“Yo
una de las cosas que más valoro en
un cantaor es que sea personal, que nada más
que abra la boca lo reconozcas”
En principio, estaba
dedicado a los viejos de Jerez, no exclusivamente
a La Paquera. Una de las letras mienta a más
gente, La Bolola, Tío Borrico, Terremoto…
una generación de cantaores de Jerez que
casi yo he podido vivir. Ellos cantaban cuando
yo ya había nacido, es una generación
cercana a mí aunque no he tenido la suerte
de compartir fiestas. Y esa generación
de Terremoto y de esa edad ha sido para mí
mágica en el cante. De hecho, si yo tengo
que recomendar un disco de cante, recomendaría
‘Canta Jerez’, que es donde está
esa camarilla. La Paquera, como bulearera y como
cantaora con personalidad, creo que es especial
dentro de Jerez. Yo una de las cosas que más
valoro en un cantaor es que sea personal, que
nada más que abra la boca lo reconozcas.
Y ella tiene esa condición. Nada más
decir “ali ali anda”, sabes que es
ella. Empecé a sacar letras y la de La
Paquera me encajó y ya enfoqué hacia
ella, pero es un homenaje más amplio. Es
una bulería de corte jerezano, con velocidad,
pues antiguamente era así. Y aunque tiene
el aire de Jerez, tampoco hace estilos normales
de Santiago o de La Plazuela, porque son composiciones
mías inspiradas en el cante por bulerías
de aquí. Después como hago otra
bulería de un corte más dulzón,
pensé que esta tenía que ir a hierro
y como abre el disco quería que la primera
impresión fuera de impacto y animara a
seguir escuchando.
Tangos
de Arena
Voy a empezar con
la fe de erratas. Habré tenido muchos fallos
en este primer disco y uno ha sido no citar en
los créditos a Miguel Poveda porque no
sabía que la música de introducción
de esos tangos era también suya, sino sólo
de Alfredo Lagos. Ya le he pedido disculpas, como
compañero que es, y en la siguiente tirada
aparecerá, pues no quiero nada que no sea
mío. Quitando la introducción, que
es parte del espectáculo ‘Arena’
de Israel Galván, el resto está
hecho sobre poemas de Bergamín y Miguel
Hernández, haciéndole el guiño
a Morente.
En ese espectáculo hay unos cantes que
él hace y se proyectan en audiovisuales.
No llevan ritmo pero cuando los escuchaba se me
infundía que entraban por tangos. Cambiando
un poco la letra y llevándomelo a mi terreno,
a partir de lo que hacía Morente y que
tanto me gustó, reelaboré el tema
con Alfredo. Ese tema sí está muy
repartido entre Alfredo y yo. Ahí queda
mi dedicatoria a uno de los mayores que nos quedan
ahora mismo y es una de las máximas representaciones
del cante actual. Cuando se tiene esa edad, se
ha vivido mucho y veo en Morente una riqueza enorme,
sabiduría, vivencia y personalidad. Además,
es de los que más y mejor ha cantado a
los poetas.
“si
algo tengo que pedir a la gente es que me
dejen desarrollarme y cantar como yo lo sienta”
En este cante de
levante, el mensaje de la primera letra es decir
que yo no le pido nada a la vida artística
que llevo, y si algo tengo que pedir a la gente
es que me dejen desarrollarme y cantar como yo
lo sienta. En aquella etapa de cantaores como
Terremoto, al no haber tanta información,
a un cantaor se le permitía desarrollar
mucho más su personalidad. Una persona
hacía un estilo de soleá y nadie
ponía en duda que estuviera bien o mal
porque él lo hubiera hecho a su manera.
Hoy en día, como hay tanta información,
cuesta mucho trabajo que un cantaor se desarrolle
y sea capaz de personalizar porque constantemente
se le compara con lo que ya hay. En el momento
en el que empiezas a hacer un estilo y cambias
un tercio porque en ese momento lo has sentido,
enseguida empiezan a decirte que eso no es así.
