Entrevista a Carmen Cortés,
bailaora y coreógrafa:
"El tiempo me ha hecho actuar
con mayor sensatez y aplomo"
Carmen Jiménez. Madrid, mayo de 2003
Fiel a su idea de mantener vivos los orígenes
del flamenco, la bailaora Carmen
Cortés presenta su última obra, 'También muere el mar',
en la que la artista catalana baila poemas de la Generación del 27. Federico
García Lorca, Emilio Prados, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Manuel
Altolaguirre, Rafael Alberti y Luis Cernuda son los poetas a los que rinde tributo
en este espectáculo. Pero este trabajo es algo más que un homenaje
a esta generación. Es una referencia de la fuente de la que hay que retomar
el sabor ancestral del flamenco, el amor por la libertad de expresión y
la conciliación entre lo tradicional y lo vanguardista. "Los poetas
de la Generación del 27 fueron vanguardistas pero siempre manifestaron
su amor a su cultura, a su pueblo, una idea que he rescatado para presentar la
esencia del flamenco".
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Carmen Cortés
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Carmen Cortés presentaba en el festival
Emociona! Mujer de Madrid el pasado 23 de marzo de 2003 su décimo cuarto
espectáculo, 'También muere el mar', basado en textos de la Generación
del 27, y que días antes ya había estrenado en la Ópera de
Berlín en un montaje conjunto denominado 'Magia de Maestros'. Se trata
de una apuesta por llevar a los escenarios "el flamenco en toda su pureza",
según palabras de la propia bailaora, para lo que se ha servido de los
valores y los sentimientos de un grupo de poetas cuya vida y obra estuvieron marcados
por la tragedia de una guerra y la desolación del exilio.
En la trayectoria profesional de Carmen Cortés
ha tenido siempre una gran influencia uno de estos autores, Federico García
Lorca. De hecho, la artista catalana creó en 1995 'A Federico', un ballet
donde se hace hincapié en la imagen del flamenco que tanto cautivó
a Lorca. Más tarde, y bajo la dirección de Nuria Espert, creó
'Yerma', donde las claves del flamenco son utilizadas para contar esta obra lorquiana,
conduciendo el texto a través de la música, la danza y la interpretación,
una combinación que la bailaora vuelve a recuperar para este último
trabajo. Ese interés por el poeta de Fuente Vaqueros viene, según
explica, "por el amor que el granadino siempre manifestó por la libertad
de expresión". Sin embargo, 'También muere el mar' no es un
trabajo sobre Lorca, apostilla la artista: "Es cierto que hay poetas, como
Lorca o Alberti, cuyas obras son más fáciles de adaptar, pero en
este trabajo utilizo a todos los poetas por igual".
'Tres Canciones' de Emilio Prados, 'El descaminado',
de Jorge Guillén, 'Romance del Duero' de Gerardo Diego, 'Cita hacia dentro',
de Emilio Prados, o 'Pueblo' de García Lorca, son algunos de los poemas
adaptados. En general, comenta Carmen Cortés, la obra se centra en bailes
tradicionales. "Comenzamos con tientos y bata de cola, muy al estilo tradicional,
para continuar con una seguiriya, que permite un baile muy al descubierto, en
el que se utiliza un traje muy ligero para mostrar toda la alegría del
cuerpo". Pero la fantasía, el color y la alegría que se refleja
en el baile y el vestuario se torna más frío y sobrio. Esto ocurre
cuando se cuenta el momento del exilio de los poetas, "para lo que es imprescindible
el trabajo del batería y el contrabajista. Entonces pasamos a un vestuario
más frío y austero, casi religioso, con el que pretendo escenificar
el momento en el que los poetas tienen que abandonar su tierra e inician una lucha
por buscar su propia identidad". Entre cambio y cambio, intervienen los cantaores
Guadiana
y Eva Durán, que cantan en forma de taranto el poema de Jorge Guillén,
'El Descaminado'; y en forma de vidalita unos versos de Emilio Prados. El espectáculo
finaliza con una soleá, "donde el traje es majestuoso".
