ENTREVISTA A CHANO DOMÍNGUEZ,
PIANISTA:
"El jazz-flamenco aún está en su
fase de adolescencia"
Ezequiel Paz. Tenerife, septiembre de 2002
Chano Domínguez no es sólo
un pianista andaluz con un amilanante sentido del swing. Acaso la palabra que
mejor le define es intuición. Músico autodidacta, artista callejero,
acompañante de misas cantadas, rockero progresivo... la vida artística
de este gaditano universal se abre como un arco iris de encuentros enriquecedores,
descubrimientos sonoros y feraces incursiones en el jazz contemporáneo.
Harto humilde en sus palabras -diríase por momentos de una candorosa timidez-,
diluye su responsabilidad en la creación de un nuevo jazz-flamenco en sus
compañeros de andanzas musicales y huye de su condición de eje vertebrador
de un nuevo lenguaje pianístico. Un lenguaje jazzístico en su envoltorio,
jondo en su fondo y, en el plano improvisador, con toques de sutiles reminiscencias
sefardíes, arábigas y antillanas.

Chano Domínguez
Chano, se te ha señalado como uno
de los pianistas que mejor ha revitalizado estilos autóctonos españoles
como la copla o algunos palos flamencos. Thelonious Monk tocado como flamenco
y la bulería y la copla tocada como Bill Evans...
Yo empecé a tocar temas de copla
y de canción española porque las he escuchado siempre, mi madre
las ha cantado toda la vida, entonces son canciones que han estado siempre ahí
y de repente un día te das cuenta de que estás tocando jazz, standards,
temas americanos, bandas sonoras de películas, que son muy lindos pero
si uno mira hacia dentro ve que ha habido un gran pozo de sabiduría por
parte de compositores y escritores. Esa música, si la sacamos del contexto
de la dictadura, atesoran un valor muy grande y son las que están alimentando
mis ganas de improvisar, de tocar. Gran parte del público que viene a escucharme
participa de ese acervo que está en el inconsciente colectivo de los españoles.
¿Cómo pasaste de la guitarra
flamenca al piano?
Yo empecé tocando la guitarra
flamenca porque era lo que teníamos más cerca en casa. En esa época
era imposible pensar en algo tan grande como un piano. Nosotros comenzamos a tocar
en la calle. Yo siempre he dicho que mi formación es callejera y autodidacta.
Con respecto al piano, las cosas fueron sucediendo naturalmente. De la guitarra
pasé al bajo eléctrico porque en ese momento con mis amigos tocábamos
rock y pop. Paralelamente, los domingos cantábamos misa en la parroquia
de San José en Cádiz y allí fue donde descubrí el
harmonio. Fue la primera vez que puse mis manos sobre un teclado. A partir de
ahí ya te puedes imaginar, hicimos CAI, que era un grupo de rock sinfónico
a finales de los setenta y publicamos varios discos. Para entonces yo ya me había
pasado a los teclados influenciado por grupos como Yes, Genesis o King Crimson.
¿Qué escuchabas en aquellas
primeras épocas de formación?
De pequeño escuchábamos los
discos de papá. Eran unos cartuchos de un formato muy antiguo que hoy ya
no existe. Ahí teníamos grabaciones de muchos flamencos antiguos:
Marchena, Mairena, Manolo Caracol... Por otra parte, mi madre tenía siempre
puesta canción española en la radio. Así fue que crecimos
con el jondo y la canción española.

Chano Domínguez
¿Cuándo entraste en contacto
con pianistas de jazz contemporáneo como Bill Evans, Hancock y otros?
En realidad fue todo un proceso. Realmente
desde el principio, quizás sin saberlo, yo estaba haciendo música
para improvisar, abriendo estructura para crear en el momento situaciones sonoras
diferentes. Por natural inercia fui buscando grupos que tuvieran esa característica
improvisadora en su música. Así descubro grupos como Weather Report,
Return to Forever o Mahavishnu Orchestra, gracias a los cuales, por medio de la
fusión, voy acercándome al jazz. Después llegan Chick Corea,
Hancock, Bill Evans y más tarde Ahmad Jamal, Tommy Flanagan, Red Cardigan
y Scott Joplin.
¿Cuándo se te ocurrió
experimentar la mezcla entre el jazz y el flamenco?
No te lo puedo decir, a mí no
se me ocurrió, me pasó porque al ser un músico que ha tocado
a ritmo de bulerías desde pequeñito, me salió así.
Yo no he pensado concientemente en tocar un standard por bulerías, ha salido
así y punto. No hay un momento en el que digas: voy a hacer una fusión,
un jazz flamenco. Las cosas, al menos por mi experiencia, han salido conforme
las he ido descubriendo. Soy un músico que ha trabajado con gentes de esferas
muy distintas, el pop, el rock, el flamenco, el jazz y puedo decir que de todos
he aprendido algo.
Continúa...