Camarón de la Isla
Biografía, discografía, Real Audio y comentarios de los lectores

 


Carlos Lencero, escritor y rapsoda. Entrevista

“El libro ‘Sobre Camarón’ es un
retrato de un artista sobre otro”

Carlos Sánchez. Sevilla, noviembre de 2004
Fotos: Daniel Muñoz

Carlos Lencero: poeta, narrador y rapsoda. A los quince años ya se había independizado e instalado en la Plaza Alta de Badajoz, el barrio de los gitanos de su ciudad natal. Por su casa pasaban artistas como Porrinas de Badajoz. Confiesa haberse quedado dormido en el patio escuchando la guitarra de Niño Ricardo. Su primera actividad profesional fue una beca para estudiar el cante de Jerez. Y a los dieciséis años aterrizó en el Jerez del anticuario gitano, donde se daban las tertulias de El Momo con Fernando Terremoto, El Borrico, Morao, Agujetas o Parrilla. Después se desplazó a Marruecos para estudiar la influencia de la música árabe en el flamenco... Y allí permaneció diez años. Eligió Sevilla para vivir por tres razones: Turina, Cernuda y el flamenco. Ha sobrevivido gracias a la industria discográfica, escribiendo letras para casi todos los flamencos de su generación, la de Camarón de la Isla. Una enfermedad lo ha tenido apartado del candelero durante siete años. Ahora ha “vuelto a clase” ante un mundo flamenco muy diferente y con un nuevo trabajo: ‘Sobre Camarón. La leyenda del cantaor solitario’, un libro que dibuja el retrato de un artista sobre otro.


Carlos Lencero
 
   

¿Qué le llevó a escribir sobre Camarón, una figura ya tratada por Enrique Montiel, José Manuel Gamboa y Faustino Núñez?

Tanto el libro de Montiel (‘Camarón. Vida y muerte del cante’) como el de Gamboa me parecen buenos trabajos. Enrique Montiel, al ser paisano de Camarón, conoce perfectamente el paisaje tan típico de esa zona, el microclima de la Isla. Además, conoce a Camarón desde la infancia. Entonces, la colocación del personaje dentro del paisaje tal y como lo cuenta Montiel es muy difícil de superar. El de José Manuel Gamboa y Faustino Núñez (‘Camarón. Vida y obra’) es un libro imprescindible en cualquier biblioteca de cualquier aficionado no sólo al flamenco sino a la música en general. Sobre la vida de Camarón todo el mundo dice lo mismo. Es un personaje que tiene dos momentos en su vida. Un primer momento de un gitano que nace en la Isla de San Fernando y canta bien, que empieza a escucharse en los ambientes andaluces, que llega a Madrid y conecta con la familia Lucía y que comienza a grabar discos. Pero, de repente, se convierte en un cantaor imprescindible en la cartelería de todos los festivales. Por otra parte, está un Camarón entrañable, una persona de fácil acceso con la que te podías correr una juerga y aparecer al día siguiente. Recuerdo grandes noches con Bambino y él. Y ese es el José Monje Cruz del que yo hablo. A partir de ahí, por una serie de circunstancias que todos conocemos, porque él no las ocultó; comenzó un problema con el consumo de drogas que le afectaron, en el sentido de que lo aislaron. Lo convirtieron en una persona con un encefalograma plano. Perdió su capacidad de comunicación. Desconectó con los antiguos amigos y se quedó solo. Es la historia del que se compró un bosque y se perdió. Pero ese hombre siempre estará presente en la historia del pueblo gitano. Camarón es un mito del cante.

Entonces, habla en el libro de José Monje Cruz y no de Camarón de la Isla, ¿verdad?

A mí quien me interesa es José Monje. Ese que está en la mesa camilla con el aguardiente de la Sierra de Huelva y que de vez en cuando se echaba un cantecito. Lo que ocurre es que un libro de una editorial de peso y respeto te obliga, a veces, a modificar tus planteamientos iniciales. Al final he tenido que incluir una discografía completa de Camarón, ya existente -en el libro de Gamboa y Núñez viene magníficamente-. También ha habido una serie de cosas tópicas que uno no tiene más remedio que repetir porque José tampoco fue un hombre elocuente ni una persona muy dada a abrirse y a hablar. Había temas como su familia o sus padres que eran un poco tabú para él. Era un personaje difícil porque en muchas ocasiones era un hombre invisible.

 

Camarón de la Isla
   

Háblenos del título de su libro, ‘Sobre Camarón. La leyenda del cantaor solitario’.

Creo que es un título muy pensado. La soledad, en principio, nos atraía a los dos. La diferencia es que cuando la soledad mostraba su cara dura a José le aterrorizaba y a mí, en cambio, siempre me han infundido fuerza. José se encontró rodeado de una corte de vividores bufonescos, pero cuando se metía de noche en la cama estaba totalmente solo. Él me contaba que no dormía para poder seguir fumando. Eso creo que definía muy bien la situación que vivía José.

En cuanto al artista, ¿quién fue Camarón de la Isla?

José era un superdotado. Tenía un oído privilegiado. La afinación era perfecta. Su tono natural, que podía ampliar tanto para arriba como para abajo, era perfecto. Pero cuando comenzó a tener problemas de salud, en la época de ‘Yo soy gitano’, todos sus recursos se vieron afectados. Pero volviendo a sus facultades, Camarón tenía una voz muy frágil, una voz que yo denomino de ángel roto. Llegaba con limpieza a unas escalas impensables. Superaba el listón con facilidad. También habría que hablar de la influencia del toque de Paco de Lucía sobre el cante de Camarón, y viceversa. Había una simbiosis entre ambos. De hecho, en su último disco, ‘Cositas buenas’, Paco de Lucía le toca a un Camarón que ya no está entre nosotros. José es irrepetible. Tardará mucho tiempo en haber alguien que sea tan polémico, que levante a un pueblo como el gitano. Cantando, José conocía muy bien los cantes desde muy pequeño. Desde la fragua de su padre por donde pasaban todos los artistas de le época. Camarón cantaba muy bien por bulerías, alegrías, soleá... Sobre todo, cumple la ley básica del flamenco: todo el que no canta cuadrado, canta una mierda. Camarón siempre cantó cuadrado.

¿Qué ha significado José Monje Cruz para el flamenco?

Ha significado la reincorporación, el que muchos jóvenes, incluso gitanos, siguieran el flamenco. Porque si tú vas a un barrio gitano y preguntas quién era Antonio Mairena o Antonio Chacón, el noventa y nueve por ciento no sabrá responderte. Y del uno por ciento restante, si le dices que te haga un cante de estos artistas, te aseguro que no lo saben. A no ser que se trate de un profesional que por obligación tenga que conocerlo. En cambio, si le preguntas por Camarón la cosa cambia. De no haber existido esta figura, el flamenco se habría reducido, habría perdido terreno. Camarón junto con Paco de Lucía abrieron una puerta.

Entonces, ¿se puede afirmar que hay un antes y un después de Camarón?

Creo que sí. Hay un antes y un después clarísimo. Además, si te fijas, se produce un fenómeno paralelo donde el propio Camarón participa en el que los jóvenes artistas gitanos empiezan a escuchar música de todo el mundo. Desde el rock and roll, pasando por el blues, por el jazz... Los gitanos han incorporado elementos de estas músicas al flamenco. Y elementos del flamenco han sido incorporados a estas músicas. Alfredo Kraus, por ejemplo, viniendo de la música culta, siempre dijo que la forma de cantar de los músicos flamencos era una técnica excelente, una forma muy inteligente de utilizar la voz.

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