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David Lagos, cantaor flamenco.
Entrevista
“Si algo
pido como cantaor, es que me dejen que me desarrolle y cante
como yo lo sienta”
Silvia Calado. Jerez, octubre
de 2009
Fotos: © Daniel Muñoz
“Lo que da carácter
a este disco es la guitarra y la voz”. Con esta declaración,
David
Lagos confirma que su primer disco tendrá
una fiel imagen en los escenarios. Y también que es
un reflejo transparente de lo que es hoy como cantaor, tras
años aportando su cante a los bailaores. ‘El
espejo en que me miro’ proyecta su voz, sus letras,
su perfecta comunicación con Alfredo Lagos y también
su vivencia. Pero además, contiene imágenes
de aquellos maestros de los que aprendió y que le inspiran
a la hora de destilar flamenco de su garganta. Y en la selección
de dedicatorias se desvela un gusto inusualmente variado para
su origen, pues cree que “no está reñido
que te guste Agujetas y que te guste Morente”. Lo que
sí considera esencial en un artista es que tenga personalidad.
Y David Lagos la tiene.
Aunque es un disco
debut, no es un disco de principiante, pues te respalda una
sólida trayectoria para el baile. ¿Por qué
ha esperado David Lagos hasta ahora para grabar?
Cada cosa tiene su momento
y no lo he encontrado antes. Este disco se ha fraguado muy
poquito a poco, y considero que llega en un momento en el
que había madurado mis cantes, dándoles cuerpo
a fuego lento. Antes, lo mismo tenía letras sueltas,
pero no tenía el repertorio compuesto de temas enteros.
Aparte, me he dado cuenta de que como me he dedicado casi
exclusivamente a cantar para bailar, que hasta no tener un
disco cuesta que la gente piense que puedes cantar como solista.
Hoy en día un cantaor tiene que estar súper
preparado para estar en el atrás y la única
manera que tenemos para estar delante, es sacar un disco.
Ahora me podrán escuchar y darme la oportunidad de
estar delante.
Y ya hace tiempo que
te reconocieron como cantaor revelación, ¿no?
No sé en qué
momento se da el salto, pero ahora no dejas de ser una joven
promesa hasta que no tienes cincuenta años, jejeje.
Cuando dejas de ser revelación lo mismo ya no tienes
ni voz. Tengo ya 36 años y muchos cantando, pero cuesta
dar ese saltito y que público, críticos y programadores
te consideren una realidad. Creo que el disco está
hecho en un momento adecuado para que dejen de considerarme
joven promesa. Si te gusta, te gusta, y si no, poco más
voy a dar.
El título habla
de reflejos, de influencias, de referentes…
Son dos vertientes a lo que
he querido hacer referencia cuando hablo de ‘El espejo
en que me miro’. Una es la parte familiar, la parte
de los amigos, mi vida cotidiana… Es un homenaje a las
enseñanzas de mi familia, pero a nivel personal, a
lo que he ido aprendiendo de la vida. Y otra parte es lo que
he ido aprendiendo de compañeros, de artistas que ni
siquiera he llegado a conocer, como Camarón, y que
en el cante te influyen. En especial, a los cantaores de los
que más he bebido, a los que he escuchado gracias a
un aparatito de música o la radio, teniendo para mí
solo el lujo de escuchar a un cantaor histórico como
es Antonio Chacón. He intentado en cada tema, aunque
no contenga una referencia concreta a ese cantaor mediante
un cante suyo o una letra, hacer un guiño a su actitud,
a su forma. En la malagueña, una la hago al estilo
de Chacón; la otra, un poco más a mi aire; el
final de la alegría es puro Chano Lobato... El disco
es un homenaje a los pilares que yo tengo en mi vida, en el
cante y en lo personal.
En tu familia hay cantaores,
pero no es de esas familias cantaoras de Jerez que todo el
mundo conoce.
