Entrevista a Bebo Valdés,
pianista
"Yo estoy aprendiendo mucho de los flamencos"
Ezequiel Paz. Madrid, julio de 2003
Fotos: Leandro Betancor Fajardo
Bebo Valdés ha forjado su carrera
a golpe de éxitos. Íntimo de algunos de los personajes que han cambiado
el curso de la historia de la música cubana y el jazz latino, los mayores
elogios le llegan de manos de algunos musicólogos que lo emparentan a los
cimeros compositores decimonónicos cubanos como Saumell, Cervantes o Romeu.
A sus 84 años y medio, sus dedos añosos y algo artríticos,
pero aún ágiles, son capaces de atacar escalas endiabladas o tumbaos
originales del mambo que inventó Cachao López. Desde que los flamencos
lo han acogido en su seno su sentir musical se ha revitalizado y engrandecido.
Siempre luminoso en sus circunloquios pianísticos, Bebo Valdés cristaliza
en forma de disco su colaboración con Diego
el Cigala. El resultado, 'Lágrimas Negras', un disco de boleros conspicuos
bajo diversos tamices estilísticos. Quejío con fundamentos tropicales,
duende y sabor, negritud y esencia jonda en los que el cante y el toque se persiguen
y se encuentran, se acarician, se besan y se funden en un solo sueño.

Bebo Valdés y Diego el Cigala
En sus tiempos de formación musical
algunas de sus influencias más importantes provienen del acervo español.
¿Qué música le impactó más?
Manuel de Falla, Joaquín Turina e Isaac
Albéniz. Falla por sus arreglos, tenía una técnica muy francesa
basada en lo español, parecía alumno de Albéniz. Este último
y Turina me encantaban porque me llegaban al corazón. Sin embargo, si tengo
que elegir a uno de ellos, me quedo con Falla, para mí es el mejor de todos.
¿El flamenco apareció en
su vida haciéndole revivir aquellos amores de juventud con la música
española?
(Risas) Puede decirse que sí,
pero de aquellos grandes compositores hasta el flamenco pasaron algunos años,
concretamente, hasta que un muchachito flamenco (Diego el Cigala) me escuchó
tocar con Chucho y Cachao López el bolero 'Lágrimas Negras' y me
comentó que él quería aprender. Yo desde el principio le
dije que por qué no. Entonces el primer encuentro se produjo en casa de
Fernando Trueba. Tocando con Dieguito empecé a descubrir semejanzas entre
la música cubana y la española. Por ejemplo, que hay una cadencia
malagueña que es exactamente igual que el guaguancó nuestro. Como
en otros muchos casos, existen similitudes rítmicas y armónicas
gracias a las influencias africanas e indias. Así, naturalmente empezamos
a tocar bulerías, seguiriyas y guajiras que aquí llaman colombianas.
Pero, además en ese hilo conductor
que enlaza el flamenco con el afrocubanismo, existen otras analogías entre,
por ejemplo, el tango y las comparsas o entre la rumba flamenca y los cantos "de
nación" de origen yoruba...
Sí, yo creo que todo eso se debe a
que en Cuba la colonización empezó en 1509. Además de todo
lo que mencionaste no hay que olvidar un género eminentemente español
que viajó a Cuba y que se llamó habanera. Ocurre lo mismo que con
la contradanza, pero mientras la habanera recaló en la Habana, la contradanza
entró por Santiago de Cuba proveniente de Haití y de Francia. Los
terratenientes haitianos se establecieron en Santiago y Guantánamo portando
consigo a sus esclavos. Estos negros que trabajaban en las plantaciones de caña
o añil tenían sus músicas que eran entre otras muchas, la
contradanza al estilo africano y el son-changuí. Pero con la contradanza
existen versiones contradictorias sobre su origen. Algunos musicólogos
cuestionan su origen francés y dicen que proviene de la "country music"
inglesa. Yo sin haber podido probar nada considero que es ciento por ciento francesa.

Bebo Valdés
Demos un salto a la modernidad y hablemos
de Paquito de Rivera, él fue el principal responsable de su vuelta a los
escenarios internacionales tras más de veinte años de apartamiento...
Paquito un día de 1994 me llamó
y me pidió que lo ayudara ya que tenía una presentación musical
y le faltaban piezas originales. Yo le respondí que estaba fuera de eso,
que hacía años que no había compuesto nada. ¿Pero
tienes ideas? Sí, ideas tengo unas cuantas. Entonces me puse a registrar
mi material y en 36 horas preparé algunas piezas como 'Oleaje', una obra
para piano sólo. El disco era para Paquito, pero él finalmente me
cedió los créditos y así finalmente salió 'Bebo Rides
Again' ('Bebo Cabalga de Nuevo', en su traducción del inglés)
Usted participó muy activamente
en la vida musical de las décadas de los 40 y 50, en los tiempos anteriores
a la Revolución. ¿Qué recuerdo guarda de aquella época?
Cuba en aquellos tiempos era muy frecuentado
por los americanos, especialmente de noviembre a marzo. Ellos venían y
se metían a rumbear, a jugar en los casinos... por aquel entonces yo ya
andaba metido en el jazz, aunque también estaba asimilando la rutina de
la calle, el boogie-boogie, el danzón, la rumba. Ahí comencé
a trabajar con Cachao en una orquesta que formamos en 1937 en la que él
"desintegró" el mambo a su manera con esos bajos locos que él
metía. Luego vino la orquesta de Camacho, pero yo no dejaba de estudiar.
En 1943 entré en el grupo de Wilfredo García Curbelo "Curbelito".
Por esos años yo ya estaba terminando mis estudios, había terminado
armonía y empezaba con el contrapunto y la orquestación. Yo no estaba
acostumbrado a variar de tonos en el medio de un show así que, a la fuerza,
tuve que pasar de la universidad del conservatorio a la universidad de la calle.
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