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Cristina Hoyos. Bailaora. 1999
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La mayoría de la nuestro público te conoce por las películas de Saura ¿Cómo surgió
esa colaboración?
Surgió
porque Antonio Gades hizo el ballet de "Bodas de Sangre". El productor, Emiliano
Piedra y su mujer Emma Penella vieron el espectáculo en el teatro y pensaron en
hacer una película y así fue. Emiliano llevó a un ensayo a Carlos Saura y él lo
hizo en el cine como lo vio allí. Así se hizo la primera película, y como tuvo
mucho éxito a los dos años se hizo la segunda: "Carmen", y luego el "Amor Brujo"...
Yo era pareja de Gades en el Ballet, y aunque por ejemplo en "Carmen" no hago
el papel principal, en el teatro sí lo hacía.

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¿Cómo resultó la experiencia de bailar para las cámaras de cine?
Bailar para las
cámaras siempre es un poco más limitado y frío. No es lo mismo que bailar en el
silencio del teatro, donde te puedes desplazar como quieres, en el cine te ponen
una señal donde puedes girar, donde tienes que levantar los brazos... no bailas
con el mismo sentimiento.
- ¿Se filman
los bailes enteros?
Generalmente no,
se hacen a trozos, alguna vez se hace entero, y luego se hacen otras partes para
tomar primeros planos, cuestiones de técnicas propias del cine.
- ¿Crees que
el momento actual del flamenco merece criticas tan duras como las que recibe?
La gente comenta,
la gente dice, pero lo importante está en que el flamenco va a buenos teatros,
a buenos festivales de baile. Indudablemente no todos los espectáculos tienen
una calidad maravillosa, pero eso no es un problema del flamenco, sucede con todos
los espectáculos de cualquier género, tampoco todo el baile clásico o todo el
contemporáneo es maravilloso, hay buenos, regulares..
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¿Hay más público para el flamenco en los años 90?
Cada
vez parece que hay más interés, y cada vez hay más compañías y grupos de baile,
gente joven que monta compañías para hacer unos cuentos espectáculos, aunque sea
para algo temporal.
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¿Cómo es tu experiencia como creadora de una compañía de baile?
Es
muy difícil, si un año trabajas poco, te agobias porque la gente necesita trabajo
ya que viven de esto, es complicado que la gente se mantenga fiel a la misma compañía.
Y eso lo más importante. Yo procuro que todos los que estén conmigo sigan durante
un tiempo y estén contentos, creo que lo consigo, el que se va de aquí es porque
lleva mucho tiempo o ha conseguido por ejemplo un contrato para Japón... muy beneficioso,
o algo así. En eso también les ayudo, intento orientarles. Aquí hay una armonía
bastante buena en todos los sentidos.
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Este año cumple 10 años tu compañía. ¿En eso se centró el espectáculo que
presentaste en Jerez?.
Si,
reunimos algunas de las cosas que más me gustan con otras que se hicieron hace
mucho tiempo, no se hacen exactamente igual, sino tal como surge ahora. Siempre
tratas de mejorar todo un poco, los conceptos y las ideas son los mismos, pero
no las formas.
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¿Es muy complicado mantener el interés del espectador durante hora y media sin
tener un argumento o una historia?
Cuando
no tienes argumento te centras en los ritmos, en los cantes y en las formas.
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¿Crees que al baile flamenco no le hace falta apoyarse en un argumento?
Es
así, el flamenco está hecho, la Bulería está hecha, la Soleá está hecha, a veces
se le da muchas vueltas a la cabeza para volver a lo mismo, todo está hecho, lo
que tratas es de darle un poco de ti mismo con tu baile, las luces, la coreografía...
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Hay muchos aficionados y profesionales de baile que estudian flamenco sin intención
de dedicarse a este género, ¿En qué les dirías que se fijasen?
El
flamenco tiene movimientos muy bonitos, los bailarines de clásico se pueden acercar
a algunos rasgos del flamenco, al igual que nosotros nos acercamos a muchas técnicas
del baile contemporáneo.
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Se suele comentar que los artistas mas jóvenes son más atléticos y abusan de la
fuerza y la forma física en detrimento de otras virtudes.
Yo
siempre digo que hay que tener una técnica grande, antes todo el mundo bailaba
de una forma muy anárquica. La técnica ha hecho evolucionar al baile en muchos
aspectos, pero lo que no hay que hacer es esconder el arte con tanta técnica,
hay que poner a la técnica a disposición de tus sentimientos, no esconderse tras
la técnica, no se baila mejor por hacer mas piruetas, de esa forma esconden otra
fuerza que tienen dentro.
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¿Que piensas mientras bailas?
Me
gusta bailar lo mejor que puedo, y disfrutar con ello, pero a la vez estas preocupada
porque la responsabilidad es grande, piensas en tu compañía, en el espectáculo,
en que todo esté bien. Siempre quieres dar toda tu energía al público, pero sin
ningún fallo, ¡Que salga todo muy bien!
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¿Con la experiencia consigues disfrutar más en el escenario?
Los
nervios siempre están ahí y la responsabilidad aumenta con el tiempo y te exiges
más, y quieres mantener tu categoría, tu estilo, tu personalidad, y no caer. Aunque
salga gente nueva con mucho éxito tienes que ir con tu línea de siempre, todo
esto te crea un estado de nerviosismo, que es lógico y normal. Yo tengo gente
estupenda en mi compañía, ellos me ayudan y creo que yo también a ellos, yo les
corrijo algunas cosas del cuerpo, les explico sobre las coreografías, los teatros,
el baile, pero lo importante es que sean ellos mismos, todos aprenden de todos,
hay mucha gente que quiere imitar a los que tienen éxito, nunca hay que imitar,
tienes que llevar todo lo que aprendes a tu terreno, a tu cuerpo, a tu forma.
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Eso es muy difícil...
Difícil
y lento.
Entrevista:
Daniel Muñoz.
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