Ara
Malikian, violinista. Entrevista de flamenco
“La música clásica
debería ser más como el flamenco”
Silvia Calado. Madrid, junio de 2005
“Hay un mundo habitado por
la música, porque era habitado por instrumentos,
tan grande y extenso como éste y al mismo tiempo
tan pequeño”. Un mundo en el que, según
Ara
Malikian, no hay fronteras ni reglas, sólo intuición
y voluntad de entenderse. El violinista venía de
Armenia, de la clásica. El guitarrista, José
Luis Montón, venía de Barcelona, del flamenco.
Juntos hallaron un ‘Manantial’ de música,
un diálogo para el que no quieren etiquetas. Y que
ahora tiene su continuación en el nuevo disco ‘De
la felicidad’. Flamenco, copla, fado, clásica,
folclore... caben en este viaje por libre que pone a prueba
la seriedad de la música clásica y el conservadurismo
del flamenco.
¿Cómo llega un músico
armenio de clásica al flamenco?
Mi formación fue siempre de clásica.
Aunque estudié en academias, antes ya tenía
un contacto natural con la música popular armenia
y libia. Pero hice poco con esto durante todos los años
que estudié. Y luego, poco a poco, volví a
esta música. De flamenco no sabía nada hasta
que llegué a España. Conocí la música
de aquí y me enamoré de esta música.
Al principio trabajé mucho en el flamenco con varios
guitarristas y bailarines. Y, después de varios años,
todavía no pretendo poder tocar flamenco. Por lo
menos hago lo mío, que no sé qué es,
y más o menos encaja con el flamenco.
Ara Malikian
Como cuentan los libretos de tus
discos de flamenco, “hay un mundo donde se creó
la música”. ¿Está todo interconectado?
La suerte que tiene el flamenco es que
es una música muy cosmopolita. Tiene influencias
de todas partes, de muchos tipos de música. Y, especialmente,
la música oriental encaja muy bien con el flamenco.
Ahora conozco los ritmos del flamenco, de la bulería
y todos los palos, pero sin saber esto metía cualquier
cosa y encajaba, daba alegría, era interesante.
Recientemente decía Michael
Meert, director del documental ‘Ketama y su herencia
flamenca’, que por su estructuración, el flamenco
es como la música clásica...
Creo más bien que la música
clásica no hay que tomarla como algo bien estructurado.
Yo realmente aprendí a tocar música clásica
después de haber tocado flamenco, tango o jazz. Tampoco
hay que tomarse tan en serio la música clásica.
Los compositores de clásica eran genios locos y hoy
día tampoco debe ser una cosa de señores serios,
no es así. Tenemos, en general, una opinión
muy equivocada de la música clásica, como
algo para mayores o para señores inteligentes. La
música clásica debe ser para todo el mundo,
como es el flamenco o cualquier otro tipo de música.
Decir que el flamenco es como la música clásica...
no. Yo creo que es al revés, que la clásica
debería ser más como el flamenco.
¿Es una liberación
para músicos de clásica tocar flamenco?
Absolutamente. Yo aprendí clásica
en las academias, pero no aprendí el doble hasta
que no empecé a tocar otro tipo de músicas,
viendo la libertad que tienes cuando estás improvisando.
Los músicos clásicos tienen que aprender mucho
de otro tipo de músicas.

Ara Malikian junto al Teatro
Real de Madrid (Foto: Daniel Muñoz)
¿Te costó hacerte
con el lenguaje y las coordenadas del flamenco?
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| "Yo
todavía no pretendo ser un músico flamenco,
lo hago todo con intuición, lo que me sale" |
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No, yo todavía no pretendo ser un
músico flamenco, lo hago todo con intuición,
lo que me sale. Sé que a veces no es correcto. Los
flamencos son muy conservadores. Tal vez estoy haciendo
una burrada pero si suena bien y uno puede emocionarse,
todo vale. No me gustan las restricciones y las reglas,
hay que ser más intuitivo. Si funciona, bien; y si
no, tampoco es un crimen.
Para compartir esta inquietud encontraste
al guitarrista José Luis Montón...
José
Luis Montón es de los primeros guitarristas con
los que empecé a tocar y es muy fuerte que estemos
tocando regularmente sin parar desde antes de vivir en España,
desde el año 1998. Aprendí mucho de él.
Tenemos una relación musical estupenda. No definimos
qué tipo de música hacemos pero cuando nos
juntamos ya sabemos qué va a pasar. Y da mucha alegría
entenderte tan bien con un músico.
Y de ese encuentro surgió
el disco ‘Manantial’,
¿no?