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“Es una
familia donde se canta… y donde se escribe, dos
cualidades con las que se nace”
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No es de las conocidas, pero
familia cantaora sí es. Es una familia donde se canta…
y donde se escribe, dos cualidades con las que se nace. Mi
abuelo no sabía ni leer ni escribir, pero era capaz
de rimar perfectamente improvisando. Nunca le había
prestado atención a eso, pero me di cuenta de que mi
hermano escribe, de que mis tíos escriben… Creo
que es algo heredado, igual que el cante. Cuando en una familia
hay un cantaor, pues bueno, ha tocado. Pero cuando estás
en una fiesta y ves que cantan de catorce hermanos de mi madre,
doce… pues ha de ser algo heredado. Profesionales de
la familia son Aguilar de Jerez y Aguilar de Vejer, y tampoco
es que sean muy conocidos en Jerez. Sí que mi familia
me ha inculcado la afición y de ellos he heredado las
cualidades para cantar.
Y son más de
cantes por fandangos, no tanto de los que se tienen por típicos
jerezanos, ¿no?
Sí, mi familia viene
del campo, aunque ya mi madre y los más pequeños
de los catorce hermanos se han criado en Jerez. Así
que las vivencias que han tenido y la forma de entender el
flamenco ha sido a través de cantes de otro corte.
Y no es que sean más o menos flamencos. El flamenco
para mí es como si fuera un conjunto grande y dentro
de ese conjunto hay subconjuntos, y uno de ellos es el de
los fandangos. Pero entendiendo por fandangos las granaínas,
los cantes de levante, las milongas… Cualquiera de mi
familia por ahí tiene un repertorio increíble
de letras antiguas. Antiguamente, el medio que tenían
era una radio muy vieja y los cantaores que salían
entonces eran de ese corte, otro tipo de velocidad en la voz,
otro momento del flamenco. El que ha tirado por el otro camino
ha sido Aguilar de Jerez, que está en Japón,
y fue quien me inculcó el cante de aquí, que
es distinto, ni mejor ni peor, sino una vía que busca
más la profundidad y la hondura. La otra busca más
lo bonito, el embellecer los cantes. Para mí los dos
son complementarios y me da alegría haber estado entre
uno y otro porque he cogido un poquito de cada y del rebujín
he salido yo.
Y, de hecho, en la
selección de cantaores homenajeados se ve un gusto
muy variado: Morente, La Paquera, Chacón, Camarón…
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“Yo estoy
muy orgulloso de ser de Jerez, pero entiendo que tiene
una visión un poco arcaica y muy especial del flamenco”
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Yo creo que no está
reñido que te guste Agujetas
y que te guste Morente. Son harinas de distinto costal, pero
los dos sacos están dentro del mismo granero. No tiene
que ser más buena la harina de un saco que la del otro,
son conceptos distintos de cante. Yo estoy muy orgulloso de
ser de Jerez, pero entiendo que tiene una visión un
poco arcaica y muy especial del flamenco, siempre mirando
hacia lo suyo y cerrado en banda. Esto, por otro lado, es
bueno porque sus formas de cantar se mantienen muy propias,
pues no está muy abierto a otras tendencias. En ese
sentido, me alegro por Jerez. Pero también es cierto
que yo estoy harto de viajar, de escuchar y de ver, y creo
que no está reñido escuchar otras cosas porque,
en todo caso, me enriquece. Luego ya cada uno lo lleva a su
terreno e intenta personalizarlo. Yo me quedo con lo bueno
de todo el mundo e intento que a mí me enriquezca,
no buscar la parte mala para decir que no me gusta. Por eso
es tan variada la selección de cantaores a la que le
dedico cosas. Lo mismo me he llevado dos meses o tres escuchando
a El Sevillano y cuando sales a cantar, aunque no estás
haciendo algo suyo, evidentemente te sale esa influencia.
