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Entrevista a Cañizares,
guitarrista flamenco
“Tengo un
tribunal musical en mi cabeza que me dice lo que es o no flamenco”
Silvia Calado. Madrid, agosto
de 2010
La calurosa tarde allí
no se sentía. Dentro del estudio de grabación,
en un semisótano próximo a la transitada calle
Arturo Soria, todo sucede en otro tiempo, bajo otra luz y
a otra temperatura. Todos los sentidos están puestos
en la escucha, sólo en la escucha. Cañizares
guarda silencio. Mariko trabaja en el portátil. Carlo
pulsa el botón que hace sonar los tangos, recién
terminados de mezclar. Suenan limpios, sedosos y enérgicos,
un pequeño viaje sensorial. Y con este ya sólo
quedan tres temas más para dar por concluida la grabación
de ‘Cuerdas
del alma’.
Cañizares, 'Cuerdas
del alma'
(Foto © Amancio Guillén) |
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El disco, que Cañizares
publica a mediados de septiembre, será el quinto de
este músico que es parte del star system de
la guitarra flamenca actual, el regreso al flamenco tras la
inmersión en el ‘Iberia’
de Isaac Albéniz. Aquel trabajo, que supuso traducir
para guitarra flamenca la partitura original para piano, fue
“una época muy fructífera, un reto personal.
Como me gusta aprender, investigué, hice una búsqueda
en la música, quité capas a ver qué pasaba
y aprendí mucho”. Nos desveló con aquel
disco, Premio de la Música 2008, cuánto flamenco
había dentro de ‘Triana’ y ‘El Albaicín’.
Y ahora es tiempo de desvelar el flamenco que hay dentro de
sí mismo.
El título tiene un mensaje
muy del interior. “Para mí, simbólicamente,
las personas en nuestra alma tenemos cuerdas, y también
tenemos vivencias e intenciones. Éstas tocan las cuerdas
que tienes y sonarán de una manera o de otra según
sean: con alegría, con tristeza, con ilusión,
con felicidad… Es el simbolismo que tiene, el alma a
modo de instrumento musical. Tu alma suena en función
de cómo esté afinada, de cómo sienta”,
explica Cañizares. Sobre las vivencias no preguntamos.
Las personales son eso, personales. Y las profesionales, echando
un vistazo a su
blog las podemos conocer. Pero, ¿y las intenciones?
Dice el guitarrista que “las intenciones pueden ser
los deseos que tengas: si un deseo te sale bien, te puedes
sentir muy bien; y también puedes sentir frustración
cuando la realidad no se adapta a lo que tú piensas.
Sueles actuar en función de esa intención que
tengas”. Y concluye subrayando que “todas las
vivencias y las intenciones para mí son importantes
porque son las que construyen tu mundo psicológico
y emocional, mundos que no están muy separados”.
Así que nos de extrañar que los músicos
de su compañía lo llamen “Cañistóteles”
cuando en las sobremesas le da por filosofar…
Cañizares y Carlo González
durante la grabación
(Foto Daniel
Muñoz) |
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“Yo soy
una persona que piensa mucho antes de hacer un disco”
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“Yo soy una persona que
piensa mucho antes de hacer un disco, no hago los discos gratuitamente”,
afirma con contundencia. Y de esa reflexión profunda
nace su música: “El concepto de obra creo que
es importante. Nunca compongo una nota sin antes tener claro
en la cabeza, a modo de abstracción, qué concepto
quiero de esa música. A partir de esa visión
que tengo en la cabeza, empiezo luego a componer las melodías,
las notas, los matices, para que luego suene. Es como hacer
un puzzle, vas colocando las piezas musicales con un sentido
de construir una obra. No compongo trozos sueltos y cuando
tengo muchos los junto y hago un disco, no, no. Mi forma de
trabajar es primero concebir, pensar y luego empezar a crear
en función de lo que he pensado”, confiesa el
músico.
Todo esto venía al hilo
de una pregunta. Después de Albéniz, del ‘Flamenco
picassiano’, de trabajar mano a mano con el compositor
contemporáneo Mauricio Sotelo… ¿sientes
que hay algún hallazgo nuevo en tu música en
el sentido de vanguardia? Luego lanza la respuesta: “De
las categorías y las etiquetas no soy muy partidario.
En mi música trato de aportar lo que hago para, por
qué no, tratar de hacer progreso dentro del flamenco”.
Y la matiza: “No uso la palabra ‘progreso’
a la ligera, pienso por qué la digo. Para mí
progreso significa aportar valores positivos, aportar algo
que sea diferente, pero positivo, nunca dejar de tener ética
musical”. Confiesa Cañizares que tiene “como
un tribunal musical dentro de mi cabeza que me dice si una
cosa pertenece a la categoría de flamenco o no. Los
valores positivos que se pueden aportar a esta música
dijéramos que se crean mirando mucho a la tradición.
Si el flamenco ha de evolucionar, debe ser a través
de la tradición”.
Cañizares, grabación
de 'Cuerdas del alma' (Foto Mariko Ogura) |
Nombres y apellidos
Lo contrario lo pone en entredicho.