Surgió de repente porque nosotros
ya habíamos trabajado muchas veces juntos, pues me
invitaba para tocar en su grupo. Teníamos primero
un tema, después dos, después tres... Y a
los tres años vimos que teníamos suficiente
material para hacer un disco y grabamos. Lo bonito de ‘Manantial’
fue que los temas no fueron preparados para hacer un disco,
sino que estaban preparados para el directo. Era un disco
sin querer, estaba muy rodado, muy preparado, muy tocado
durante años, muy interesante.
Ara Malikian |
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La continuación se llama
‘De la felicidad’, el nuevo disco de flamenco
y más cosas que compartes con José Luis Montón...
Absolutamente. Como ‘Manantial’
era un disco sin ser un disco, ahora nos propusimos algo
en la mismo línea, pero un poquito diferente. ‘Manantial’
era muy intimista, tocábamos sólo los dos,
era como un diálogo. Ahora hemos metido algunos instrumentos
más, un contrabajo y percusión para acompañarnos.
Aunque sigue siendo siempre la guitarra y el violín,
los diálogos. Durante estos tres años hemos
tenido muchos conciertos y tiempo para preparar nuevo repertorio.
Y por eso ya también era una cosa que tenía
que llegar. Teníamos repertorio y teníamos
que grabarlo. Es la misma línea, quizás son
temas más cañeros, hay cosas más españolas
como el ‘Pena penita pena’...
El repertorio es quizás
menos flamenco que el anterior, ¿no?
Para fijar el repertorio del disco no se
trataba de escoger, los temas ya estaban aquí. Yo
había oído el ‘Pena penita pena’
y me había parecido bonito para arreglar. Luego hay
boleros... hemos hecho temas de otro lugar. Yo soy de la
opinión, y también José Luis, de que
no nos gusta clasificar las cosas. Va a ser un disco de
no sé qué clase. Simplemente, hemos tocado
todo lo que nos gusta. Hemos puesto un tema de fado y es
una cosa también muy extraña. No sé
cómo reaccionarán los fadistas porque en el
fado se oye muy poco violín y aquí lo canta
una cantante que vivió en Galicia, con una guitarra
flamenca y un violín. Creo que es muy bonito. Y Sarasate...
que es mi ídolo desde que tenía ocho años.
¿Por qué?
Porque para un violinista Sarasate es como
Paganini. Revolucionó un poquito la música
porque puso la música folclórica española
dentro de la música clásica. Y hay muy poca
gente que lo haya logrado con tan buen resultado. En general,
toco mucho a Sarasate y aquí lo hago un poquito a
lo flamenco. Me encantan los compositores nacionalistas
que han sabido aprovechar su música folclórica
y meterla en el mundo del clásico.
¿Hubo un movimiento igual
en la clásica armenia?
Sí, por supuesto. Y en el disco
hay un ejemplo. Pero lo hemos hecho al revés, hemos
flamenquizado un concierto para violín de Aram Khatchaturian.
Yo estaba ensayando un día, tenía un concierto
y estaba tocándolo. José Luis lo escuchó
y me preguntó qué era y me propuso hacerlo
en flamenco...
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| "Siempre
tiene que haber un sentimiento de diversión
en la música" |
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Sin complejos, ¿no?
Ninguno. Justo ayer un amigo me dijo: “Somos
feos, pero no somos malos”. Ja, ja, ja, ja, ja, ja.
Siempre tiene que haber un sentimiento de diversión
en la música, por eso estamos aquí. Si no
nos divierte lo que hacemos, mejor hacemos otra cosa.
¿Qué tal te han tratado
en el mundo del flamenco?
Yo, encantado. Me llamaban ‘El Moro’,
aunque no soy moro, pero bueno, no me importa. Han sido
muy cariñosos, lo he pasado muy bien. Ahora como
trabajo mucho en el clásico también tengo
menos tiempo de meterme a tocar con bailaores y a hacer
flamenco de verdad. Lo único que sigo haciendo es
con José Luis Montón. A ver si tengo tiempo,
me gustaría volver a meterme incluso más.
Ahora hay algún violinista
más en espectáculos de flamenco. ¿Cómo
ves que encaja el violín en esta música?
Veo que es un instrumento casi indispensable
para el flamenco. Cuando llegué hace seis años
casi no había violinistas. Ahora hay más chicos
jóvenes que se meten y lo hacen muy bien, algunos
son alumnos míos. Siempre intento decirles que no
intenten imitar con el violín la guitarra o la voz.
Está bien, pero es muy limitado. Hay que dar algo
nuevo con el violín al flamenco. El violín
es un instrumento con suficiente personalidad para dar lo
suyo al flamenco.
¿Tienes otros proyectos
con flamenco o, de momento, rodar en directo ‘De la
felicidad’?
Tenemos dos proyectos chulísimos,
pero no estamos autorizados a decirlo. ¡Ojalá
viviéramos cinco vidas para hacer todo lo que queremos!
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