Entrevista a Carmen Carmona,
cantaora:
"De la fuente de Camarón hay que beber"
Silvia Calado Olivo. Granada, enero de 2002
'Calívinacá' no significa
otra cosa que gitana, soy gitana... en romaní. Y ese es el estandarte con
el que Carmen Carmona se estrena en el mercado discográfico flamenco. Con
el saber extraído del propio seno familiar, curtida en el alante en los
círculos peñistas y, sin pasar por el rodaje del acompañamiento,
la cantaora emprende una carrera que también a ella le coge por sorpresa,
pero "¿por qué no ofrecer mi voz al mundo?". Con Camarón
por Norte, pero sin afán mimético, Carmen Carmona pasa a completar
un triumvirato que tiene el ser joven, mujer, granaína, gitana y cantaora
como rasgos.
Procedes de una familia cantaora, pero
no profesional. ¿Cómo te has introducido en el mundo del flamenco?
En mi casa siempre ha habido flamenco. Mi
madre canta, mi padre canta. Y por mi casa han pasado muchos artistas amigos de
mi padre como Camarón, Pepe de Lucía, Agujetas... muchísimos
artistas. Y, quieras que no, tener eso desde chiquitita te empuja. No estaba en
mis planes ser artista y dedicarme a esto pero ¿por qué no ofrecerle
al mundo lo que tengo? ¿Por qué no ofrecerle al mundo mi voz?
¿Y cómo te decides a dar
ese paso?
Surge a través de mi padre. Un capricho
que se dio.
Carmen Carmona (Foto: Daniel Muñoz)
Pero tu madre, aún teniendo cualidades
y siendo considerada una gran siguiriyera, no pudo...
Cuando ella era joven, le quisieron
hacer un disco, pero su padre le dijo que no, que ella cantaba para él
nada más.
¿Tú no te has encontrado
con ese tipo de dificultades?
La vida cambia y va evolucionando. Los
gitanos antes estaban más atrasados en ese aspecto. Menos mal que van cambiando.
Por ahora, no me he encontrado dificultades especiales por ser mujer y gitana.
Sí es cierto que no es lo mismo ser hombre que mujer, las mismas puertas
no las tienes abiertas, pero poquito a poco se abren, claro que sí.
Perteneces a una nueva generación
de cantaoras jóvenes de Granada. Estrella Morente, Marina Heredia... ¿Os
unen características comunes?
Más que nada, lo que nos une
es que a las tres nos gusta mucho el flamenco. Aunque las conozco y nos han presentado,
no tenemos contacto.
¿Cuál es el contenido de
'Calívinacá', tu carta de presentación discográfica?
El disco lleva de todo, lleva para escuchar,
para los flamencos. Y también para otro público joven, menos flamenco.
Lleva un repertorio variado para que se acerquen distintos públicos, no
para que lo compre sólo el público habitual de flamenco. Por ello,
contiene canciones para intentar que la gente joven vaya conociendo el flamenco
y se vaya interesando por él. Está claro que la manera de que la
gente joven empiece a entender el flamenco es a través de una rumba, de
fusionar un poco el flamenco...
¿Estás, entonces, del bando
de la fusión?
La fusión se critica mucho, pero estarán
todos de acuerdo en que hay más público de flamenco ahora que antes.
Por un lado, está bien y, por otro, está mal. El flamenco hay que
mamarlo desde una seguiriya, una soleá... El flamenco es eso. Y la fusión
es sólo una manera más de entender el flamenco. Los jóvenes
tienen que empezar a entenderlo por este camino. Pero pensar en el público
tampoco quiere decir que haya grabado cosas que no me gustan, porque si no te
llega un tema, lógicamente, no lo vas a grabar igual que si te llega. La
misma actitud no hay, eso se nota y lo percibe la gente.
El hecho de que haya temas acancionados
denota que te atraen otras músicas...
A mí me gustan todas las músicas.
Me gusta fusionar siempre y cuando no se salga de lo que entiendo por correcto.
Me gusta meterle un saxofón a una rumba, pero si veo que está ahí,
en su sitio. Tampoco quiero hacer tonterías porque para que no lo entienda
la gente...

Carmen Carmona (Foto: Daniel Muñoz)
¿Y te sientes identificada con esos
temas más frescos o con palos más para escuchar?
Depende del momento. Cantar una seguiriya
o una soleá me llena mucho, me satisface mucho. Pero también una
rumba, unos tangos o unas bulerías me encantan.
Del disco, de cara a mi padre, me quedaría con la soleá. Y, de cara
a mis amigos, con 'El autobús', el single, es muy rumbero, gusta bastante.
¿Qué mensajes encierran las
letras?
Son todas muy profundas. No son tradicionales,
nada más que la seguiriya. Están compuestas por varios autores,
entre ellos, mi padre (José Carmona), Francisco Fernández, Guillermo
Campos y yo misma, que he hecho 'El Autobús'. Y contienen varios mensajes.
Uno es para la raza gitana, para que no perdamos nuestras costumbres, nuestras
raíces, pero que evolucionemos, que no por eso tenemos que dejar de estudiar,
de hacer carreras... Ya los otros son temas con historias de amor, historias de
desamor...
La colaboración en el disco de la
familia Jero, de estirpe jerezana, ¿demuestra que entre las distintas comarcas
cantaoras existe un lenguaje común?
| "A través de la música no hay idiomas, todo
el mundo se entiende" |
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Los músicos se comunican fácilmente
sean de Jerez o de Rusia. A través de la música no hay idiomas.
A través de la música todo el mundo se entiende. Y, sí, la
bulería de Jerez es la bulería de Jerez. Y Granada tiene unos tangos
que, como esos, no creo que los haya en otras tierras. Cada tierra tiene su forma
de entender el cante.
¿Cómo se vive el flamenco
en Granada actualmente?
Granada es una ciudad que tiene mucha
vida cultural a raíz del flamenco. Yo creo que es una de las provincias
que da más posibilidades al público flamenco. Es rara la noche que
no hay algo de flamenco. El Sacromonte aún está ahí todos
los días...
De esa mezcla de influencias flamencas,
entre las que están la granadina, la jerezana o la familiar... ¿Qué
figura del flamenco tienes como referente?
Camarón.
Pero te decían que no cantaras como
él, que no estaba bien visto...
Ese era el tópico pero, lógicamente,
él ha puesto el nivel muy alto. Imitarlo, no se le puede imitar, pero su
flamenco es de todos. Si yo he tenido ese maestro, si tengo esas cosillas que
he aprendido de él... ¿por qué voy a negarlo? Él lo
ha hecho todo tan bien que es el tope al que se puede aspirar. Yo no canto como
él, pero es el que me ha enseñado a cantar así. Unos lo hacen
mejor y otros lo hacen peor, pero de la fuente de Camarón hay que beber.