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¿Te decantas por algún
palo en especial?
La seguiriya. Es otro palo que no entendía y siempre
lo dejaba. Ahora estoy deseando ir a un sitio a ver flamenco
y que el cantaor cante por seguiriyas. Estuve hace poco en
Casa Patas y cantó Agujetas.
Llegué un poco tarde y pregunté si ya había
cantado por seguiriyas y una mujer me dijo que sí,
pero que seguramente volvería a cantarla... incluso
dos veces. Y así fue.
Y una vez adquirida la base, llega el disco...
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Argentina (Foto: Daniel
Muñoz) |
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Mi manager tenía la idea de buscar discográfica,
pero a mí no me decía nada. Normalmente, llevaba
como guitarristas a Eugenio Iglesias o a Alfredo Lagos, de
forma que si uno fallaba poder tirar del otro. Pero él
lo que hacía era buscarme en cada actuación
a un guitarrista diferente, para que me acostumbrara a cualquiera.
Y una de las veces me habló de Bolita. Tenía
miedo de no gustarle, pero funcionó bien. Como mi manager
sabía que él componía, le preguntó
que si no tenía nada para mí. Y le dijo que
me iba a hacer una bulería. Ahí quedó
la cosa y un día mi manager me dio la sorpresa: iba
a grabar un disco. Le pregunté que si creía
que estaba preparada. Y me dijo que claro que sí, que
el tren sólo pasaba una vez y había que montarse.
Para mí no era problema entrar en el estudio porque
ya había grabado. Así que nos juntamos con Bolita,
escuchamos su bulería. Y fuimos buscando a amigos que
componen hasta completar el disco.
Todo se fraguó en un estudio de Jerez, ¿qué
se respira allí?
Como eran todos de Jerez, era más práctico
ir allí. Y desde que entramos en ese estudio, sentimos
muy buenas vibraciones. Como íbamos con prisas, nada
más que teníamos veinte días, para nosotros
ha sido un estrés fabricar falsetas para un tema. Eso
no lo sabe nadie. Hemos aprovechado todos los días
a tope. Lo mismo un día metíamos dos guitarras
y la voz de dos temas. Y ha salido todo bien, no nos hemos
estancado. Si no me salía, iba fuera, me relajaba un
poco y seguía. Todos tenían muchas ganas de
trabajar. Bolita estaba encantado. Y yo mucho más.
Cada vez me gustaban más los temas. A mí es
que me gustaba todo. Me lo he pasado muy bien.
Has tenido guitarras de Jerez jóvenes y con
mucha personalidad. ¿Qué te sugieren?
La guitarra me encanta. Sé tocarla un poco, sólo
fandangos y sevillanas. Incluso cuando estoy ensayando con
alguien, me quedo embobada escuchando la guitarra. Y es bueno
aprender. Creo que un cantaor debe saber de guitarra, hay
que estar pendiente del tono, de la nota que te ponga... Con
Manuel Parrilla aluciné. No lo había escuchado
nunca, lo conocía de oídas. Bolita insistió
mucho en que lo llamáramos. Cuando lo escuchamos alucinamos
todos, por tangos, por seguiriyas. Y Juan
Diego, Diego del Morao... Me gustan todos. Creo que se
les ha puesto el cante que le va a cada uno. Diego del Morao
por bulería y por soleá... toca para rabiar.
Bolita
no se cree que me guste todo. Y es verdad.
El repertorio del disco combina los temas más
acancionados con los cantes tradicionales. ¿Con qué
te quedas?
‘El Arbol’, la bulería, es uno de los
que más me gustan porque fue el primer tema que tuve
en mis manos. Al principio, la verdad es que lo encontré
raro, pero conforme lo escuchaba me iba gustando más.
A la discográfica también le gustó muchísimo.
Y, como yo esperaba, se ha dejado de primer single. La seguiriya
también me gusta. La guajira, nunca la había
cantado, pero me encantan los cantes de ida y vuelta. Queríamos
una guajira y una milonga, pero no encontrábamos quién
tuviera algo así compuesto, hasta que Bolita dio con
el cantaor David Lagos, que nos dio unos tangos y una guajira.
Le costó porque lo quería guardar para cuando
hiciera su disco.

Argentina (Foto: Daniel Muñoz)
¿Quiénes son tus referentes en el cante?
Todos. No tengo a nadie en especial porque cada uno tiene
su parte positiva. Aunque el que más me gusta haciendo
casi todo es Tomás
Pavón, lo veo muy moderno. Me gusta su seguiriya,
su soleá, sus fandangos, sus tonás... Y por
seguiriyas, me gustan mucho Antonio Mairena, La Niña
de los Peines y, por supuesto, Fernando
Terremoto. Cuando lo descubrí, aluciné.
Cuando me dijeron que era clavado a su padre, Terremoto de
Jerez, me compré todos sus discos. Estuvo a punto de
hacerme llorar por seguiriyas y por malagueñas. Es
imposible explicarlo, hay que sentirlo.
¿Con qué armas piensas hacerte hueco
en el panorama del cante?
Yo intento buscar mi personalidad. Creo que todavía
no la tengo clara, pero el tiempo me dará mi sitio
y me dará más fuerza. La gente destaca mi voz,
pero aún me compara a alguien. Me suelen decir que
me parezco a Arcángel, pero pienso que tenemos las
cualidades que se necesitan para cantar bien por Huelva, velocidad,
ritmo... y no hace falta tener mucha voz. Allí cantan
todos iguales. Arcángel ha tenido suerte de llegar
a donde está y de que lo conozca la gente. Yo no me
enfado con la comparación, al revés, pero lo
explico: que en Huelva cantan todos así. A mí
no me gustaría salir a un escenario y que me digan
que soy clavadita a no sé quien. Eso me lo enseñó
Esperanza Fernández. Nos contó que a ella le
gustaba mucho Lole y se parecía muchísimo a
ella, pero no iba a ganar nada imitándola. Si quería
vivir de ello, se tenía que buscar otra manera de cantar.
Ahora que tienes ya un disco, ¿qué
propósitos te marcas?
Creo que he entrado con buen pie en el mundo del flamenco.
Desde que entré, me han tratado muy bien y creo que
quiero lo que todo el mundo: tener un sitio, que te valoren,
que te reconozcan y llegar hasta donde están compañeros
como Arcángel, Mayte
Martín, Miguel Poveda. Después, cada uno
tiene su público. Y yo quiero tener mi público.
¿Sientes que te ha tocado vivir un buen momento?
A mí me han llegado a decir que el cante va a peor.
Y no estoy nada de acuerdo. El otro día vi una entrevista
en televisión a Vicente
Soto ‘Sordera’ y dijo que la guitarra y el
baile iban para arriba, pero el cante no. No puede ser posible
que se diga eso. Me quedé helada con la entrevista,
no creo que el cante no esté evolucionando. Cada vez
hay más gente. Mi escuela está llena de niños
desde quince años. Y todo ello suma para que el flamenco
sea cada vez mejor considerado, sobre todo, en Andalucía.
Vas a una peña y no hay sonido, la gente está
hablando, fumando... Creo que allí se tiene como una
obligación. Y, sin embargo, fuera se trata con más
delicadeza. A Arcángel, por ejemplo, le han dado tela
de caña. A mí ya me critican porque cobro mucho.
Y, por supuesto, se te exige un disco. ¿Por qué?
Sí, cantas bien, pero no tienes disco. Y no es nada
fácil. Hay gente a la que le prometen y prometen y
al final acaba decepcionada... y sin disco.
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