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El Cabrero, cantaor flamenco.
Entrevista
“Tengo
muy claro que soy un cantaor
flamenco que, en ocasiones, canta tango”
El Cabrero
vuelve al mercado discográfico por partida
doble. Independizado de la industria discográfica,
se sirve de su propio sello Atípicos y
Utópicos para editar un nuevo encuentro
con el tango argentino, ‘Por los caminos
del viento’, y un recital de cante flamenco
grabado en directo en París en 1994. En
esta entrevista, incluida en el libreto del álbum
tanguero, explica su querencia por la música
bonaerense y ya adelanta cuáles serán
sus próximos proyectos.
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Entrevista © Atípicos
y Utópicos (Francisco Suárez. Sevilla, mayo
de 2008)
Hace ya más
de diez años que grabaste el primer disco de tango,
‘Sin Remache’, muy valorado por la crítica
especializada y por los entendidos y ahora, cuando los aficionados
esperaban un nuevo disco de flamenco, vuelves a sorprender
con este ‘Por los caminos del viento’. ¿Qué
motivos te han llevado a dar prioridad a este proyecto?
¿Motivos? Que me apetecía.
Yo canto flamenco durante todo el año pero el tango,
que tanto me gusta y quiero, no puedo ni acariciarlo como
no sea llevándolo al disco porque no me voy a poner
a cantar tango en un festival flamenco… Yo no soy un
artista que programa con mucho tiempo sus proyectos; si algo
me sale de adentro, ese es el momento de decirlo. El flamenco
es como una segunda piel, siempre lo llevo puesto, pero el
tango también forma parte de mis vivencias más
intensas, no es una moda para mí, me es familiar porque
me acompaña desde la infancia y ninguna de sus historias
o personajes me parecen extraños.
Es, cuando menos, insólita
tu relación con el tango. ¿Cuál es la
historia de esta afición?
Yo tenía un transistor
y siendo a penas un zagal escuché a Gardel… ¿Cómo
no me iba a enamorar del tango, o de Gardel, que es lo mismo?
Luego supe que en El Barranco, la estación de autobuses
de Sevilla, había una maquinita donde, metiendo dinero,
se podía escuchar una y otra vez al Zorzal y así
dejaba la tropa y bajaba a Sevilla y hasta que no desparramaba
el dinero que tenía, salvando los cinco duros que costaba
volver al pueblo, no paraba de escuchar ‘Mano a mano’
y ‘Cuesta abajo’ y a fuerza de moneditas los fui
aprendiendo…
Pero, tú en
esa época ya cantabas flamenco… ¿o sólo
tango…?
En mí, el flamenco es
algo natural, lo canto desde niño, es mi música
y no tengo palabras para describir lo que representa para
mí el cante jondo pero… ¿y el tango? ¿no
duele? Durante muchos años sólo he cantado tangos
en reuniones familiares o entre amigos, pero allá por
los noventa y tantos participé en el Festival de Tango
de Granada y desde entonces nunca lo he dejado del todo.
¿Y qué
movió a los organizadores del Festival de Tango a contratar
a un cantaor flamenco que nunca había mostrado públicamente
su faceta de cantor de tango?
Pues no sé cómo
Tato Rébora se enteró de mi afición…
creo que nunca se lo pregunté… El caso es que
llegó a mi casa para traerme invitaciones y, como venía
con los músicos, improvisamos unos cuantos tangos…
y me propuso participar como artista: así fue. Yo nunca
había cantado tango con acompañamiento, ni tan
siquiera de guitarra… Hicimos tres o cuatro ensayos…
cuando salimos al escenario, con la inseguridad que conlleva
lo que no está ‘trillao’, ni los músicos
ni yo podíamos imaginar que el público nos iba
a despedir entre ovaciones… Luego, volví a participar
en el Festival de Tango otro año y en la Cumbre Mundial
de Tango, en Granada… y luego vino el disco ‘Sin
Remache’...
Disco que la mayoría
de los aficionados al tango consideran una joya… ¿Qué
repercusión tuvo en Argentina?
