Camarón de la Isla
Biografía, discografía, Real Audio y comentarios de los lectores

 

 

 

 

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¿Qué relación tuvo usted con José Monje Cruz?

Yo nunca fui realmente un amigo de Camarón. Tras su muerte han aparecido cientos de personas que eran íntimos amigos de Camarón y que lo conocían todo sobre él. Yo no he sido una de ellas. He coincidido con él en Madrid en una determinada época. También nos hemos visto bastantes veces por motivos laborales. Pero cuando realmente he hablado con él es cuando hemos salido de “excursión”. Había un proyecto con él que era el “disco de los viejos”, sobre los cantaores que más le habían gustado. En ese disco yo me habría encargado de las letras del repertorio. Desgraciadamente, cuando José se planteó esto más en serio ya no estaba para esos trotes.


Carlos Lencero

¿Qué “viejos” le gustaban a Camarón?

Él conocía prácticamente a todo el mundo que había grabado. El estudio que tenía en su casa era impresionante. Allí habían discos de pizarra, casetes... Además, si tú le decías que había un cantaor en Málaga que hacía un fandango muy raro, José cogía el coche y se plantaba en Málaga. Él siempre ha dicho que de su madre Juana lo había aprendido todo. También la Perla de Cádiz fue una persona muy importante en su vida. Luego están los grandes cantaores que todos conocemos como Manuel Torre, Tío José de Paula, El Chaqueta, El Canastero, La Niña de los Peines... La lista era larga. Era difícil seleccionar. Nunca he escuchado a Camarón hablar mal de algún artista. Siempre le buscaba el lado bueno a cada artista, siempre decía “tié su cosita”.

¿Ha podido influir el tipo de vida de Camarón, ese mundo de las drogas, en el flamenco actual?

Yo creo que más bien se trata de un problema de educación, de decisión personal. Yo soy partidario de las más absolutas libertades del ser humano. Cada hombre tiene derecho a decidir lo que quiere ser y lo que quiere hacer con su vida. Camarón, al ser un mito, tiene el problema de que su conducta ha podido influir en la de otros. Habría que determinar hasta que punto el personaje-mito es responsable de esa imitación. Creo que es un tema bastante complicado, difícil de dilucidar.

Hablamos del flamenco en general. Tras haber estado siete años apartado de la actividad por su enfermedad, ¿ha cambiado mucho el flamenco?

Antes de mi enfermedad ya observaba que el toque estaba experimentando un cambio. La guitarra ha evolucionado una barbaridad. La guitarra se ha convertido en un instrumento que puede vivir casi separado del cante y del baile, cosa que antes era impensable. Ya hay auditorios suficientes en el mundo para que señores que toquen bien la guitarra puedan hacerlo. Ahí están Paco de Lucía, Vicente Amigo, Cañizares, Riqueni, Manolo Sanlúcar... El cante ha sufrido más bajas que altas. Ahora mismo está la cuestión de Jerez, que es el lugar donde posiblemente se dé una mayor concentración de cantaores. A ver hacia dónde camina.

El baile es lo que yo he encontrado más extraño. Creo que una cosa es el baile flamenco y otra el baile de escenario o lo que algunas personas llaman ballet. Nunca he entendido la asociación de la palabra ballet con el flamenco. Habría que plantearse de dónde surge el baile. Si es una cosa planteada, si está diseñada de antemano. Yo me pregunto a mí mismo quién diseña, quién coreografía hoy día el baile. Porque cuando yo estoy en una fiesta familiar, en un bautizo o en una boda, de borrachera con amigos gitanos y gitanas; cuando la guitarra está sonando por soleá, de repente, un tío o una tía se levanta y pega dos ‘patás’ por soleá y se sienta. Mientras tanto, el cante y la guitarra siguen sonando. Y así se van sucediendo varios momentos a lo largo de la fiesta. El baile gitano es lo que sea pronto y en la mano. A mí me decía el tío ‘Tragapanes’ que “el que sabe una cosa la hace, y el que no la sabe la enseña”. Aquí es donde podemos hablar de ese baile de escuela que mucha gente utiliza en términos peyorativos. Es decir, no tiene un baile propio, sino un baile aprendido. De ahí la proliferación de tantas escuelas. El baile debe ser más flamenco. Creo que entregarlo a una coreografía de ballet sería como cantar cuplés por bulerías.

¿Existe esa frontera difusa entre el bailarín y el bailaor?

Creo que sí. Además es un tema sin aclarar porque hay mucha gente interesada en que no se aclare. Dilucidar esto significaría caer en uno de los dos lados de la balanza. Por ejemplo, ahí está el caso de Antonio ‘El Bailarín’. Nunca he escuchado a nadie que le dijera Antonio ‘El Bailaor’. Y que yo sepa Antonio no se ofendió por ello. Con esto no quiero decir que una cosa sea más complicada que la otra, pienso que ambas son tremendamente complicadas. Hay que saber lo que es carne y lo que es pescado. Lo que pasa es que surge la defensa de que cuanto más formado esté el artista, pues mejor.

Cíteme a un cantaor, a un bailaor y a un guitarrista actual.

Como guitarristas veo a muchos. Están Vicente Amigo, Cañizares, Riqueni... De la casa de los ‘Morao’ están Moraíto y Diego del Morao. También está la saga de los ‘Parrilla’. El único toque que realmente ha sido diferente es el de Morón. Ahí está el caso de Diego de Morón, lo que pasa es que le tiene que coger el día. En cuanto al cante, he compuesto mucho pero poco o nada para mis ídolos. Me hubiera gustado escribir algo a Perrate, a Fernanda de Utrera o a Chocolate que sigue vivo. Con el baile te confieso que estoy en absoluta crisis. Recuerdo ver a Manuela Carrasco. Pero si me tuviera que encerrar en un cuarto para escuchar cantar y ver bailar por soleá me hubiera gustado que hubieran sido Diego del Gastor, Fernanda de Utrera, Perrate y Angelita Vargas. Isidro Vargas también me ha parecido un bailaor de lo más contundente. De lo que últimamente he visto, que ha sido bien poco, ahí está Antonio el Pipa. Un buen bailaor y un gitano de verdad. De Eva Yerbabuena, de lo que yo he visto, he intuido que sabe bailar muy bien. Creo que las coreografías que monta no la están beneficiando. A parte del baile, ella tiene que defender la escenografía, al cuerpo de baile... y creo que es demasiado para una sola persona. No te menciono a más gente, no porque no me gusten, sino porque lo que hacen, en el contexto que lo llevan a cabo, no me atrae.

Para finalizar, ¿podría recitar ese fragmento del poema de Charles Bukowski que aparece en su libro sobre Camarón?

Y cuando llegue el tiempo de morir
no seas egoísta
considera que el precio no es alto y hacia dónde vas
ni una señal de vergüenza o fracaso
ni una llamada al dolor
mientras el viento resuena desde el mar
y el tiempo pasa inundando tus huesos con una paz suave

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Una biografía y una recopilación de cantes glosan la figura de Camarón una década después de su muerte

 
 
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