|
El nuevo proyecto musical, ‘Iberia’,
también incluye flamenco. ¿De qué forma?
Esta última película, ‘Iberia’,
ya está acabada. La primera copia ya la he visto. Es
diferente porque hay flamenco, pero también otras cosas.
Están Enrique Morente, Sara
Baras, Antonio Canales, Manolo Sanlúcar que ha
hecho una cosa preciosa... Han dado todo lo que podían.
Y hay jota aragonesa, un baile vasco... Albéniz es
que hizo piezas muy distintas. Y era interesante mezclar el
flamenco con otras cosas. Hay hasta un número mezclando
el baile del hip hop con flamenco, que es muy interesante
porque hay muchas relaciones. Estoy deseando hacer un musical,
me lo estoy planteando seriamente, donde se mezcle el hip
hop con el flamenco.
En Sevilla ha surgido un movimiento muy potente en
esa línea...
Ya, ya, si cuando vas conociendo... Me apetece mucho hacerlo.
Ya veremos.

Carlos Saura (Foto: Daniel Muñoz)
¿Qué provoca ese enamoramiento entre
el flamenco y el cine?
Es obvio decir esto. Yo creo que el flamenco es algo que
nos ha sorprendido a todos, en la medida de que es un camino
que se abre hacia el futuro. No es una música o un
baile o un cante que se quede paralizado en el pasado. Eso
podía ser peligroso, lo haría folclórico.
Eso pasa con el folclore español que es maravilloso,
pero está anclado en el pasado y sólo se reaviva
de vez en cuando. Pero el flamenco -por eso soy tan poco ortodoxo-
funciona al revés, tiene esa posibilidad como el jazz
de poder ser muy ortodoxo y también muy heterodoxo...
y más heterodoxo todavía. Y yo lucho mucho por
poder abrir caminos arriesgados, un poco diferentes. Yo siempre
digo a los bailaores que está bien que bailen así
pero, ¿por qué no bailan de otra manera? ¿O
por qué no se canta de otra manera? Bueno, ya hay cantaores
maravillosos como Enrique
Morente que rompen, me parece genial la ruptura que hace,
se va por caminos fantásticos. Y otros cantaores también
lo hacen. En guitarra es más fácil, hay guitarristas
que se han lanzado a hacer cosas maravillosas y muy personales.
Y en el baile se puede hacer, en vez de esa cosa pautada...
¿Le gusta más el baile por estética?
Me gusta el baile más que todo. Y no te lo puedo explicar.
El flamenco tiene una cosa mágica. Hay una cosa que
parece sencilla de decir y es que creo que hay pocos bailes
como el flamenco donde se pueda bailar de cintura para abajo
con los pies hacia la tierra, y de cintura para arriba con
los brazos y las manos hacia el cielo. Creo que no hay ningún
baile con esa variación, los hay más rígidos,
pero ese juego tan maravilloso entre el cielo y la tierra
creo que es exclusivo del flamenco en el mundo.
¿Sería pertinente hacer un ‘Flamenco
2’?
No lo sé. Yo estoy siempre dispuesto, pero también
tiene que haber la oportunidad de hacerlo. Ahora he hecho
‘Iberia’ y no sé lo que haré en
el futuro. El flamenco es algo que siempre está presente
de alguna manera en mi vida. Y también es verdad, y
por qué no lo voy a reconocer, que me gustan otras
cosas. Por ejemplo, me han ofrecido hacer una película
en Portugal sobre el fado. No sé cuándo, pero
la haré. El fado no tiene relación con el flamenco
pero puede tenerla, contra lo que pueda parecer. No está
tan alejado. Creo que si un artista flamenco quisiera cantar
fado sería genial (jajaja). Lo dejo abierto...
¡Me parece que podría ser genial!
¿Cómo definiría la huella artística
que ha dejado Antonio Gades?
|
Carlos Saura
(Foto: José Albadalejo) |
| |
|
Antonio creo que lo que ha hecho ha sido... Y yo creo que
ni siquiera se daba cuenta, yo he hablado mucho con él.
Pienso que no es un innovador, no se salía de la estructura
sólida del flamenco, que era lo que había aprendido
con Pilar López y trabajaba mucho con Cristina Hoyos.
Podía haber sido un innovador si hubiera avanzado más.
