GUITARRA Y PELLIZCOS DE PURA CEPA
Fernando G. Caballos
(Junio 2001)
Paco Cepero, (1942. Jerez de la Frontera, Cádiz) seguramente sea
uno de los pocos testigos que nos quedan de una generación importantísima
a la hora de entender el flamenco. Durante su dilatada carrera ha acompañado
a El tío Borrico, Terremoto, la Paquera, Caracol o Camarón de la
Isla. Por eso, aprovechando la presentación que realizó en Sevilla
de su disco "De Pura Cepa" tuvimos la oportunidad de hablar con él
sobre el momento que atraviesa la guitarra flamenca.
¿Cómo y con quién empieza a tocar la guitarra Cepero?
Como todo el mundo sabe, soy de Jerez y claro, desde pequeño he sentido
el flamenco muy cerca. Mi padre quería que estudiara, y de hecho así
lo hice, pero llegó un momento en el que tuvo que cogerme y llevarme a
un profesor de guitarra que había en Jerez -que se llamaba Rafael el Aguila-
para que me enseñase lo básico para poder irme a buscar la vida.
¿Qué era eso de irse a buscar la vida Paco?
Es una manera de hablar que teníamos y tenemos los flamencos. Piensa
que yo era un chiquillo porque te estoy hablando de una época en la que
tendría 15 o 16 años. Me acuerdo que salía junto a otros
chavales de mi edad y me iba a buscar fiestas en las que cantaban Terremoto
-en su mejor momento- Tío Borrico, Sernita, el Sordera, etcétera.
Ellos fueron quienes realmente me enseñaron a tocar.

Paco Cepero
Bueno, pero se refiere a tocar sólo para cantar ¿no?
¡Claro! Es que mi mundo está ahí, en el toque para el cante.
Lo que pasa es que uno va cumpliendo años y no va a descubrir ahora nada
nuevo. Pienso que mi estilo o forma de tocar está bastante definida. Nunca
he tratado de competir con nadie, por eso creo que he sido honesto conmigo mismo
y he conseguido sacar a la guitarra un sonido personal e inconfundible. Hoy en
día, gracias a Dios, soy de los pocos que puedo decir con tranquilidad
que no me parezco a nadie.
¿Quién fue el primero en llamarlo para tocar en público?
Si te digo la verdad, la primera fue Doña Francisca Méndez Garrido,
La
Paquera de Jerez, que me llama para que me vaya con ella en su compañía...
(se queda en silencio unos segundos y añade) ¡Que recuerdo más
bonito guardo de aquellos momentos hijo!
De esta manera me voy de gira con los hermanos Toronjo, y con Curro de Utrera,
Farruco, Chocolate...
Casi ná...
¡Hombre, imagínate! Aquello era otra cosa. Ni mejor, ni peor,
aunque completamente distinta a lo que hay hoy. Ahí tenía que tocarle
a la Paquera, a Chocolate y a Farruco, con la exigencia que aquello me hacía
imponerme cada día, porque eran tres de los más grandes del momento
y había que estar a la altura.
Podríamos decir entonces que usted ha conocido varias propuestas
escénicas diferentes. ¿No es así?
Efectivamente. Después de aquella gira con la Paquera, me llamó
Caracol para que me fuese con él en su compañía e hiciese
también una gira por varios teatros de España.
Después de aquella gira me quedo en Madrid y empiezo a tocar en los
tablaos. Piensa que por entonces tendría 20 años más o menos.
Por eso cuando ahora lo recuerdo, me emociono tanto, porque te das cuenta que
la vida es un soplo y ha pasado todo tan rápido que apenas me había
parado a pensar que a lo largo de mi vida he vivido distintas etapas del flamenco.
¿Aquella manera de aprender que tenían ustedes se está
perdiendo?
Pues yo creo que sí. Hoy los chavales tocan divinamente y tienen una
técnica que en mi tiempo no teníamos, pero les falta vivir y disfrutar
el instrumento en la academia de la vida, que es la más importante. Yo
suelo decir que los chavales de hoy empiezan la casa por el tejao, cuando lo primero
es echar unos buenos cimientos.
Técnicamente la guitarra ha llegado a un punto, que yo creo que
se están haciendo barbaridades, ya no se pueden hacer más diabluras
con seis cuerdas. Sin embargo falta alma y personalidad. Estamos asistiendo a
una etapa de clonación de la guitarra flamenca. Uno imita a fulano, otro
imita a cetano, pero realmente ¿a dónde camina la guitarra flamenca?
Yo no creo que todo esto sea positivo para el desarrollo de la guitarra flamenca.
¿Se está perdiendo el buen tocaor de acompañamiento?
Hombre, yo soy el menos indicado para decirlo, pero si que parece haberse implantado
una especie de manía por querer llegar a ser un buen guitarrista de concierto.
Mi opinión siempre ha sido la de que un tocaor que quiere convertirse
en un gran profesional tiene que ser primero un excelente aficionao al cante.
Y eso hoy en día no hay quien me lo quite de la cabeza, no por nada, sino
porque yo lo he experimentado en mi generación. Nada más que hay
que fijarse un poquito en las trayectorias de tocaores como Paco de Lucía
o Manolo Sanlúcar, para darse cuenta de que no estoy diciendo ningún
disparate.
Hablemos un poco de la generación anterior a usted, de la llamada
"Escuela de los grandes creadores personales!. ¿Cuál de aquellos
guitarristas influyó más en su personalidad?
¡Que pregunta más difícil!
Si soy sincero he de decir
que Diego
del Gastor. Porque a
Sabicas lo admiraba mucho, igual que al Niño Ricardo, Manolo de Huelva,
Melchor de Marchena, o Esteban Sanlúcar, pero Diego era distinto a todos.
Era un tocaor que tenía un gusto y una sensibilidad fuera de lo común.
Como no sería aquel hombre, que los mejores cantaores de aquella época
se daban tortas para que les tocara. Cantaores como Juan Talega, Perrate, Fernanda,
Mairena
En realidad creo que ha sido él quien más me ha influido
como artista, a pesar de no haber sido mi maestro ni nada de eso.
"De Pura Cepa" es su último trabajo en solitario ¿Cómo
lo definiría?
Pues, la verdad es que en ese disco Paco Cepero se ha abierto en canal para
que la gente pueda entender lo que realmente pienso y siento. Es mi manera de
entender el flamenco y la guitarra, ni más, ni menos.
La verdad es que la compañía no le ha apoyado mucho en cuanto
a promoción ¿no?
Resulta que yo tenía pensado grabar un disco solo, entonces conocí
a esta gente de Utrera por medio de Manuel Orta y como soy de la manera que soy,
me embarqué y les dije que sí. Luego las cosas han sido de otra
manera, pero la verdad es que no me puedo quejar ya que a pesar de no haber tenido
una buena campaña de promoción, el disco se ha escuchado bastante,
e incluso alguno de los temas ha servido de sintonía a algún que
otro programa de flamenco en televisión.
El disco tiene cosas muy buenas, y de técnica no se queda atrás.
¡Muchas gracias! La verdad es que he tratado de ser yo mismo y creo que
al final lo he conseguido. Realmente tampoco sabía hacer nada que no fuera
lo que he hecho.
Maestro ha sido un placer conocerlo y espero que todo le siga yendo, como
mínimo, igual que hasta ahora.
Bueno hombre, pues yo me alegro y agradezco que os hayais acordado de mí,
así que hasta pronto.
|