Cañizares, guitarrista
flamenco. Entrevista
“El prestigio de la incultura
le ha
hecho mucho daño al flamenco”
Silvia Calado. Madrid, febrero de 2007
Foto portada © Amancio Guillén
Cañizares
ya lo tiene. Después de tres años de preparación
y uno entero de grabación, da a conocer el resultado
de la labor casi científica de transformar la partitura
para piano de ‘Iberia’, en partitura para
guitarra. Y, entretanto, extraer y potenciar todo el flamenco
que está latente en la obra de Isaac Albéniz.
A lo largo de esta conversación, que transcurre
ante un palacio, frente a un café y junto a un
teatro, el guitarrista desvela los entresijos de este
titánico proyecto, al tiempo que lo prepara para
directo, que aprende piano para dar alas a su música,
que ultima un encargo para el Ballet Nacional de España
y que esboza su próximo disco: “La vida me
ha llevado a concluir que cuanta más música,
mejor”.

Cañizares
en la guitarrería Conde
Hermanos (Foto Daniel Muñoz)
‘Iberia. Albéniz
por Cañizares’ tiene antecedentes, ¿no?
Sí, hice la transcripción
de tres piezas de la suite ‘Iberia’ en 1991
con Paco
de Lucía. Siempre he admirado la música
clásica española y, especialmente, a Isaac
Albéniz. Desde aquella época, me quedé
con el gusanillo de hacerla entera. Y me lo planteé
como un reto personal porque, realmente, era un ‘fregao’
gordo. Me gustan los retos y así aprendo. Y el
disco nace de la admiración que siento por la música
clásica y, especialmente, por Albéniz. No
es un disco de un guitarrista clásico, sino un
disco de un guitarrista flamenco, un disco para mostrar
cómo es Albéniz bajo mi propia visión
y quizás también cómo creo que Albéniz
sentía el flamenco.
¿Qué te atrae musicalmente
de Albéniz?
He descubierto cosas muy interesantes.
La atmósfera andaluza de la suite ‘Iberia’
es por todos conocida pero, sobre todo, lo que he descubierto
es mucha conexión con el flamenco. He escuchado
partes de tanguillos, partes de bulerías, partes
de soleá, toques abandolaos y mucha relación
con el cante. Ha sido un trabajo de investigación
en el cual empiezas a tirar del hilo y ves cómo
Albéniz parece hasta que hubiera concebido la obra
para guitarra, por la forma que tiene de introducir apuntes
por soleá y ese tipo de detalles. Puede ser que
las tabernas que visitaba en su época le inspiraran
(jajaja).
¿Quieres decir que te
has encargado de destapar el flamenco que está
latente en la obra?
Totalmente. Es muy interesante porque
en la interpretación que he hecho, lo destaco más:
destaco más el toque por soleá cuando va
por soleá, destaco más el toque por bulerías
cuando va por bulerías... Siempre, por supuesto,
con mi carácter mío flamenco, no he pretendido
tocar como un guitarrista clásico, no puedo negar
lo que soy. Desde mi perspectiva de guitarrista flamenco,
he tratado de reflejar lo que yo creo que Albéniz
pensaba que podía sacársele a esa obra desde
el punto de vista flamenco.
Cañizares (Foto
Daniel Muñoz) |
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El paso previo era transcribir
la partitura de piano para guitarra. ¿Cómo
has afrontado tan complejo trabajo?
Ha sido un trabajo muy de investigación,
como cuando tienes que hacer algo así como una
tesis. Ha sido muy complicado. He tratado de coger lo
esencial de la parte contrapuntística y armónica
de todos los compases que iba viendo Albéniz. Y
llevar eso a las dos guitarras ha sido un trabajo de criba.
He estado trabajando durante tres años, analizando
las obras, pasándolas a la guitarra y cambiando
el octavaje porque el piano tiene muchos más sonidos,
más teclas, más octavas y había sonidos
que tenía que buscar la manera de poder adaptarlos,
por la propia tesitura y limitación del instrumento.
Realmente, es un trabajo que ha requerido mucho esfuerzo,
disciplina y constancia. Pero estoy contento, pienso que
es uno de los discos de los que me voy a sentir satisfecho
durante mucho tiempo. Sobre todo, por la obra de Albéniz,
una música que es preciosa.
¿Cómo se ha ido
desarrollando la grabación?
La grabación ha sido especial
porque ha sido en casa. Haces las cosas artesanas, tienes
tiempo. Yo siempre he tratado de hacerlas con calidad,
pero ahora añades este relax que te permite no
dejar la toma hasta que no estés convencido. Me
gusta trabajar así, sin presiones, a mi aire, a
la hora que quiera. Eso facilita las cosas, te permite
hacer un disco a gusto. Lo más importante es que
te lo vayas pasando bien en todas las fases.
En el disco tocas dos guitarras.
¿Qué papel desempeña cada una?
He ido extrayendo la parte esencial del
acompañamiento, y eso lo he dirigido hacia una
guitarra. Y después las melodías las he
dirigido hacia la guitarra que yo voy a estar tocando
cuando esto lo lleve a concierto. Lo que ocurre es que
muchas veces por la propia disposición de la música
de Albéniz, esto cambia y es la mano izquierda
la que pasa a hacer la melodía, hay un cruce de
manos. Simplemente, es un trabajo que es realizable así,
eso va por tesituras y cuando una guitarra está
más aguda, pues no puede hacer los graves y viceversa.
Pero, en general, yo voy haciendo todas las melodías
en mi guitarra para el directo.
¿Está ya listo
para directo o requiere otra labor de adaptación?
Estoy en ello. Requiere meses de preparación.
Es que es un pedazo de obra, hay que organizarlo todo,
hay mucho contrapunto, mucho lío y es muy difícil
de ejecutar. Creo que ya es difícil para los pianistas,
así que para las guitarras es supercomplicado,
es música para otro instrumento y al tener que
adaptarlo, tienes que hacer malabares, de verdad.
¿Y cómo se desarrollará
en directo? ¿Con más instrumentos?
A los apuntes de flamenco que encontré
en la suite, quiero darles la atmósfera de cada
estilo y eso lo quiero hacer con el grupo en el escenario.
Ahora lo que estoy es pensando en los arreglos para grupo,
en cómo concebirlo para poder hacerlo con grupo.
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