“Muchas veces se toma a la ligera la palabra flamenco
y se utiliza en otros contextos, pero el flamenco tiene una
tradición muy importante, muy interesante, con nombres
y apellidos. A veces se olvida que el conocimiento tiene nombres
y apellidos, y en las escuelas parece que nos enseñan
que estaba todo hecho. El flamenco tiene nombres y apellidos:
la malagueña de Chacón, la seguiriya de Manuel
Torre… Y cuando hablamos de Niño
Ricardo, Sabicas, Montoya y hasta llegar a la genialidad
de Paco
de Lucía, hay nombres y apellidos. Eso no te lo
puedes tomar gratuitamente si eres una persona medianamente
seria”, asevera.
Cañizares, 'Cuerdas
del alma'
(Foto © Amancio Guillén) |
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Todo ello es punto de partida
de las composiciones que integran ‘Cuerdas del alma’.
Son nuevos tangos, bulerías, soleá por bulerías,
alegrías, una versión de la balada ‘Lejana’,
un trémolo, verdiales y guajiras, con un mismo punto
de arranque. “Partiendo de la tradición, del
legado que nos han dejado nuestros predecesores en el flamenco,
pues a raíz de eso y gracias a eso, componemos con
el rigor y la seriedad necesarias para hacer un disco. Y pongo
todo mi corazón para que suene lo más tradicional
y lo más a mí posible”, matiza el guitarrista.
Y en este disco, que verá
la luz una década después de ‘Punto de
encuentro’, para que suene a tradición y a Cañizares,
la guitarra se queda prácticamente a solas. “Me
gustan las cosas sencillas; creo que se pueden conseguir cosas
grandes con sencillez”, sentencia. Y, por tanto, el
acompañamiento es sólo de “palmas, cajón,
un bajo en tres temas y percusiones para temas de ida y vuelta
como la guajira y una rumba, por dar un color”, detalla
el músico. A lo que agrega que, “en general,
está muy tradicional en el sentido flamenco de la palabra,
muchas palmas… y muchos solos de guitarra, claro. La
guitarra siempre está en primer plano”. Así,
el reflejo en directo será fiel, con todo el equipo
presente en el estudio -Rafa Villalba a la percusión,
Íñigo Goldaracena al bajo, Ángel Muñoz
al baile y al cajón y Charo Espino al baile y a las
castañuelas-, más Juan Carlos Gómez a
la segunda guitarra.
En el laboratorio
Tanto como la composición
y la interpretación, se ha mimado la grabación.
“La calidad en el sonido es para mí una premisa”,
certifica Cañizares. Y sólo hay que echar un
vistazo alrededor en este estudio donde se ultima el disco.
“Estamos aquí trabajando mano a mano con Carlo
González, que es el ingeniero que llevo en directo,
y para mí es otro músico más en la grabación.
Entre todos hemos conseguido un trabajo del cual yo me siento
muy satisfecho. La opinión global de todos es muy buena.
Equipos caseros, no, un equipo profesional, la mejor microfonía
y máquinas que cuestan mucho dinero”, asegura.
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“Cuando
grabo un disco me paso mucho más tiempo afinando
que lo que es realmente grabando”
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Aunque no todo ha sido dar
al ‘rec’. “El explorador he sido yo. He
ido con el machete en esta selva para prepararle el camino
a los que luego iban a meter las palmas y otros instrumentos.
Empecé yo a grabarlo con una claqueta y en función
de mi guitarra se ha ido añadiendo todo. El proceso
de grabación ha sido difícil porque cuando eres
una persona con tendencia al perfeccionismo como yo, no te
gusta dejar las cosas más o menos, y eso lleva muchos
quebraderos de cabeza”. Recuerda momentos en los que
tenía una toma bien interpretada, pero de pronto notaba
que, por ejemplo, la guitarra no tenía una afinación
uniforme”. Así que había que repetir.
Cosas de trabajar con un instrumento hecho de materiales ‘vivos’:
“Cuando grabo un disco me paso mucho más tiempo
afinando que lo que es realmente grabando, por el propio instrumento,
porque no es un instrumento exacto. Depende de la temperatura,
la madera, las cuerdas… de muchos factores”. Aunque
nada lo arredra. “Es más difícil por eso,
pero siempre son experiencias y se aprende mucho en los estudios.
El estudio es un laboratorio en el cual todo se amplifica,
tanto lo bueno como lo malo”.
Pero después de un año
de intenso y meticuloso trabajo, todo apunta a que lo que
se amplificará será lo bueno. Cañizares
ha vuelto a sumergirse en “la música flamenca,
la música con la que he crecido y con la que más
me siento identificado”. La música que, haga
lo que haga, “siempre está en paralelo en mi
cabeza”. Y lo ha hecho para dar a luz ‘Cuerdas
del alma’, un trabajo en el que “partiendo siempre
de la tradición, trato de aportar mi originalidad a
la música que amo, que es el flamenco”. Vivencias,
intenciones… y alma.
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