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¿Fue en ese tiempo que Norman Granz, el mítico productor de
jazz, le enconmendó grabar una sesión?
Eso fue un poco más tarde en el 1952. Yo no puedo decir que lo viera.
Llegaron una "pila" de americanos a nuestro show del Tropicana y nos
contrataron para grabar la primera descarga cubana de la historia. Como un mes
más tarde, la sesión se grabó en unos estudios de la Habana,
pero sin la presencia de Granz, que no sé por qué, no pudo viajar
para supervisar el set. Fue una típica descarga cubana entre rones y cervecitas...
buena de verdad.

Bebo Valdés
Usted ha señalado alguna vez que no es lo mismo el afrocuban-jazz
que el latin jazz, ¿Cuáles son las diferencias entre ambos?
Afrocuban-jazz era lo que nosotros tocábamos cuando improvisábamos
sobre bases rítmicas cubanas, lo mismo que Mario Bauzá hacía
en Estados Unidos, pero el problema principal tiene que ver con el "business"
porque a las disqueras de toda América Latina les convenía el término
latin-jazz. Eso incluía a todo el continente y aseguraba un número
mucho mayor de ventas
En ese sentido, ¿cree usted que músicos como Xavier Cugat
o Dámaso Pérez Prado sacrificaron la complejidad rítmica
y "aguaron" el jazz-afrocaribeño en aras de la comercialidad?
Bueno, no sé, yo puedo hablar especialmente de Pérez Prado, provenía
de Matanzas, hacía muy buenos arreglos, quizás en su ida a México,
cuando le llegó la fama descuidó algo la calidad de su música.
Xavier Cugat, era más caricaturista y agente de Hollywood que músico,
aunque su show tuvo muchísima aceptación y ganó mucho más
dinero que cualquier artista cubano.
El que fue más artista que comerciante fue Benny Moré, la
voz sonera de Cuba. ¿Es cierto que cuando Benny vio tocar a su hijo Chucho,
chiquito, le espetó: "¡Oye, ése chico va a tocar mejor
que tú!"?
(Entre risas) Eso fue lo que él dijo... Yo a Benny lo conocí
en 1945, yo estaba trabajando para una radio como arreglador de plantilla. Miguel
Matamoros necesitaba un (vocal) segundo porque el suyo se había
enfermado. Benny lo sustituyó. Su mérito fue impresionante porque
él tuvo que aguantar mucha lucha como guitarrista callejero. Nadie pensó
que pasaría de eso a liderar su propia orquesta. Sin embargo, aunque sabía
dar entrada a su orquesta, él no era director, el que se encargaba de eso
era su arreglista, Generoso Jiménez. Por la época en que yo estrené
(el ritmo) "batanga", él vino a pedirme trabajo pues Mencerón
lo había echado de su piquete. Yo hablé con Paquito Gutiérrez
y ahí empezó con nosotros en la radio. Despúes de esto el
Benny triunfó.
Bebo Valdés y Diego el Cigala
Si hablamos de Bebo no podemos dejar de mencionar la saga pianística
de los Valdés. Primero su hijo Chucho, ya consagrado y ahora, ¿también
su nieta?
Sí, es increíble. La hija de Chucho, Dayane, que es su gran apuesta
personal, ganó un primer premio de piano clásico en Italia con 19
años. Hace poco Chucho me la presentó, ella me miró a los
ojos y me advirtió que iba a seguir la estela de Chucho y mía en
el jazz. Pero no me lo dijo como buscando consejo, sino afirmándolo. Claro,
ella quería que yo convenciera a Chucho para que la deje seguir ese camino...
Por ahora, te puedo decir que tenemos una cita -yo ni lo sabía- en el Festival
de Jazz de San Sebastián el 27 de julio. En primera instancia, vamos a
estar Chucho con su grupo y yo con el de Cigala, pero parece que también
habrá un encuentro a tres pianos entre Chucho, su hija yo.
Algunos críticos han señalado que su forma de tocar entronca
más con los pianistas "neoclásicos" cubanos del siglo
XIX como Romeu o Saumell que con los jazzistas del siglo XX...
Todo es una cuestión de estilo... Cuando yo hice la "batanga"
dijeron que era lo más adelantado que había en Cuba. Pero yo no
me puedo olvidar de Ernesto Lecuona o Romeu, ellos marcaron el territorio que
después pisaríamos los demás.
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"Queríamos darle una lectura diferente a 'Lágrimas
Negras' de los cientos de versiones que existen"
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Centrémonos en el disco que acaba de salir a la calle, 'Lágrimas
Negras', donde los boleros coquetean con el flamenco. ¿Por qué un
disco de boleros y por qué 'Lágrimas Negras'?
'Lágrimas Negras', porque es un bolero clásico de Miguel Matamoros
y queríamos darle una lectura diferente, en lo posible, a los cientos de
versiones que existen. Además ese bolero enloquece a El Cigala. Y el resto
de boleros... porque los he tocado durante toda mi vida. Te puedo decir que la
gente está entusiasmada con este show, tiene partes muy emotivas
en las que la el público llora y partes muy guaracheras.
A la hora de tocar bulerías, tanguillos u otros palos, ¿cómo
se implementa la adaptación en su piano?
En lo básico, en el estilo, no cambio nada, intento mantener la forma.
Otra cosa es que cambie algo las armonías para embellecerlas. Yo estoy
aprendiendo mucho de los flamencos. Entre Dieguito (El Cigala), el Niño
Josele, El Piraña, me estoy metiendo en su mundo y ellos en el mío.
Mira, esto me lo regalaron ellos -nos muestra orgulloso una estampita que porta
atada a su muñeca derecha-, pertenece a una cofradía de gitanos
de Almería. Ellos me dicen que yo soy de ellos y yo les digo que también
ellos son míos (hace una pausa). Lo increíble es que son
muy musicales. Mira, sin ir más lejos, el Niño Josele, no fue nunca
al conservatorio y es un concertista de los mejores.
Para concluir, ¿qué proyectos maneja para el futuro?
Yo no tengo proyectos de futuro sino de presente. Yo pienso hacer de todo mientras
Dios me de vida. A mi edad no estoy para hacer planes a largo plazo. Claro que
voy armando números de dos meses en dos meses. Lo que sí te digo
es que todavía voy a dar guerra porque ya están grabados otros tres
discos míos este año. Uno con mi big-band, otro de violín
y piano solos y uno más con un noneto. Cada disco muestra una faceta mía.
Todo eso me lo sugirieron Nat Chediak y Trueba y por suerte se pudo hacer. Ahora
sólo pido que Dios nos ayude y que podamos seguir juntos mucho tiempo.
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