Yo creo que el flamenco es muy grande y muy rico como para
privarte de toda la riqueza y los estilos que hay.
La mayoría de
las letras están escritas por ti. ¿Qué
expresas?
Intento dos cosas. La primera
es que se adapte a la esencia del palo que estoy cantando.
Hay ciertos palos que tienen una temática muy concreta,
vamos, que no creo que pegue mucho cantar por alegrías
y acordarte de una tragedia. Aunque en una letra puedas ponerte
un poco más romántico, en este casi debe sonar
a sal, a frescura. La seguiriya, todo lo contrario. Las letras
intento sacarlas que huelan o sepan un poco a la temática
que deba llevar el palo. Y la segunda, que cuanto más
mensaje se pueda dar en la letra, pues mejor. Hay letras populares
que son muy buenas, pero otras realmente las cantamos porque
estamos hartos de escucharlas. Igual que hablo de desarrollarse
artísticamente, también creo que las letras
hay que renovarlas un poco. También, reconociendo de
antemano que hay muchas letras antiguas muy poco escuchadas
y que no las canta nadie. Tampoco hace falta crear nuevas
letras para tener un repertorio bonito y poco escuchado. Pero
como a mí por suerte se me da bien escribir, pues aprovecho
y si el mensaje es mío, pues me llega más cuando
lo canto.
Y aunque no se sepa
mucho, muchos compañeros cantan letras tuyas y ya casi
parece que son populares...
Hay algunas letras, sí.
Por ejemplo, esa que yo hago de “pa caballo el cartujano”
no es mía, sino de mi tío Álvaro, Aguilar
de Jerez. Como mantiene tan bien la esencia del palo, parece
una letra popular. Cuando haces una letra nueva y el que la
escuche la toma por una popular, es que está conseguida.
Cuando alguna vez me han dicho qué bonita la letra
tal, nunca me lo han dicho pensando que era mía, sino
que es de toda la vida. Y eso a mí me llena de orgullo.
Aunque será
difícil defender la autoría…
Me han pasado detalles cuando
otras personas han cantado mis letras. Si luego las he cantado
yo, me han dicho que estaba cantando algo de esa otra persona.
Bueno, si la ha cantado antes, tampoco voy a decir nada, aunque
si surge, sí aclaro que no he cantado la letra de fulano,
sino fulano una letra mía. Pero me da orgullo que la
gente cante una letra mía tomándola por popular.
Y respecto a la autoría, pues la verdad es que autores
lo está gestionando y los compañeros son legales.
Para mí es un orgullo, ojalá siga escuchando
letras mías en los recitales de los compañeros.
De hecho, Argentina,
que grabó dos temas míos, cada vez que la escucho
cantar, por ejemplo, los tangos, me da una sensación…
porque un tema mío para mí es como un hijo y
verlo en otro me gusta. Jesús
Méndez también ha grabado algo mío,
Londro que tiene su disco a punto de salir, también
lleva temas míos… y tengo algunos encargos que
no quiero anticipar. Poco a poco, me estoy haciendo un pequeño
huequecito como autor de letras. Ya la mayoría de las
músicas las pongo como populares porque me gusta tirar
de ahí y aportarles frescura. No voy a pretender que
la música sea mía si está influenciada
de lo popular, pero la letra sí.
La guitarra comparte
protagonismo con la voz en esta grabación. Por un lado,
está Santiago
Lara por bulerías y por alegrías. ¿Cuál
ha sido su aportación?
Con Santiago empecé
a trabajar a través de la Compañía de
Mercedes Ruiz. Antes del espectáculo ‘Juncá’
ya hice cosas con ellos, pero los lazos se estrecharon ahí
porque el espectáculo se hizo entre los tres y cogimos
bastante buena armonía artística. Santiago tiene
mucho conocimiento, desarrollo y riqueza musical, aparte de
ser muy buen guitarrista. Aparte, para mí es una magnífica
persona. En este primer disco he tenido que recurrir a amigos
y compañeros, y me encajaba perfecto porque, además
de ser eso, me gusta como toca y era ideal para ambos temas.