Y el cante es como se siente en el interior del
cantaor. Cuando cantas estás recreando
el cante, no creando nada. Y creo que deberíamos
ser más permisivos con la generación
de cantaores que tenemos ahora mismo porque no
vamos a estar siempre dándole vueltas a
lo que ya hay. Si no, nunca vamos a dejar que
esto avance. ¿A ti te gusta lo que esta
persona está haciendo? ¿Está
flamenco? ¿Suena a lo que está queriendo
hacer? ¿Sí? Pues vamos a olvidarnos
de la grabación de 1930 y vamos a intentar
que esto suene a lo que tiene que sonar, que es
a 2009. Por eso en esta letra hago referencia
a esa idea: que si algo pido es que me dejen que,
como cantaor, me desarrolle como yo lo sienta.
La segunda letra es la taranta de La Gabriela,
que yo le escuché muchísimas veces
a Camarón, pero la hago con otra letra,
una letra mía, pero haciéndole un
guiño… y mira que no está
mentado. Aunque sí lo hago en el propio
título del disco. El título es esa
letra o ese dicho de ‘El espejo en que me
miro’ que él hizo muy famosa cantándola
por soleá apolá. Y la segunda letra
la hago también a mi forma, pero acordándome
del maestro.
No
te necesito
El título
es una frase representativa de este tema, otro
tipo de bulería más dulzona. Hoy
en día, como por bulerías cabe todo,
es uno de los palos más versátiles
y más flexibles para cantar lo que tú
quieras. Siempre que vaya a ritmo, en la bulería
entra cualquier otro palo, hay gente que canta
fandango por bulería, taranto… de
todo y suena bien. Entra lo romántico…
y no lo quiero llamar cuplé porque entiendo
que un cuplé es una canción ya hecha
de principio a fin, como lo que hacía Adela
la Chaqueta con el ‘Voy a perder la cabeza
por tu amor’. Sí que son letras más
acancionadas, pero quedan bonitas por bulerías
y al llevar ritmo son más asimilables que
si las cantara en un palo más tranquilo.
Casi todas las letras son de tema romanticón.
Hay al final un guiño a la ranchera. La
primera vez que la escuché, no como ranchera,
fue a Juanito Valderrama por bulerías,
pero un poquito a su forma. Y eso lo tenía
en el subconsciente de haberla escuchado de niño,
y me encajaba perfecta con el resto de las letras.
Creo que ha quedado un tema dulzón, romántico,
con un aire bonito de bulería.
La malagueña
está dedicada a Chacón
y tiene una primera letra que yo nunca diría
que sea una creación mía, pero sí
diría que me la he llevado a mi terreno.
Tiene connotaciones de Chacón y de Aznalcóllar,
que hacía unos fandangos muy personales,
que se lleva los tercios a menores, y yo le escuché
un rebujín que hizo, vi que encajaba mejor
por malagueñas, después le metí
el final de Chacón. No es una creación
tal cual, pero sí coger de aquí,
de allí, llevarlo a mi terreno... y ha
quedado bonita. La segunda letra es una malagueña
de Chacón, siempre a mi manera y con letras
mías, nunca intenté calcarlo. ¡Tenía
unas facultades que ya quisiera yo! Para mí,
Chacón ha enseñado a cantar a una
generación. No lo puedo decir desde el
conocimiento de haberlo vivido, pero por lo que
he estudiado de los discos, creo que antes no
había nadie tan completo y que dejara una
discografía tan redonda de donde bebieran
los demás. En cuestión de grabaciones,
que es lo que puedo juzgar, hubo un antes y un
después de Chacón, aunque él
hubiera bebido de otros cantaores como El Mellizo.
Si tenía que homenajear a un artista del
que yo haya bebido, era obligatorio.
Sólo
la guitarra sabe
David Lagos
(Foto Daniel Muñoz)
El tipo de voz
de El
Sevillano, salvando las distancias, es el
tipo de voz que yo tengo. Es un tipo de voz un
poco laína, que se adapta bien a cantes
como la farruca. Un día con mi tío,
estuve escuchando cosas y hablando de él.
