Chano Domínguez,
pianista de flamenco jazz. Entrevista
“El ritmo del flamenco
es algo que necesito para mi vida… es como respirar”
Silvia Calado. Madrid, diciembre de 2010
La esencia del flamenco no siempre
está en el cante o en la guitarra. A veces, está
en las partituras de la música clásica española.
Sí, así lo siente Chano
Domínguez, quien ha encontrado en Falla, Albéniz,
Granados y Mompou la fuente de inspiración de su
nuevo trabajo discográfico ‘Piano Ibérico’,
editado por el mítico sello de jazz Blue Note. A
juicio del músico gaditano, emblema del jazz flamenco,
ellos son “los primeros pianistas flamencos”.
Obviamente, no ha sido fiel a los originales. El trabajo,
que inició “por culpa” de un encargo
de Carlos Saura para la película ‘Iberia’,
ha consistido en “sacar la esencia que tiene esa música
para tocarla hoy en día de una manera abierta”.
Y en ese proceso, iba visualizando rítmicas flamencas
no siempre tácitas en las partituras, aunque sí
en su respiración. Así se plasma, por ejemplo,
en ‘Danza de los ojos verdes’, una pieza que
interpreta en el espectáculo ‘Flamenco Hoy
de Carlos Saura’, que pronto se presentará
en el City Center de Nueva York.
‘Piano
Ibérico’ es un disco con un concepto muy
diferente al del anterior ‘New Flamenco Sound’.
¿Cómo lo definirías?
Me he apartado totalmente de aquello. Soy
un músico muy inquieto. Cuando hacemos varios conciertos
con los mismos temas, empiezo a pensar que estoy acabado,
que tengo que montar algo nuevo para seguir en la búsqueda
y el aprendizaje de la música, del piano. Es lo que
me lleva a este disco, la búsqueda del lenguaje flamenco
que siempre he encontrado en el cante y en la guitarra.
Quería ahondar en ese lenguaje desde el piano y lo
que he encontrado más adecuado son estos compositores.
Me han ofrecido una temática maravillosa para yo
destrozarla, entre comillas, y tocarla a mi manera. Aunque
sí leo y escribo música, yo soy un músico
autodidacta, no tengo una formación clásica
y dogmática para tocar música clásica
y no intento hacer eso. He aprendido la música tal
como ellos la escribieron y he intentado sacar la esencia
que tiene para tocarla hoy en día de una manera abierta,
con lugar a la improvisación, al cante y al baile
flamenco. El material que he encontrado ha sido inagotable.
Aquí hay una muestra, pero hay tanto escrito en clave
española de Albéniz, Granados, Turina, Mompou,
Soler… Todos tienen una peculiaridad: miran en sus
entrañas, en sus raíces, en el pueblo y en
la calle, y es lo que creo que hicieron magistralmente.
¿No es curioso buscar la
esencia de la música flamenca en los compositores
clásicos?
En esa búsqueda del lenguaje de
piano flamenco lo que yo descubro es que los pianistas que
me interesan, tocando de esa manera, son estos, no encuentro
otros que lo hagan mejor. El trabajo partió de una
idea de Carlos
Saura, que me invitó a su película ‘Iberia’
y me propuso hacer una versión libre de ‘El
Puerto’ de Isaac Albéniz. Ahí es donde
yo empiezo a enfocar un poco todo este proceso de búsqueda
de sonido flamenco en el piano. Eso fue en 2005 y es cuando
empiezo a trabajarlo todo, han sido años viendo cómo
lo hacía y cómo me quedaba yo a gusto haciendo
esos temas, con la mayor humildad y el mayor respeto a los
compositores y a esa música.
Ante un repertorio tan rico, ¿la
selección ha sido difícil?
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“Falla
ha sido para mí como alguien que conocía
de siempre”
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Sí y no. Falla ha sido para mí
como alguien que conocía de siempre al coger su música
y empezar a tocarla. Había oído muchas veces
‘El Amor Brujo’, el ‘Fuego fatuo’
y otras obras, pero nunca me había atrevido a coger
la partitura, a mirarla y a tocarla. Y ha sido muy fácil
el entendimiento con él. Con Albéniz ha sido
una lucha gordísima porque es un compositor con cosas
complicadas, con estructuras largas y ha sido el que más
me ha costado. Por supuesto, de Granados, la danza andaluza
que he grabado es un tema que conocemos todos, es muy popular
y me parece que es un tema muy de nuestra cultura. Y Mompou
me hacía mucha ilusión grabar parte de la
‘Música callada’, que conozco antes de
saber que era suya. Uno de esos temas, los ‘Tanguillos
a Mompou’, el número cinco de los cuadernos,
fue la sintonía que sonó en Radio Nacional
de España durante muchísimos años.
Aunque es, quizás, Mompou
es el más lejano al mundo flamenco…
Sí, pero yo lo he encontrado cercano.
Hace una década que vivo en Cataluña y eso
me ha acercado a la música de este compositor catalán.
No es un conocido del gran público, pero sí,
y muy admirado, de los músicos a los que nos gusta
la música con sensibilidad. Mompou era un genial
compositor que se abstraía en el piano y encontraba
las sonoridades más preciosas que puedan imaginarse,
con sencillez y con mucha clase; es un maestro. Y también
se dejó influenciar mucho por las músicas
tradicionales, incluso jotas y músicas muy del pueblo.
Sacó mucho partido de la música tradicional
y de la música que se podía oír por
los pueblos o en la calle.
¿Cómo ha sido el
trabajo de llevar esa música a tu terreno?
