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por Alberto García Reyes
Enero 2001
Junto
con el Torta o el Salmonete, este "gitano" del barrio de Santiago conforma
la peana sobre la que se asienta el palio de la fiesta cantaora de Jerez. Un buen
día se dijo "voy a grabar un disco", y se encajó con cuatro
"coleguitas" en algún cuchitril insonorizado de Ubrique. Después
de mucha barbacoa y alguna que otra copita, el Capullo acabó gritando:
"Éste soy yo".
Parece
que el disco ha entrado bien en el mercado, ¿No?
Es
que está hecho con mucho cariño. La gente lo está aceptando
bien porque lo que hay ahí es la verdad. Nos fuimos a Ubrique unos cuantos
y nos pusimos a hacer flamenco. Cada uno puso su granito de arena.
¿Le
costó mucho planificarlo?
Que
va. Está hecho del tirón, lo he grabado en cuatro o cinco días.
El cante lo tiene uno dentro y si te sale el chispazo, ya está todo lo
que tiene que estar. No llevaba nada montado, hice más o menos lo que me
iba saliendo, por eso todas las letras son mías menos las del martinete.
Para el próximo disco, que lo voy a hacer el año que viene, lo voy
a pensar más. De hecho ya he creado una bulería, porque tengo un
aparatito en el que grabo lo que se me ocurre para que no se me pierda nada.
Su
disco descubre una evidencia: es usted festero.
Por
supuesto. Lo mío es la bulería y los tangos, que es lo que le gusta
a la gente. También voy bien en la soleá por bulería porque
tiene un soniquete que no suele abundar mucho.
Me
sorprende que no tenga prisa al cantar por bulerías, despacito, como los
viejos de ahí de Jerez.
Es
que la gente no se entera de que una cosa es cantar para bailar y otra para escuchar.
Cuando se canta para escuchar hay que darle al cante solera y que el público
se entere de lo que estás diciendo. Pero ese soniquete es muy difícil
de llevar.
¿Ha
grabado la rumba para intentar comercializarse un poco?
Si
te digo la verdad, la rumba la saqué yendo al estudio porque era un día
de luna llena. Iba con unos colegas y empecé a tararear lo de "la
vida es una rutina, ina, ina" y vi cómo empezaban a moverse. Entonces
dije: "coño, esto tiene ritmo". Esa es la historia.

Entonces,
además de cantar, a usted le gusta componer...
Yo
siempre tengo el coco dando vueltas. Cuando me llevo de fiesta dos días,
mi coco está rondando. Por ejemplo, la segunda letra del tanguillo se me
ocurrió al ver el eclipse ese que hubo famoso. Es mi forma de expresarme.
Aunque
nunca abandona los cánones, sólo se ajusta a la tradición
en el martinete / toná y en los fandangos.
Eso
es lo bueno, que es variadito. Hay para todos los gustos. Mi vecino se compró
el compact y me dijo: "qué bien cantas por fandangos". Y el otro
día en Granada un gitano viejo me gritó: "qué bien has
hecho el martinete". El libro del gusto están en blanco pero procuro
que haya para todos. Está muy completito. Lo malo es que a ver cómo
supero yo esto.
Algo
hay en su eco que lo asemeja a Terremoto o la Fernanda, por poner un ejemplo.
Hombre,
yo hacía los jueves flamencos con Manuel Morao y ahí me formé.
He trabajado con Camarón, Chocolate, la Fernanda... los mejores de España.
Desde que tenía 12 años estaba en la calle y tengo 47.
Y
habrá escuchado mucho.
La
verdad es que no pude escuchar al Torre ni al Mojama, pero sí al Serna,
el Sordera, Terremoto... Al Torre, de todas formas, lo he escuchado en unos discos
que me pasa un coleguita. Ahí es donde te das cuenta de que lo único
que vale es lo puro, porque lo moderno, tarde o temprano pasa. A mí lo
que me gusta es eso, porque yo canto muy gitano.
Pero
usted no es gitano.
No,
pero el barrio de Santiago tira mucho y mi "mare" bailaba con los gitanos.
De ahí me viene a mí el soniquete.
¿Qué
me dice de la guitarra de Periquín?
El
Jero es un fenómeno. Yo llamé a uno de Sevilla y le dije: "mete
la guitarra". Pero no se atrevió a meter nada. Al Periquín
lo cogí en un momento lúcido y en la bulería ha sacado un
soniquete del carajo. Él ha sido el que me ha tocado desde chiquitito.
¿Dejará
el cante para entrenar a un equipo de fútbol?
Yo
jugaba bien pero tenía dos opciones: o la juerga o el fútbol. Me
di cuenta de que para jugar había que estar muy bien preparado, así
que me quedé con el cante. Pero la sigo tocando bien, no te creas.
Bueno,
Capullo, vamos a tener que irnos ya que si no, nos dan las de Caín. Podemos
decir, como conclusión, que ha publicado un disco con mucha personalidad
¿no?
Yo
digo que el cante es como el carné de identidad: la fotocopia no sirve
para nada.
Alberto García Reyes
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