Aunque la grabación que tenía de
‘Solo la guitarra sabe’ no era suya,
pues es difícil de conseguir. Ya me puse
a buscarla, escuché con Melchora ese tema
y toda su discografía y me fijé
en la bulería que le uno en la segunda
parte del tema, ya me puse a cavilar… Como
me llevé mucho tiempo escuchándolo,
cogí sin querer muchas cosas suyas. Al
unirle la bulería, como era un tema muy
melódico y dulzón, adquiere frescura,
movimiento. No era un tema que tuviera pensado
grabar desde hace tiempo, pero al profundizar
en El Sevillano, no pude evitarlo. Precisamente,
es un cantaor que ha pasado a la historia por
sus fandangos. Y homenajearlo por fandangos creo
que iba a estar muy manoseado. Quería resaltar
otra parte menos conocida de él. Una bulería
de El Sevillano se parará poca gente a
escucharla, creo. A mí me gusta rebuscar.
Sal
de Cai
Este tema sí
lo llevo yo trabajando en directo desde hace mucho
tiempo. Uno de los palos con los que más
identificado me siento, rítmicamente y
por su esencia, es la alegría. Desde que
empecé a cantar, es de las primeras cosas
que empecé a hacer; no sé por qué,
tuve mucha afinidad y es lo primero que todo el
mundo me pedía. Me gusta por la forma de
llevar el ritmo. También cuando estuve
con Cristina
Hoyos muchos compañeros eran de Cádiz
y me impregné de Cádiz a través
de ellos, hasta de su forma de hablar. Juan Ogalla,
El Junco, José Anillo… gaditanos,
gaditanos. En la alegría del disco intento
que tenga esa esencia muy gaditana y, como no
es algo buscado para el disco, refleja fielmente
mi trayectoria como cantaor. Contiene letras que
he sacado hace un año, hace cinco y hace
nueve. ‘Sal de Cai’ viene ya muy elaborado.
En cuanto a la dedicatoria, como gaditano representativo
que yo haya conocido, Chano
Lobato es el personaje por excelencia. Y en
los cantes de Cádiz es, sin duda, el espejo
en que me miro. Yo hago muchas cosas suyas cuando
canto por alegrías. Creo que ese guiño
es el más fuerte del disco, un guiño
con los dos ojos. Siempre he tenido mucho éxito
en los directos cuando lo he hecho porque esa
forma de Chano tiene mucha fuerza. La verdad es
que a la alegría le tenía muchas
ilusiones puestas en el disco. Un jerezano no
suele cantar mucho por alegrías, y nunca
se me ocurrirá echarme flores, pero sí
que mucha gente de Cádiz me ha dicho que,
para ser de Jerez, le doy todo el aire, jejeje.
Lo he tratado con todo mi cariño, con todo
mi respeto, siempre desde el punto de vista de
un jerezano… de Jerez, provincia de Cádiz.
Son dos tierras con aire flamenco totalmente distinto.
Por eso cuando canto por alegrías y me
dicen que suena a Cádiz es un orgullo.
Lleva letras de corte muy tradicional gaditano
y lleva la letra de “me mandaste un parte”
un poco más romantiquilla. Aún siendo
composición, he intentado que mantenga
la esencia. Tengo la colaboración de Mercedes
Ruiz al baile. Ella misma me dijo que la llamara
para mi disco, cuando lo normal es que tengas
que pedirlo. Decírmelo y hecho, al día
siguiente estaba allí. También toca
Santiago que le ha pillado la esencia total a
lo que yo quería reflejar en el tema, que
es de los que más contento estoy en el
disco.
La soleá
se llama ‘Gañán de punta’
así porque, para el que no lo sepa, Fernando
de la Morena trabajaba en el campo trillando
y era el gañán de punta, el trabajador
que en la trilla va en la primera posición.
Eso me lo contó él y tal como me
lo estaba diciendo vi que era el nombre ideal
para la soleá. No le quería poner
‘soleá’ porque yo mismo hago
una parte que es soleá por bulería
o bulería por soleá, hay una mezclilla.