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“Ha
habido un trabajo de interiorizar esa música
y de volver a sacarla desde mi punto de vista”
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Al seleccionar el grupo me di cuenta de
que no me hacían falta ni el contrabajo ni la batería,
con los que normalmente cuento para mis grabaciones y conciertos.
Sólo necesitaba la fuerza rítmica de la percusión
flamenca, el apoyo del taconeo y esa expresión visual
del baile que le ofrece al concierto un tinte de más
espectáculo. La aportación del cante me parece
adecuadísima para este material. Ha habido un trabajo,
sobre todo mío, de interiorizar esa música
y de volver a sacarla desde mi punto de vista. Después,
eso lo he compartido con ellos, con Piraña, con Blas
Córdoba y con Tomasito,
los cuales han entendido a la perfección la manera
en que yo quería que se trabajara ese material. Llevan
trabajando conmigo más de una década y son
flamencos muy abiertos y que entienden muy bien el lenguaje
del piano, eso me facilita muchísimo el entendimiento.
Ha sido un trabajo agradecido desde que he empezado a compartirlo
con ellos: todo ha crecido y todo se ha empaquetado, ha
quedado listo para sentencia.
En la partitura original, sin embargo,
no es tan obvia esa rítmica flamenca que extraes.
¿Qué te lleva a ver esos compases?
En las partituras originales, en algunos
casos, no tiene nada que ver el ritmo. Me encanta trabajar
con los ritmos del flamenco, es algo que necesito para mi
vida, es como respirar. Cuando adapto un tema, a veces veo
muy claro en el palo flamenco, parece ser una especie de
capacidad que tengo de poder verle ese giro rítmico.
Todos los temas se han cuadrado a compases flamencos porque,
obviamente, estoy trabajando con tres músicos flamencos…
potentísimos. Tengo la suerte de contar con Piraña
a la percusión, que sé que es deseado por
muchos músicos; de contar con Blas Córdoba,
que te cante es algo único… Todo eso es maravilloso.
Hay tres temas propios. ¿Tienen
relación con los versionados?
He querido incluir temas míos que
están compuestos mientras aprendía los otros
temas. No lo sé con certeza, pero creo que de alguna
manera tienen que ver algo con la música de ellos.
Son tres temas nuevos que no quería dejar fuera,
quería aportar en el disco alguna composición
mía. Hay un par de bulerías. A una de ellas,
la que abre, le puse de nombre ‘Mantrerías’,
porque es como una especie de mantra rítmico y melódico
que va insistiendo. El segundo original es otra bulería,
‘Cuando te veo pasar’, que escribí mientras
estaba aprendiendo toda esta música. Y el último
tema es una canción triste, creada en un momento
de melancolía y de soledad.
¿De qué manera está
presente tu jazz en este disco?
En este disco se oye mucho mi personalidad
pianística, casi más que nunca, y el jazz
aparece en el modo en que estoy improvisando dentro de esas
estructuras. Quizás el lenguaje que estoy utilizando
la mayoría del tiempo es más flamenco que
jazzístico, aunque en algunas ocasiones eso se invierta.
Creo que este disco es, sin duda, el más pianístico
que he hecho hasta el momento y es un disco que bebe mucho
de las fuentes del clásico y del flamenco, y de la
improvisación pura.
‘Danza de los ojos verdes’
está incluida en ‘Flamenco Hoy de Carlos Saura’,
espectáculo en el que asumes la dirección
musical…
La he incluido en la grabación porque
quizás sea uno de los temas que tiene menos improvisación
y que está tocado en clave como lo escribió
Enric Granados. Lo tenía hecho para ‘Flamenco
Hoy de Carlos Saura’, que tiene parte de culpa, como
ya dije, en la elaboración de este disco.
¿Qué ofrece este
espectáculo?
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“Yo
creo que es un espectáculo valiente en el que
musicalmente se han roto todo tipo de tópicos”
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Yo creo que es un espectáculo valiente
en el que musicalmente se han roto todo tipo de tópicos
de lo que es el flamenco, pues hoy en día tiene todas
esas sonoridades que aparecen en el espectáculo.
Además, es un espectáculo con una iluminación
y una escenografía maravillosas, con un seguimiento
de números muy escogidos por Saura, por José
Luis Ortiz Nuevo, por los bailaores Nani
Paños y Rafael
Estévez, y por mí mismo también,
pero sobre todo por ellos. Y creo que hace un largo paseo
por muchos y diferentes recovecos del flamenco… y
del flamenco de hoy en día con relación a
otro tipo de tendencias musicales. En cuanto al baile, me
parece que estos dos grandes coreógrafos han hecho
un trabajo magnífico. Es un cuerpo de baile que baila
a compás y eso se agradece mucho.
Flamenco Hoy de Carlos Saura.
Chano Domínguez y Blas Córdoba (Foto
Flamencohoydecarlossaura.com) |
¿Qué supone presentarlo
en Nueva York?
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“Nueva
York sabe apreciar tanto las cosas particulares, únicas,
con luz propia y personalidad”
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Creo que es un espectáculo que en
Nueva York va a gustar muchísimo porque quizás
con esa nueva sonoridad flamenca que aporto yo y aportan
los músicos, se va a sentir identificado el pueblo
de Nueva York. Va a encontrar saxos, batería, piano,
improvisaciones, blues en clave de soleá... Estoy
seguro de que va a ser un éxito, no pienso de otra
manera, pues una ciudad como Nueva York sabe apreciar tanto
las cosas particulares, únicas, con luz propia y
personalidad. Creo que va a ser muy valorado. Esperemos
que en un futuro se pueda volver a hacer aquí en
España.