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Septiembre 2000
CÓMPLICE DESPRENDIDO
Un
quejío de Duquende es prácticamente lo primero que se escucha en
tu disco, en las bulerías "Cambalache".
Las
hice hace tiempo, el título viene de un grupo de ocho componentes que hice
hace unos años en Barcelona, y he querido tocar ese tema en homenaje al
grupo, aunque Duquende no era componente de él. Como estuve cuatro o cinco
años trabajando con él, quería que estuviera presente en
el disco.
¿Cambalache
era paralelo a Iberia?
¿El
grupo de Amargós?
Sí,
con Ginesa
No,
era muy anterior, cuando estaba Iberia yo no estaba empezando pero poco me faltaba.
¿Cuándo
empezaste a tocar?
Con
doce años. O trece.
Entonces
lo de Cambalache era a la vez que
Que
estaba con Mayte, con Duquende
Después de grabar el disco "Muy
frágil" de Mayte Martín, después de la gira, se me ocurrió
eso por tener más campo, una formación exclusiva de Barcelona; pero
se deshizo porque éramos muchos y no había tanto trabajo, los cantaores
se fueron con Joaquín Cortés
y ya me puse a pensar en grabar
yo solo.
Comenzaste
con Mayte, antes que con Ginesa.
Sí,
pero empezar empecé en el tablao, El Tablao de Carmen, que ya lo refleja
el disco, que fue donde me hice como guitarrista. Llegué verdecito y fue
una época genial en ese tablao, que cada mes venía un artista invitado,
era una motivación y yo era el guitarrista de todos. Con Eva la Yerbabuena
estuve cinco meses.
Y
Paco Jarana.
No,
no eran ni novios, venía con sus padres. Sara Baras también estuvo,
Adrián
mucha gente en una época mágica.
En
el Tablao de Carmen comenzó también Miguel Poveda.
Pero
en la época en que yo estaba yo ni lo conocía, se juntaba con Mayte
y tenía relación con ella. Estando en el tablao fue donde conocí
a Mayte, se fijó en mí y quiso que yo trabajara con ella. En el
tablao me pasé año y medio, el tiempo adecuado para hacerme y no
caer en la monotonía.
¿Recuerdas
la fecha?
Sí,
fue hace doce años, yo ahora tengo 32 años, recién licenciado
de la mili me metí en el tablao.
Con
quien más has trabajado, como director musical, es con Ginesa Ortega.
Como
director musical sí, de sus dos discos, "Siento" y "Oscuriá",
pero con Mayte he estado más tiempo, siete u ocho años trabajando.
Con Ginesa habré estado un par de años, combinado con
es que
hubo una época en que estaba muy liado porque estaba con Duquende, con
Mayte, con Ginesa, con Poveda
un follón, demasiada gente y demasiado
diferente. Cada uno quiere mantener el guitarrista siempre pero cuando son tantos
cantaores es imposible, y cada uno acaba buscándose una persona que pueda
estar más tiempo con ella.
Estabas
en todo el cogollo, entre los cuatro puntales del flamenco en Cataluña.
Sí,
han sido unos años en los que estaba en medio de los cuatro cantaores que
representaban a Barcelona. Duquende está con su disco, Ginesa es muy inquieta,
Mayte también, y Poveda experimenta alguna que otra vez, pero seguimos
de la mano los dos.
¿Te
has quedado con el de mejor proyección?
Eso
es difícil de decir, creo que proyección tienen todos. Ha venido
así. Como es él, ya no como canta, él como persona es increíble
y no me puedo separar de él. No sólo como artista sino como persona,
me llena, en todos los aspectos, y me gusta mucho trabajar con él. Con
Mayte he tenido una relación de puta madre, como con Duquende, como con
Ginesa, pero ha sido siempre una relación más distante, exclusivamente
de trabajo, pasarlo muy bien y apreciarnos mucho, que seguimos haciéndolo,
pero con Miguel hay más acercamiento personal, y eso es mayor motivo para
sentirte más atado.
Miguel
canta en tu disco unos tangos dedicados a Camarón.
Sí,
la letra habla de él aunque no diga su nombre. Tampoco había muchos
temas donde quisiera poner cante y al final los tangos los hizo él.
Pusiste
a Duquende de entrada, y un diálogo con el violín por bulerías.
No
he querido poner la guitarra de protagonista en ese tema, porque es un tema de
conjunto, lo que era cuando se hizo Cambalache. Había baile también,
pero no soy partidario de meter un bailaor en un disco.
Me
gustaría subrayar los temas en que está la guitarra sola.
La
bulería es muy popular, sin ningún tipo de montaje ni doble intención;
había unas palmas y yo sabía las falsetas que iba a hacer, pero
los puentes han ido a lo que me sugería el momento. Excepto en los tangos
de Poveda y las bulerías de Duquende, los puentes son totalmente espontáneos.

¿Cuántas
tomas grabaste de la soleá y la taranta?
De
la soleá tres, y de la taranta alguna más.
Es
una taranta-fantasía
Es
que en realidad los temas libres, esos dos en los que sólo está
la guitarra, he tocado sin querer hacer una historia: no son temas, son toques.
¿Con
algún pequeño ramalazo de jazz?
