Argentina, cantaora de flamenco. Entrevista
“No me gustaría salir
a un escenario
y que digan que soy clavada a otra cantaora”
Silvia Calado. Madrid, julio de 2006
Ni ‘La’ delante, ni
diminutivo, ni baile. Argentina
a secas, nombre de pila. Y canta. Aunque es de Huelva, defiende
ser cantaora completa. Así se lo han enseñado
en una escuela, de la mano de maestros como Paco Taranto,
José de la Tomasa y Esperanza Fernández. Como
su compañera de aula Sonia Miranda, ya ha plasmado
sus conocimientos en un disco bautizado como ella y producido
por un guitarrista jerezano, José Quevedo ‘Bolita’.
Jerez se mastica en este álbum debut grabado en el
estudio La Bodega con la compañía de tres
personales guitarras: Manuel Parrilla, Juan Diego y Diego
del Morao. Con esta carta de presentación que ya
defiende en directo, aún quiere seguir estudiando
y “buscar mi personalidad”.
Argentina (Foto: Daniel
Muñoz) |
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¿De dónde le viene
el flamenco a Argentina?
Empecé bailando de niña y
una de las profesoras que tuve, cantaba fandangos de Huelva.
Yo llegaba a mi casa y cantaba, pero tampoco imaginaba que
podía llegar hasta aquí. Más tarde,
una amiga que estaba aprendiendo a tocar la guitarra, me
dijo que su profesora la estaba enseñando a cantar
fandangos. “Yo también quiero”, le dije.
La profesora me escuchó y me dijo que me iba con
ellos. Hicimos un grupo de niños, Niños de
Huelva, y grabamos un disco de villancicos y dos de fandangos.
De ese grupo sacaron a cinco niñas y nos llamamos
Cané. Hicimos dos discos, pero tampoco tuvieron mucho
éxito. A mi madre y a mi abuela les gustaba cantar,
pero tampoco me orientaban ni nada, nunca me demostraron
que sabían. Mi madre se podía haber dedicado,
pero la situación de la época... un poco machista
todo. Y ahora me dice lo que es una granaína, cuando
me he tenido que buscar las habichuelas fuera. Qué
suerte tiene la gente con alguien en la familia que se dedica
a esto.
Arcángel
dice que a los cantaores de Huelva se les encasilla en el
fandango. ¿Cómo decidiste buscar otros caminos
en el cante?
Tanto yo como mis compañeras estábamos
igual. Fandangos. Fandangos. Fandangos. Pero, poco a poco,
nos fueron enseñando un día bulerías,
otro día alegrías, otro colombianas, tangos...
Muy poquito, muy poquito. Yo lo hacía como podía.
Sólo iba por entonces a concursos de fandangos. Como
no sabía otros cantes, de Huelva no salía.
Iba consiguiendo recitales en las peñas y la gente
se sorprendía de que siendo de Huelva cantara por
seguiriyas o por bulerías. Arcángel tiene
razón, nos tienen encasillados.
Después, te fuiste a Sevilla
a estudiar cante en la Fundación Cristina Heeren.
¿Cómo valoras la experiencia?
Sí, me recomendaron que me presentara
al concurso, pues allí podría estudiar y tener
buena base. Me apunté, me dieron una beca y hasta
hoy. He tenido que dejar el tercer trimestre porque andaba
liada con el disco.
Al igual que Sonia
Miranda, demuestras que el cante se puede aprender,
¿no?
En la fundación hay una polémica
con eso... Pepa Sánchez, coordinadora de los cursos,
nos echa la bronca porque piensa que tenemos mucha suerte.
Tenemos todos los discos a nuestro alcance para estudiar,
mientras que cantaores de antes como su padre -Naranjito
de Triana- tuvieron que buscarse la vida escuchando de unos
y otros. Nosotros lo tenemos como una obligación
y cuando se tiene como un arte se valora más. Y sí,
el cante se puede aprender. Una vez me presentaron a Niño
Josele y nos preguntó que qué hacíamos.
Y al responderle que éramos cantaoras y que estudiábamos
en la Fundación Cristina Heeren nos dijo: “Ah,
¿pero el flamenco se estudia?”. Y tal como
dijo eso, se fue. Y me quedé alucinada.

Argentina
¿Qué profesores has
tenido y qué huella te han dejado?
Esperanza
Fernández, José de la Tomasa, Paco Taranto...
Con José de la Tomasa he aprendido cosas que no están
en los discos. Me ha dado muchos consejos, me ha enseñado
a saber respirar en los sitios para que tenga efecto un
fandango o una soleá. Con él he aprendido
de todo, a cantar por soleá, por seguiriyas, soleá
por bulerías, levante... A mí me miraba y
me decía, ¿te gusta? Yo le decía que
sí, pero no se quedaba conforme. Y es que no lo entendía.
Pero ahora me encanta, por ejemplo, una murciana. Con Paco
Taranto estuve apenas un mes, pero me llevé lo mejor
de él. El primer cante que aprendí fue una
bambera suya que cada vez que la he hecho, la gente se ha
quedado sorprendida. Y, por supuesto, también me
enseñó la soleá de Triana. Bueno, la
alfarera solamente, la apolá me quedé con
las ganas. A ver si el año que viene puedo coger
algo más.
Porque piensas seguir estudiando...
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| "Pienso
seguir estudiando. Me queda mucho por aprender" |
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Sí. Sí. Sí. Me queda
mucho por aprender, allí se aprende demasiado y hay
cosas que todavía no sé. Un cante por peteneras
lo sé, pero no soy capaz de cantarlo en un escenario
porque no lo tengo seguro. Y estar allí es también
una forma de ensayar, de tener la voz al día, todos
los días cantando tres horas. A mí me ha venido
muy bien. Si tenía dos peñas el fin de semana,
calentaba un poquito y estaba como un reloj.
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