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Blanca del Rey, bailaora de flamenco. Entrevista (2)

La creación. La soleá del mantón

Silvia Calado. Madrid, septiembre de 2006
Fotos: Daniel Muñoz

Vuela. Gira. Se desliza. Oculta un rostro. Blanca del Rey y el mantón bailan por soleá. Y ese baile se ha convertido en seña de identidad de la artista y en un clásico de la coreografía flamenca. La bailaora cordobesa afronta la creación según la vida. Si la soleá nació como por destilación buscando a Córdoba, la seguiriya nació como catarsis del dolor. Sobre los caminos de la creación, reflexiona.

Al tiempo que has defendido el rigor, se te tiene por creadora en el baile flamenco. ¿Cómo proyectas esa capacidad?

 

Blanca del Rey. Soleá del mantón. Festival de Jerez 2006
(Foto: Daniel Muñoz)
   

Y evolucionando el flamenco. Pero para eso tienes que tener presente lo que acabo de decir. Hace un año la Cátedra de Flamencología de Córdoba me pidió dar una conferencia y fue para mí una investigación personal de mi propio conocimiento, de lo que he descubierto a través de tantísimo tiempo. Expliqué los palos del flamenco uno a uno, pero no como un flamenco arqueológico tirando de bibliografía, sino que interesaba una visión personal. Hablaba, por ejemplo, de la seguiriya. Es una tragedia, nada puede ir tan lejos. Tiene lo suyo, su macho o sus cabales, tiene el respeto al cante y a la tradición, el respeto al ritmo. El guitarrista debe basarse en ese ritmo para hacer música. Y ese ritmo a secas es como un mantra repetitivo. Cuando coges la seguiriya y la respiras sin bailar y vas dejando que penetre en ti, es que alucinas. La seguiriya es como un mantra liberador de la tragedia de la vida. Ahí está todo el dolor. Ese un-dos-tres-un-dos-un-dos reiterativo, con ese peso, impresiona. Pero si en vez de hacer tu investigación en ese cauce, te vas a lo banal, a la escobilla, a ver los malabarismos, a ver cómo lo rematas para conseguir el aplauso, entonces te pierdes el enriquecimiento como artista y el enriquecimiento como persona. El flamenco te enseña a vivir y te ayuda a vivir.

¿Relacionas tu práctica del yoga con el hecho flamenco?

Cuando he dicho que la seguiriya es como un mantra es porque tu cojes la seguiriya, empiezas a escucharla, te recoges en ti y te alivia el dolor. Un mantra es eso, es la identificación de ese sonido que dejas penetrar y que provoca una armonía en ti y te libera. El yoga es respiración, es la vida. Sólo respiramos superficialmente, por lo que no estamos nutriendo ni la sangre, ni las células; sientes estrés y el estrés te provoca respirar peor y eso provoca más estrés. No puedes interiorizar nada ni aprehender nada porque te bloqueas. Saber respirar da madurez. La palabra no puede darte nunca la dimensión que tiene tocar la guitarra, cantar, bailar o cualquier cosa que hagas en la vida. Y respirando llegas a hacerlo con desprendimiento, porque no quieres nada, nada te sobra porque nada te falta. No te faltas tú a ti mismo. No vives hacia fuera, vives hacia dentro. Compones para ti, bailas para ti... y si los demás quieren verlo, pues que lo vean. No te estás vendiendo. Que el mundo se mueva como quiera, yo no trato de convencer a nadie. Yo he cultivado mucho mi pensamiento, he procurado siempre que vaya con mi conducta, ser coherente de verdad.

Con pensamiento, el arte alcanza toda su dimensión, ¿no?

Claro, es otra historia. El arte así ya lo tienes como una manera enriquecedora que te ayuda a ver la vida de otra forma. Ya has encontrado en el baile la respiración, el latido de la esencia de las cosas y es así de simple, pero así de difícil encontrar ese punto de cara a vivir con una calidad de vida que no tiene nada que ver con las cosas que puedas tener. Todos queremos tener cosas, vivimos en una sociedad de consumo, pero lo que no hay es que someterse a ellas. Y en esta sociedad es difícil.


Blanca del Rey en la soleá
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

Inevitablemente, hay que hablar de la soleá del mantón.

Ya es un clásico.

¿Cómo nació esa coreografía tan elogiada?

Yo tenía un interés muy grande por crear un baile que se viera que era Córdoba. Me parecía muy difícil porque eso con un subir de brazos o con una vuelta no se reflejaba. Entonces el escultor Sanguino me invitó a su casa estudio, un palacio precioso en el Madrid de los Austrias, y me proyectó una película de Manolete. Yo no había visto nunca a Manolete, pero había vivido enfrente de su casa. Y desde niña tenía muy cerca esa mítica figura, de quien me hablaban sus sobrinas, de su tragedia, de la autenticidad de su arte. Todo estaba ahí, no nos damos cuenta de cómo la mente va asimilándolo todo y va saliendo.

Un día que me presentaba en 1980 en Madrid, estaba en el ensayo de la caña con Talegón, Felipe Maya, Curro de Jerez... No quería bajar a ponerme la bata de cola y le dije a Talegón, “venga, cantadme”. Y empezó a cantarme por soleá. Entró mi madre con un mantón impresionante recién planchado que me había regalado el tío de mi marido que era anticuario, un mantón negro bordado en blanco marfil. Lo cojo y empiezan a tocar por soleá. Yo la caña la bailaba con bata y con mantón, lo tradicional, pero aquello surgió con vestido corto. Y empecé a elaborar, a elaborar... Mi marido estaba viendo el ensayo y me dijo que lo tenía que hacer. Le dije que estaba loco. Y me respondió que si no lo presentaba era una cobarde, que no me había dado cuenta de lo que había hecho, que era Julio Romero de Torres, una judía que iba por las calles... Sale la cultura tuya, lo que has imaginado, en este caso, de tus calles de Córdoba. Lo armamos con alfileres y lo presenté en Morería. No tan elaborada, pero ya estaba el boceto.

¿Y la seguiriya?

La seguiriya viene de otro cauce. La seguiriya primitiva de El Planeta terminada por cabales (ver vídeo online) nació a raíz de la muerte de mi madre. Me tiré muchísimo tiempo sin bailar y encontré el alivio en ese ritmo. El tema de la creación es muy complejo. Hay creaciones en las que interviene mucho la parte mental. Luego hay creaciones que vienen como la seguiriya, que coincidió además con un problema de ligamentos. Estuve seis meses coja y mi madre estaba muy mal. Y en ese periodo, que creía que ya no volvería a bailar, me metía en mi estudio a escuchar seguiriyas. Y fui estudiando los cantes antiguos de la ‘Magna Antología’ de Hispavox. Así encontré la seguiriya primitiva de El Planeta, una seguiriya de antes de que naciera la guitarra. Ya cuando me recuperé, monté después de haber vivido la seguiriya en soledad y con mis duros problemas, así encontré la seguiriya.


Blanca del Rey
(Foto: Daniel Muñoz)

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Más información:

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