Cañizares
Biografía, discografía, Real Audio y comentarios de los lectores

 

 

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Josep Pons, director de la Orquesta Nacional de España, afirma que tu adaptación de ‘Iberia’ “evidencia la gran fuerza rítmica de la obra”. ¿Estás de acuerdo?

Quizás sí. Al ser el flamenco una música rítmica y yo partir desde esa base, pues claro. Pero, por supuesto, lo hago respetando los matices que él quería en la partitura, pero el carácter es flamenco. Cuando destaca un tanguillo, destaco un tanguillo; cuando destaca una soleá, destaco una soleá; cuando destaca un verdial, lo destaco desde la base flamenca de la que parto.

 

Cañizares (Foto Daniel Muñoz)
   

La suite tiene diferentes partes que aluden a Sevilla, Triana, Málaga... ¿Capta Albéniz la esencia de cada territorio flamenco?

Yo creo que sí. Por ejemplo, en Málaga te encuentras una verdial muy lenta, casi disfrazada, pero está ahí. Yo creo que Albéniz era un apasionado del flamenco. De hecho, fue consejero en la forma de componer de Falla y de Granados cuando todos ellos estaban en París. Hay una anécdota. Se cuenta que allí le dijo Albéniz a Falla que se dejara de componer como un alemán y que empezara a escuchar más cante flamenco y folclore español, que era donde estaba el lío. Era la época de los nacionalistas, Debussy en Francia... y, por suerte, en España, Albéniz, Falla, Granados y Felipe Pedrell, que fue el padre de todo este movimiento. Él hizo el ‘Cancionero musical popular español’ y fue por ahí recogiendo melodías de la calle, de los pastores. Y de su trabajo y sus enseñanzas partieron algunos.

¿Qué te traes de Albéniz para tu música?

Muchas cosas, muchos pasajes, muchos ambientes, muy buena música... que es lo que hacía Albéniz. Y siempre se aprende de la música, porque a mí más que estudiar de un libro, que me parece interesantísimo, es mucho más interesante irse a la fuente original. No es que los libros teóricos de música no sirvan, por supuesto que son válidos. Pero cuando te metes en la composición, la música es algo más que una fórmula matemática. Y de eso te das cuenta cuando te metes en proyectos de esta envergadura, cuando empiezas a descubrir la cantidad de cosas maravillosas que hay, que suenan con una armonía increíble. ‘Iberia’ es un trabajo que me ha aportado muchos matices a la hora de tocar. Creo que, en cierto modo, he cambiado, evoluciono... creo que para mejor.

¿Echas en falta en el flamenco la disciplina y el orden de la clásica?

Creo que el flamenco ha padecido del prestigio de la incultura. Si no sabes leer, eres más flamenco. Si no sabes música, eres más flamenco. Yo creo que esas son ya opiniones obsoletas que no tienen sentido hoy en día. Realmente, el conocimiento ocupa lugar y te vale para tu oficio, te vale para componer si no mejor, sí de forma consciente. Y te vale para poder tratar la música acorde con tu profesión, que es la guitarra, que es el flamenco y que es la música. El prestigio de la incultura ha hecho mucho daño al flamenco. Afortunadamente, ya está la gente con los ojos más abiertos, hay conservatorios y escuelas que se dedican a enseñar flamenco.

Creo que es positivo que los chavales y las chavalas puedan disfrutar de una música tan maravillosa como es el flamenco, que no es un gueto cerrado ni mucho menos. De hecho, si yo no hubiera sabido leer música y no hubiera estudiado en mi época armonía y contrapunto, no hubiera podido meterme en un embolado de estos. Imposible, no tendría la capacidad de análisis.


Cañizares (Foto Daniel Muñoz)

¿También para el día a día de un guitarrista?

Claro. Y para escribir las falsetas. Y para poder tener comunicación con otros músicos y otras músicas. Veo que son muy interesantes los encuentros con otras músicas que se están haciendo. Pero creo que es necesario tener un conocimiento al menos básico de la música para poderte comunicar. ¿Cómo te pones de acuerdo con una orquesta cuando te dicen esto está en Re mayor? ¿Y yo la cejilla dónde la pongo? Estás más limitado, aunque es cierto que el flamenco es muy intuitivo, tiene mucha ductilidad, juega mucho con el ritmo. Se puede adaptar, pues el ritmo es algo común a todas las músicas. El flamenco es listo y se mete ahí y sale airoso, pero no es lo suyo. Creo que lo suyo es ser un profesional y eso quiere decir conocer cabalmente tu profesión, no ser simplemente un guitarrista, sino un guitarrista que tiene su oficio y puede analizar y puede investigar porque tiene las herramientas. Eso no te va a hacer mejor guitarrista, pero sí te va a dar una serie de recursos para poder componer.