Lo que sí ha sido es el maestro de todo el baile flamenco
actual porque es un baile de academia. Ya se acabó
ese baile improvisado pues, aunque improvisen los bailaores
actuales, tienen una base. Y creo que ha sido Antonio el que
lo ha impuesto; también Pilar López pero, sobre
todo, él. Obligaba a sus bailaores -he estado en tantos
ensayos- a un rigor, a una voluntariedad de hacerlo bien,
de machacar, de aprenderse las cosas. Luego, que hicieran
lo que les diera la gana, pero eso había que respetarlo.
Ha sido una persona increíble en disciplina y en talento.
Y era un gran coreógrafo, que se olvida mucho, quizás
era tan buen coreógrafo como bailaor. Tiene un sentido
del ritmo, del espacio del teatro...
Y de la luz...
Y de la luz, es verdad. Le gustaba mucho la fotografía,
como a mí. Ahí estábamos muy emparentados.
Hablábamos mucho de fotografía. Me regalaba
cámaras cuando empecé a coleccionarlas y las
guardo con mucho cariño. Y él me regaló
este reloj (muestra su muñeca izquierda),
que es precioso, lo tengo como una joya. La verdad es que
hemos tenido una relación estupenda.
¿Cómo era?
Él era un hombre con un sentido dramático de
la vida, muy serio. Eso me extrañaba. Yo siempre le
decía, creo que me hizo un poco de caso, que lo único
que le faltaba era disfrutar bailando. Él bailaba como
si fuera una gran tragedia. Le decía que podía
bailar cosas dramáticas, pero que disfrutara del baile.
No lo hagas porque estás obligado a bailar, porque
tienes una compañía, porque tienes que hacerlo...
Creo que le enseñé un poco a disfrutar del baile,
a que dejara de hacerlo como un trabajo. El trabajo ya lo
tienes, ahora haz lo que te dé la gana. Pásalo
bien y si no lo pasas bien no bailes eso, deja de bailarlo.
Hablando de fotografía, hace poquito se publicó
un libro que recopila tus fotografías de flamenco...
Es un libro precioso. Y el primer sorprendido he sido yo
porque lo ha hecho la editorial.
¿Qué diferencia hay entre captar el
flamenco con una cámara de fotos y una cámara
de cine?
La fotografía no tiene nada que ver con el cine, aunque
parece que está muy relacionada. Lo que pasa es que
la fotografía tiene esa otra cosa mágica de
dejar una parte de tu vida, un instante reflejado y puedes
reflexionar sobre eso. Las fotos de Lola Flores que hay en
el libro son preciosas, ahí está Lola Flores...
y puedes verla. Si no, tienes que ver la película,
que es otra cosa. Son dos mundos diferentes.
¿Algún artista te tiene encandilado
actualmente?
A mí los que me gustan son aquellos con los que estoy
trabajando: Manolo Sanlúcar, Paco de Lucía,
Enrique Morente, Sara Baras, Antonio Canales...
Corresponde la selección con tu gusto...
Claro, busco a los que más me gustan. He lamentado
que no hayan podido trabajar conmigo en ‘Iberia’
María
Pagés, que es una amiga mía y no entraba
en esta película. Y alguna persona que quiero mucho
que tampoco está como Paco de Lucía, porque
no podía, se iba a México y estaba ya muy cansado.
Están guitarristas estupendos y gente, en general,
maravillosa. Está Chano
Domínguez, por ejemplo, que es un innovador que
a mí me encanta. Ha hecho una versión de jazz
flamenco genial, entre Albéniz, el jazz y el flamenco,
una cosa genial.
¿Crees que podría haber una línea
más activa de cine sobre flamenco?
No lo sé. He iniciado una línea musical que
ha sorprendido mucho. Incluso en Estados Unidos, y te hablo
de ‘Carmen’, ni siquiera te hablo de ‘Flamenco’.
Robert Wise, el director de ‘West Side Story’
y presidente de la Academia de Hollywood, me honró
mucho al decirme: “Saura, he estado viendo esta película
tuya y lo que más me ha fascinado es que has inaugurado
una nueva forma de hacer cine musical”. Yo no lo sé,
me parece un poco exagerado, pero lo que sí creo es
que es un camino que, de alguna manera, están siguiendo
algunos como Win Wenders con la música cubana o Fernando
Trueba con el jazz latino. Pero es verdad que nadie se ha
metido en el flamenco...
Será que no se han atrevido...
Sí, parece que es un coto con el que nadie se ha atrevido.
¡Oye, pero a mí me gustaría que no me
lo tocaran! Ojalá dé respeto, que no lo fastidien
(jajaja).
<<
Anterior
revista@flamenco-world.com
|