Entrevista a Carles Benavent,
bajista
"Copiando es como he aprendido todo
lo que pueda saber de flamenco"
Silvia Calado. Madrid, mayo de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
La puerta se la abrió Paco de Lucía.
La bendición se la dio Camarón de la Isla. De eso hace ya más
de veinte años, tiempo suficiente para que a Carles
Benavent se le reconozca un lugar principal en el mundo de lo jondo. Copiando
y amoldándose -como él insiste en aclarar-, ha creado el paradigma
de bajo eléctrico en flamenco, esa música que le atrajo por el lado
de la expresión... tan cercana -dice- al blues de los oprimidos. No es
el único lenguaje que domina, pero sí el que caracteriza su sonido,
el que tiene en común con todos esos cantaores, esos guitarristas y esos
otros que han requerido comunicación con sus cinco cuerdas. En todas esas
experiencias y, muy especialmente, en la que comparte con Jorge Pardo y Tino di
Geraldo, busca "que la música que hago me sorprenda", busca no
dejar de abrir camino. De todo esto y algo más habla, con su modestia,
con su ironía, con sus escogidas palabras, en esta entrevista aplazada
por las horas de estudio. Chick Corea lo espera... y por segunda vez.
Carles Benavent
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Carles Benavent comenzó a tocar el
bajo con trece años, atraído por el blues, por Jimmy Hendrix...
"Copiaba a aquella gente y aún me quedan ramalazos, aún me
sorprendo fraseando metiendo una cosita de blues, lo mismo que una de flamenco".
Y es que, a su juicio, existe una conexión entre ambas músicas que
radica en la expresión. "Hay una base común, no sé si
porque son músicas que vienen de pueblos oprimidos, tienen esa tristeza,
esa profundidad. El flamenco, como el blues, es muy trágico". Y eso
fue, precisamente, lo que le atrajo de esta música: "La expresión,
el ritmo, la vitalidad que tiene, la expresividad... Los acentos son exagerados,
los zapatazos, los pellizcos". Paco
de Lucía es, en este sentido, "un buen ejemplo -y esto me fascina
de él- porque te puede pasar de un trino super suave, super lírico,
a un picado endiablado en un instante. Poder controlar esto es difícil".
Habla con conocimiento de causa, pues fue
el maestro de la guitarra quien le abrió la puerta del flamenco hace más
de veinte años. Ya en la banda que compartía con Joan Albert Amargós
-Música Urbana- había coqueteado con la música flamenca o,
más bien, mediterránea. Tendría que irse el bajista de Paco
de Lucía a hacer el servicio militar para dar el paso definitivo. Jorge
Pardo y Rubem
Dantas lo propusieron como suplente. "Y me hicieron el 'casting'. Me
senté con Paco y a los cinco minutos ya se vio que aquello funcionaba,
que había un camino a seguir". Y se pusieron manos a la obra. La primera
'coproducción' fue una colombiana, un dueto de bajo y guitarra que "si
la tuviera que volver a hacer ahora, sé que la haría igual; y es
algo significativo, pues ahora sigues viendo que aquello empastaba, enganchaba".
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"Mi intención era alargar la guitarra de Paco de
Lucía, que fuera a parar al bajo"
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Sin ningún tapujo, el bajista catalán
admite que la vía para aprender fue copiar. "Mi intención era
alargar la guitarra, que fuera a parar al bajo. Y lo hice copiando al máximo,
así es como he aprendido todo lo que pueda saber de flamenco". Por
supuesto, trascendió la mímesis y, no en vano, el bajo de Carles
Benavent es la referencia, el paradigma de bajo eléctrico en flamenco.
"Claro, hay que adaptar, por el mero hecho de que no puedes hacer con un
bajo todo lo que hace una guitarra. La técnica de la mano es increíble,
así que yo con la púa me busco la vida, en eso sí que me
he tenido que inventar el sistema". Hasta su bajo es especial: "El bajo
mío tiene cinco cuerdas, la quinta más aguda. En vez de sonar por
abajo como es normal entre los bajistas de cinco cuerdas, yo la uso más
aguda para hacer acordes y tener un bajo pícolo, tirando hacia la guitarra".
"Yo vi enseguida que era el camino y
me dejé llevar. Es lo mejor en estos casos, ver cómo son los chistes,
aprender el lenguaje. No sólo se trata de tocar, sino de estar, de vivirlo
porque, si no, es ficticio, es mentira". Y eso es lo que ocurría en
el sexteto de Paco de Lucía, que "ha influido... y mucho. De hecho,
hay muchos que lo copian, muchos bailaores que llevan bandas muy parecidas detrás.
Ha creado un sello, un referente". Así fue.
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Carles Benavent