Yo ahora estoy estudiando piano porque me parece interesantísimo componer con el piano. Creo que me va a complementar. No voy a ser concertista ni mucho menos, ni tengo aspiraciones, pero sí me va a ayudar a llevar mis películas a la guitarra. ¿Por qué no? Todo engrandece. También sigo componiendo con guitarra, claro, es mucho más cómodo. Del otro modo, el esfuerzo es bestial porque con el piano estoy empezando a aprender acordes, escalitas. Lo cómodo es echar mano de la guitarra, pero me estoy esforzando porque creo que es beneficioso para mí y, además, me apetece, que no es poco.

¿Componer con piano da otra perspectiva para la guitarra?

Claro, te vale para todo, disfrutas mucho más. Cuando escuchas a un pianista no sólo escuchas la mano derecha que está haciendo la melodía o la izquierda que está con el acompañamiento, sino que estás escuchando las dos manos. Tu oído se está expandiendo, estás desarrollando los sentidos. Con la música, el oído se educa. El oído tiene unas fórmulas que intuitivamente ya las conoces por toda la música que has oído en tu vida, en nuestro caso, la occidental y el flamenco. Tienes algo intuitivo que armónica y melódicamente está funcionando, como un lenguaje.

¿Estás ya componiendo para un próximo disco flamenco?

Sí, sí, sí. Con este disco me he puesto las pilas, estoy contento y estoy componiendo cada día. Voy a dar la vara más a menudo. El disco, las experiencias de la vida... me han llevado a concluir que cuanta más música haga, mejor. De este disco me estoy separando entre comillas. Voy a tocarlo en directo y no puede ser del todo, pero mentalmente sí estoy ya en otra onda. No ha salido este todavía y ya tengo la idea del siguiente. Poco a poco, iré metiendo las melodías y los contrastes para el siguiente disco.

Por cierto, ¿tienes alguna pieza preferida de ‘Iberia’?

Me gustan todas porque cada una tiene su rollo, cada una te engancha. Cuando sigues la melodía y vas escuchando los contrapuntos de alrededor, te maravillas con cómo componía ese hombre. He escudriñado a fondo y cuando vas quitando capas porque tienes que simplificar y empiezas a ver la estructura desnuda, descubres cómo ha pensado, ha desarrollado y ha puesto las notas para que suene lo que quería expresar. Ha sido un trabajo de investigación muy interesante. Con un proyecto así, profesionalmente, avanzas. Musicalmente, te ayuda a ver otras cosas. Cuando haces las cosas, te impregnas mucho más que cuando las escuchas. No es lo mismo escuchar la música clásica española que ponerte a investigarla. Empiezas a ver cosas que se te van quedando porque las incluyes en tu experiencia.

Ya cae la noche junto al Teatro Real. Prenden las farolas, llovizna. Y como último mensaje de humildad, Cañizares deja bien claro que “no es un disco pretencioso”. Confirma bromeando que “ya paso de lo pretencioso y de las tonterías. Este disco no es nada de ‘escaloides’, sino de esencias”. Y añade, tirando de experiencia propia, que “el fondo es lo que queda cuando pasas la etapa de correr. A todos nos ha pasado, ir como cabras al principio, hasta que vas asentando la cabeza”. Así que hablando de carreras y de principios, no se le puede dejar de pedir una ‘foto’ de la nueva generación de guitarristas: “Son geniales. Tienen que seguir ahí, que vayan aportando cada uno su granito de arena al flamenco. Esto es una cosa que hacemos entre todos”. Pero tiene guardado un consejo: “Sí pediría a muchos de ellos, que con algunos he hablado, que estudien la tradición, que no conocen a Ramón Montoya, ni quién era Niño Ricardo. Y eso sí que lo solventaría. Investigaría primero de dónde venimos para después hacer otras cosas, que si no nos perdemos con tanto tráfico”.

Tras la reprimenda, vuelve a dar aliento: “Los chavales están tocando fenomenal, es un momento de ebullición de ideas, la gente tiene ilusión cuando sale un disco. Me recuerda a lo que sentía yo cuando tenía catorce o quince años, cuando salía el último disco de Paco de Lucía, de Camarón o de Manolo Sanlúcar, y me iba a la tienda a ver si había llegado... ¡desde Madrid! A veces tenía que esperar a la semana siguiente y no dormía por comprar el disco. Creo que esa atmósfera en el flamenco le va a hacer mucho bien, se lo merece ya. A ver si conseguimos equipararnos al jazz, que haya festivales de flamenco en todo el mundo, sería una maravilla. A ver si nos ordenamos un poquito”. Y hablando de esas cosillas de la internacionalización se va Cañizares en busca de su mitad, de su guitarra, que está en la ‘clínica’ de Conde Hermanos poniéndose a punto, preparándose para la faena, para flamenquizar ‘Iberia’.

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Entrevista a Cañizares, guitarrista flamenco (noviembre 2000)

 
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