Más
que de jazz un rollo blues
blues tampoco, brasileiro, melodías más
dulzonas
Escucho de todo, pero la música brasileña es de lo
que más me gusta. El toque de jazz es más duro, más ácido.
Es una onda que no sabría definirla.
¿Armónica?
Sí,
pero es un poco de cada cosa, de jazz tiene el rollo rítmico
Eso se nota bien en la rumba que haces con Jordi Bonell, un guitarrista que
estuvo en Secta Sónica con Gato Pérez.
A
mí es uno de los guitarristas que más me gustan, no digo de Barcelona,
sino del mundo. Para eso tienes que estar con él y compartir muchas cosas,
musicalmente es una maravilla. Como el pianista Bové o el saxo Figuerola,
no son músicos de masas, tocan para ellos pero son grandísimos músicos.
Cualquiera que trabaje con ellos da fe. En realidad la rumba acababa antes, pero
yo tenía un deseo personal de trabajar con ellos y la última rueda
donde tocan es como si fuera otro tema distinto, otra rumba, son dos climas diferentes.
Se titula "BCN" porque todos somos catalanes.
¿El
final es el momento más libre del disco?
Seguro,
es que eso es una improvisación, no está montado.
Y
las brisas mediterráneas despiden el disco con la nana.
Sí,
la hice cuando nació mi hija Sheila, va para ella, vino así, tal
cual, en principio iba a orquestarla con Amargós, con cuerda, pero conforme
la toqué y la escuché pensé que no era necesario y la dejé
sólo con guitarra.
Y
nanas orquestadas hay más de una
Por
eso también, pensé que si la orquesto va a parecer lo de siempre,
y no quita que algún día me dé por hacerlo.
Porque
Amargós no ha colaborado.
No,
y por cierto me dio una reprimenda
En ese caso, como ya he trabajado muchas
veces con él en directo y en disco, me sentía colmado con él,
no era tanta la ansiedad. He preferido hacerlo con Bové, Figuerola y Bonell
para que en el ámbito flamenco se les escuche y vean el nivel musical que
hay en esa tierra.
¿Pardo-Benavent-Tino
tienen demasiado copado ese terreno colaboracionista?
También
lo hice por eso, porque llamando a Carlos se hubiera asemejado a otras cosas,
y un piano y una guitarra acústica como esos yo no he escuchado en ningún
disco de flamenco, y el saxo no tiene parecido con Pardo, la rumba no tiene nada
que ver con ellos.
Te
han puesto de alumno aventajado de los Sanlúcar, tanto de Manolo como de
Isidro.
Eso
es un error en la redacción del curriculum que envió la casa de
discos, yo creo que no viene a cuento; el primero que puso la queja fui yo, pero
por las prisas, pues lo pusieron, supongo que por darme más importancia.
No es así, no he estado suficiente tiempo con ellos como para considerarme
alumno, con 16 años tuve el primer cursillo de un mes con Manolo Sanlúcar,
después estuve en otro
Vicente Amigo sí que es un alumno aventajado
de ellos, porque se ha llevado muchos años, yo no, yo sólo he tomado
un par de cursillos, que me han sido muy útiles, eso sí.
Háblanos
de un par de exotismos. En primer lugar de "El Quijote" de Orson Welles.
Cuando
murió Orson Welles la película no quedó terminada y me contrató
una empresa francesa que se hizo cargo, entonces había ciertos pasajes
que querían que fuese de guitarra. Y yo la puse. Fue en el 92, se estrenó
en la Expo.
En
segundo lugar, de la Compagnie de Danse Japonaise Shohi Kojima.
Es
una compañía que hay en Japón en la cual llevo varios años
trabajando y llevando la dirección artística de sus espectáculos.
¿Cuántos
años?
Desde
el 92. Normalmente voy una vez al año, en otoño, depende del trabajo
que él tenga. Este año voy cuatro veces, pero no es lo normal. Su
curriculum asusta; le llamaban el gitano japonés, tiene unos 60 años
y en Sevilla y Cádiz ha estado como figura, en mayúsculas, Manuela
Carrasco le daba palmas en Los Gallos. Cuando volvió allí no ha
consentido trabajar con japoneses, siempre ha tirado de españoles. Y como
económicamente ha podido
¿Qué
tal anda la guitarra flamenca japonesa?
Bueno,
hay muchos guitarristas pero de un sistema de aprenderse las cosas y ya está,
no de componer ni de salir un guitarrista personal. Como allí hay muchas
bailaoras, muchísimas, te asustarías de lo que hay, entonces hay
demanda de guitarristas y cualquiera que se aprenda cuatro cosas ya tiene a una
bailaora que lo contrata y le toque como sea. Lo que no hay es un nivel alto.
Tienes
contrastado que es el mercado más fuerte de flamenco del mundo.
Sí,
segurísimo, a nivel de España, no en calidad, pero allí hay
más bailaoras que aquí. En Japón arrasa el flamenco.
¿Por
qué?
No
lo sé. De hecho están muy enamorados siempre de las músicas
étnicas. Más que el rollo popular a la mayoría le gusta más
lo étnico y lo auténtico, más que el pop y estas cosas. En
el flamenco han visto mucha fuerza, la expresión, esas cosas les impacta
mucho. Lo que más ha marcado es el baile, después la guitarra y
por último el cante.
Luis
Clemente
Fotografías
de Ros Ribas
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