La colaboración de Fernando ha sido un
orgullo porque como cantaor personal de Jerez
me parece un ídolo. A mí lo que
más me gusta en un artista es la personalidad
y, en ese sentido, creo que Fernando no está
todo lo reconocido que debería. Mientras
una persona está viva no se le reconoce…
cuando pasen cuarenta o cincuenta años
se hablará de él, como le pasó
a Borrico. Y es una triste pena que está
ahí vivo, y tiene esa manera tan especial
de decir las cosas, que deberíamos tenerlo
más en cuenta. Así que hablé
con Fernando en el bar de Diego
Carrasco una noche… y prueba de que
no estábamos de borrachera es que al día
siguiente nos acordamos, jejeje. Le dije:
“Tengo una letra acordándome de usted,
de la forma en que usted hace las cosas”.
Se la hice un poquillo, le conté que me
gustaría grabarla, que si no le importaba.
Y me contestó que cómo le iba a
importar, que si quería que fuera a cantar
conmigo. Le contesté que sería un
orgullo y me preguntó que cuándo
había que estar en el estudio. Y allí
estuvo. Busqué la guitarra que podía
venirle bien tanto a Fernando como a mí.
Para él la guitarra de Moraíto era
ideal. Yo nunca había trabajado con él
y tenía mis nervios, pero hubo una armonía
perfecta, como si estuviéramos en el bar
de Diego Carrasco. Y hemos conseguido que la soleá
sonara a lo que tenía que sonar. Fernando
empieza cantando una trilla, pues es de los pocos
cantaores de Jerez que la saben cantar y la hace
con toda la esencia del campo porque lo ha vivido.
Con los nudillos logramos que sonara a fiesta
y a inspiración. Luego nos metemos a hacer
tres letras por soleá de Fernando, que
estaba resfriado y aunque no estuviera pleno de
facultades, más flamenco no puede sonar.
Después yo le hago mi pequeño homenaje
con la letra. Cuando la escuchó se emocionó,
me dijo que era un orgullo que le hiciera un homenaje
así. Vamos combinando sus letras con las
mías, la guitarra, palmas, nudillos…
todos participando desinteresadamente. Todo el
que ha estado en la grabación se ha comportado
como yo no me esperaba. Y me gustaría mentar
a Diego Carrasco porque ha hecho un poquito, sobre
todo con la guitarra, de productor del tema. Estuvo
echando un cablazo y los tres, Fernando, Morao
y Diego, son gente a la que le gusta transmitir
su experiencia. Me ha encantado que estuvieran
conmigo, no se puede pedir más para un
tema. La esencia de ese tema es increíble,
de flamenco en vivo, aunque no sea el de mejor
calidad de sonido.
Mi
querer como el yunque
A la toná
le hemos dado quinientas vueltas porque es muy
difícil que en un disco se refleje la esencia
de ese palo. Si no estás en un estado de
ánimo adecuado, es muy difícil grabar
por tonás en un estudio. Grababa y estaba
bien ejecutada, pero lo sentía frío.
Y la que hemos dejado no será la mejor
del mundo, pero era la que estaba más expresada.
Su espacio es el directo, en un estudio hay ciertos
palos a los que cuesta mucho sacarles partido,
es una voz pelada cantando. Igual le pasa a una
saeta… o la grabas en un balcón viendo
la cara del cristo o en un estudio delante de
un micrófono no hay manera, cuesta la vida
trasportarte. Por eso no remato por toná,
sino con un cambio de seguiriya que me ayudaba
a meterme en situación. La he puesto en
último lugar porque así la hago
en mis directos y quería que el disco reflejara
lo máximo lo que hago en los directos.
Claro que no es una toná estándar,
yo la he hecho a mi manera, he repetido un tercio
y la he personalizado intentado aportarle mi granito
de recreación. La letra con la que remato
es de Alfredo Benítez, un gran aficionado
al flamenco. Me la enseñó hace años
y la hago en mis directos. De ver la reacción
del público creo que ese remate me viene
bien para mi forma de cantar y la utilicé
para intentar quitarle a la primera letra esa
frialdad.