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“Yo no
soy un artista que programa con mucho tiempo sus proyectos;
si algo me sale de adentro, ese es el momento de decirlo” |
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Bueno, demasiado para la promoción
que le hizo la casa de discos allí, que fue ninguna.
Los pocos ejemplares que llegaron a Argentina y Uruguay fueron
enviados por amigos o por aficionados. Y, con tan pocos medios,
consiguieron que el disco sonara y gustara en la tierra del
tango. Tengo que agradecer especialmente a Chema Forte que
se le ocurriera llevarle un disco a Mario Pereyra, de LV3.
Le gustó tanto que durante un tiempo fue uno de los
discos de tango que más sonó y hoy lo siguen
pinchando. La gente no se creía que fuera un cantaor
flamenco y tuvo que ir Chema a explicar, en una entrevista,
quién era aquel Cabrero… A mí también
me entrevistaron varias veces por teléfono y me felicitaron
por el trabajo. Luego me invitaron a participar en el Festival
de Tango de Buenos Aires, un honor para mí, pero no
pude aceptar porque allí no se podía hacer cante
jondo y yo tengo muy claro que soy un cantaor flamenco que,
en ocasiones, canta tango.
Este trabajo lo publica
el sello Atípicos y Utópicos. ¿Qué
esperas de esta nueva empresa?
Bueno, el sello es nuestro,
lo hemos registrado precisamente para poder publicar los discos
que yo haga en el futuro y también los de mi hijo Zapata.
No se han escatimado medios en lo que al contenido del disco
se refiere -producción, músicos, estudio, carpeta-
pero la promoción tendrá que hacerse en plan
casero porque aquí no hay dinero público, ni
mecenas, ni amigos influyentes…
Tal como está
la situación de las compañías discográficas,
es una heroicidad sacar al mercado un disco con sus propios
medios. ¿Por qué no haber recurrido, como suele
hacerse, a la Administración pública o a alguna
empresa privada?
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“Quiero
independencia absoluta en mi carrera, me interesa el
apoyo del público y nada más” |
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Porque es mi forma de entender
esto, quiero independencia absoluta en mi carrera, me interesa
el apoyo del público y nada más. Si no se puede
llegar a más gente por falta de medios, es una pena,
porque creo que el disco merece ser escuchado. Pero es el
precio a pagar para seguir por la cuesta de la disconformidad…
¿En qué
se diferencia ‘Por los caminos del viento’ de
‘Sin remache’? ¿Es acaso menos ‘gardeliano’?
No. Yo a Gardel lo tengo metido
en el ‘sentío’ y trato de seguirlo, no
de imitarlo porque era inimitable. Nadie ha cantado como él,
ni se le ha aproximado, pero a los que lo seguimos nos invita
a cantar bien. Todos los temas que van en el disco, a excepción
de ‘Los ejes de mi carreta’, los popularizó
Carlitos. La diferencia con ‘Sin remache’ es que
aquí llevo una milonga y canciones criollas y hay mayor
protagonismo de la guitarra que en el anterior. El productor,
Daniel Giraudo, es el mismo y el espíritu también;
he cantado temas que me gustan sin tener en cuenta lo comercial
o la popularidad de los mismos… ‘Naipe marcao’,
‘Secreto’, ‘Murmullos’, ‘Hopa,
hopa, hopa’, ‘El bulín de la calle Ayacucho’,
por ejemplo, los conoce poca gente pero a mí me parecen
maravillosos… En realidad, los únicos temas realmente
populares son ‘Mi Buenos Aires querido’, ‘La
canción de Buenos Aires’, ‘Guitarra mía’
y, claro, ‘Los ejes de mi carreta’ que va en milonga
con acentos tangueros, más que folclóricos.
El próximo disco,
¿tango o flamenco?
Flamenco y serán dos.
Uno que llevo algún tiempo escribiendo y otro que va
a ser un gustazo porque lo voy a hacer con mi amigo Alberto
Cortez, para mí, el mejor cantautor en lengua hispana
de todos los tiempos. Se le ocurrió hacer algo juntos
y me voy a poner en sus manos para que haga conmigo lo que
quiera.
¿Y cuál
saldrá antes al mercado?
Eso, lo que diga Alberto.
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