías,
pero parece que no vas por bulerías. Puedes jugar
tanto con ese ritmo...”. Un juego al que han contribuido
percusionistas de primera línea como Ramón
Porrina, Sabú, Cepillo, Paquito Sanlúcar,
El Negro o Diego Álvarez. “Hay percusión
pero sin querer cargarlo, está ahí destrás
cabalgando, pero sin machacar la guitarra, están
escuchándome”.
Antonio Rey (Foto Daniel
Muñoz) |
|
| |
|
De esa comunicación, de ese ejercicio
de escuchar, va a ir la nueva etapa que se abre en su
carrera. Aunque no va a suponer dar cerrojazo a lo que
hasta ahora ha venido haciendo, acompañar. Y sobre
este tema declara que “ser guitarrista de concierto
ha sido mi sueño, pero nunca me he sentido de ninguna
cosa. Me gusta tanto la guitarra, que lo mismo me da tocar
para bailar que para cantar, que como solista. Está
claro que vas buscando una meta y sería mi sueño
seguir tocando solo, pero no me gustaría dejar
de tocar con gente porque se aprende mucho y te lo pasas
muy bien. Que te sigan a ti es muy bonito, pero también
es bonito seguir a otro y escuchar, tener que acompañar
a un cantaor al que no has escuchado nunca y encuentres
con él un punto bonito acompañándole.
Nunca me he sentido de ninguna clase”.
Si se le pregunta que cuál va
a ser su aportación al panorama de la guitarra
flamenca, dice con seguridad que “todo está
ya hecho”. Y se declara, bromeando, “un artista
más en la Enciclopedia
de Flamenco-world.com”. A ello añade
que su intención es tocar flamenco, no llevar la
guitarra a otro camino o a otro campo. Se aporta tu forma
de ver el flamenco porque está todo muy averiguado,
aunque no está acabado... eso nunca”. Y admite
que “es muy difícil inventar algo nuevo.
Puedes tocar con otro sonido, aplicar otra técnica...
pero, al final, estás tocando por bulerías”.
¿No nos esperan sorpresas entonces? Y contesta
que “hoy en día una guitarra que aporte y
que dé un susto, como digo yo, creo que sólo
lo puede hacer Paco, es el único que va marcando
las pautas y diciendo ahora se toca así o ahora
se toca asá. Y todos detrás. Eso sigue siendo
así”. Y el futuro lo ve ya claro: “Tendremos
que ir para atrás. Dice mi padre que la guitarra
está ya en un punto que al final se va a volver
moderno el tocar antiguo”.
| |
|
| "Hoy
en día una guitarra que aporte y que dé
un susto, como digo yo, creo que sólo lo
puede hacer Paco" |
| |
Y da gracias a que existan Manuel Parrilla,
Diego de Morao, Manuel Morao, Pepe Habichuela... que,
a su juicio, “son guitarristas que están
defendiendo la esencia de lo que es tocar flamenco sin
tener que dar acordes ni historias, sino soniquete, ritmo,
acompañar, gusto y, sobre todo, sonar flamenco”.
A eso lo resume todo: “Si, al final, el flamenco
es el flamenco. Yo veo una obra de teatro con supercoreografías,
abstractas, raras... pero cuando te llega una patá,
un marcaje o un remate.... yo creo que eso es el flamenco”.
No quiere decir con ello que no esté de acuerdo
con la apertura, con las influencias, pero con matices.
“Aporta lo que quieras, pero teniendo bastante de
lo otro, de la flamencura. Eso es lo que tiene Paco
de Lucía, que toca ‘Ziryab’ que
es un tema como moderno, pero luego hace así, se
mete por soleá, con ese timbre flamenco... Y por
eso creo que se mantiene y es y será uno de los
pilares más grandes de la guitarra flamenca”.
Y lo mismo piensa de Tomatito,
que sí, que hace el ‘Spain’ con Michel
Camilo, pero...
No hay más aficaz acicate para
un guitarrista... que otro guitarrista. “Yo me junto
mucho con otros compañeros, soy de los que trinco
y me gusta quedar con gente. Quedo mucho con Diego del
Morao o con David Cerreduela para compartir lo que vamos
sacando cada uno”. Y es que ha llegado a la conclusión
de que “solo no se puede aprender. Puedes mejorar
la técnica y conocerte a ti mismo, pero en el flamenco,
como no está escrito en una partitura y hay muchos
maestros que no han grabado, no tienes más remedio
que aprender de ellos”. Y cuenta que el otro día
estuvo “en casa de El
Viejín y le escuché tocar un poquito
la guitarra... y de todo lo que ha tocado, te quedas con
algo y estás deseando llegar a casa con eso que
te sirve para sacar una historia. Yo creo que así
nos alimentamos los flamencos”. Así que Antonio
Rey no deja de participar en los más variados proyectos.
Y mientras prepara la presentación de su disco
el próximo marzo en el Teatro Central de Sevilla
y una gira con su grupo por tierras mexicanas al mes siguiente,
está trabajando como director musical del directo
del disco ‘Olala!’ de la actriz Victoria Abril,
además de acompañando al bailaor Juan de
Juan, al cantaor Rafael de Utrera, a la cantaora La Tana...”.
Valentía, ante todo. Y una última confesión
antes de volver a los ensayos, “no me da miedo meterme
en proyectos distintos, mientras me dejen ser yo”.