Trabajo en equipo

Carmen Cortés
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En 'También muere el mar' Carmen Cortés
se ha rodeado de un plantel de artistas muy especial para ella. Orgullosa del
calor con el que el público ha acogido esta obra, la artista se siente
satisfecha, sobre todo, porque trabaja con un grupo "muy integrado".
Matiza que "todos estamos muy compenetrados y todo el grupo tiene la idea
clara de a dónde queremos ir y qué queremos expresar. Trabajar en
equipo es algo a lo que estoy acostumbrada". La obra cuenta con el trabajo
del contrabajista Pablo
Martín y el batería Marc Miralta, "cuyas aportaciones a
esta obra han sido imprescindibles para reflejar el momento del exilio y del giro
que los poetas dan a su poesía a raíz de tener que dejar España".
Del guitarrista Jesús
del Rosario, quien se ha encargado de la composición musical de la
obra, destaca "una sensibilidad increíble" para expresar. "Además,
entre él y yo siempre ha existido una conexión indudable".
De cómo han encajado en esta obra teatro,
danza y música, Cortés hace eco de sus comienzos en el teatro de
la mano del maestro Mario
Maya, "cuya enseñanza siempre me ha marcado y siempre he trasladado
a mis obras. En todos mis espectáculos he hecho siempre una labor de investigación,
de rescate de la historia y de nuestros antepasados, para lo que me ha servido
el conocimiento que tengo del teatro".
Proyectos de futuro
De cara al futuro, prepara un nuevo montaje
de su propia compañía sobre el texto de Esquilo 'Las Suplicantes',
cuya adaptación corre a cargo de Gerardo Vera. Pero, entre los proyectos
más ambiciosos que la bailaora catalana se plantea, está la creación
de una fundación, "con visos de futuro", que bajo su propio nombre
y el de su marido, el guitarrista Gerardo
Núñez, pretende ser un lugar de referencia para futuros profesionales
del flamenco. Ella misma será la encargada de la formación, mientras
que su marido será el responsable de la parte musical. Con este proyecto,
pretende aportar su granito de arena para lograr que el flamenco no pierda sus
raíces. La bailaora catalana se lamenta del desconocimiento que existe
en la actualidad sobre el flamenco y sus orígenes. "Por ello, yo he
apostado por el flamenco más puro y, pese ha haberlo hecho evolucionar,
respeto su tradición". En ese deseo de defender las raíces
del flamenco, imparte cursos de flamenco en el extranjero: "Fuera de España,
paradójicamente, existe un mayor interés por conocer el flamenco
y el origen de los movimientos". En Semana Santa estará en la ciudad
alemana de Munich, impartiendo un curso de una semana, y en julio en Dresde, también
en Alemania. Además, seguirá impartiendo en julio sus tradicionales
cursos de flamenco en Sanlúcar de Barrameda, que ya suman doce ediciones.
Con idéntico objetivo lleva acometiendo
su producción creativa desde que en 1988 estrenara 'Acontraluz', primera
apuesta escénica de la bailaora y coreógrafa. A partir de ahí,
Carmen Cortés ha desarrollado una carrera caracterizada por la progresiva
madurez. "Todos mis trabajos me han dejado una huella y, de algún
modo, eso te hace actuar, con el tiempo, con más sensatez y aplomo, con
mayor capacidad de improvisación". Y así lo ha venido mostrando
gradualmente en 'Memoria del cobre', en 'Cantoblepas', en 'Las Furias', en 'El
amor brujo', en 'Los Gabrieles', en 'A Federico', en 'Yerma', en 'Salomé',
en 'Así pasen cien años', en 'Racial', en 'Soleá, un son
eterno', en este 'También muere el mar'. Y, en dicha progresión,
continuará afianzando tales valores en las creaciones que están
por venir.

Grupo de Carmen Cortés
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