Se ofreció, llegó al estudio y poca gente es
capaz de hacer lo que hizo en tan poco tiempo. Ha sido una
colaboración de las que más contento estoy.
Y tú para componer,
¿usas la guitarra?
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“Hoy
no puede ser que un cantaor viva de tres cantecitos”
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No, yo uso la guitarra para
que me den con ella en la cabeza, jejeje. Pero me
vale para sacar tonos y como me los invento, a los guitarristas
los vuelvo locos. A mí me suena bien al oído
y me sirve para componer y ya está. Hoy en día
hay mucha preparación, cualquiera coge un trozo de
madera y echa a andar un reloj. Hoy no puede ser que un cantaor
viva de tres cantecitos a no ser que los haga como el mayor
fuera de serie. Hoy todo el mundo conoce todos los palos,
tiene referencias para saber si los cantes que escucha están
bien o mal, y los cantaores saben de guitarra, los guitarristas
saben de cante, las cantaoras tocan el cajón, como
le pasa a La Tremendita… además de la guitarra,
que ella sí toca. Muchísimos compañeros,
Arcángel o Terremoto, por ejemplo, tocan mejor que
muchos guitarristas. Hoy en día hay mucho nivel, por
eso es tan difícil tener personalidad y por eso la
valoro tanto.
Y hablando de personalidad…
¿Qué papel tiene Alfredo
Lagos en ‘El espejo en que me miro’?
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“La columna
vertebral de este disco es Alfredo Lagos, que se ha involucrado
como creo que sólo puede hacerlo un hermano”
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Tanto en los créditos
como en esta entrevista y siempre que hable, lo dejo en último
lugar para poder decir que sin él no se hubiera podido
llevar a cabo el disco, sencillamente. La columna vertebral
de este disco es Alfredo Lagos, que se ha involucrado como
creo que sólo puede hacerlo un hermano. Si no, me hubiera
mandado a freír espárragos en el primer tema.
Lo llamaba muchas veces para decirle que ya tenía varias
letras, que se viniera para ir mirando… Él tiene
mucho trabajo, nos ha costado mucho hacer coincidir las agendas
y por eso el disco se ha demorado tanto. Desde el primer momento
se ha volcado, por supuesto, desinteresadamente. Sin él
el disco no se hubiera podido hacer, qué agradecimiento
no le voy a tener. Aparte de su música, su conocimiento,
su todo. Quizás no sea objetivo porque es mi hermano,
pero yo creo que es de los máximos guitarristas de
su edad, creo que representa perfectamente el nivel que tiene
la guitarra hoy. Está a la altura musical, está
a la altura de flamenquería… a mí se me
deshace la boca cuando hablo de él, como hermano y
como aficionado. Y, por supuesto, también tengo que
nombrar a Melchora Ortega en los agradecimientos, porque no
hay letra que haga que no vaya veinte veces a interrumpirla
para que la escuche y me diga su opinión. Ella es el
filtro por el que pasan todas mis letras, todo lo que compongo.
Y como me diga que no vale, no vale. Cuando escribes y compones
es importante tener una opinión desde fuera, te anima
a seguir, te reafirma en caminos que vas trabajando y ya sigues
tirando de ese hilo. En fin, que sin Melchora y sin Alfredo
no se hubiera podido hacer el disco.
Es decir, que musicalmente
Alfredo Lagos determina el disco…
Al primero al que recurro cuando
creo algo es a Alfredo, aparte de que como hermano suyo que
soy lo he visto desde que empezó a coger una guitarra.
Si sé algo de guitarra, es por haber estado junto a
él escuchando desde sus primeros estudios técnicos
de guitarra, que son un coñazo, sin dejarme ni dormir.
Conozco la guitarra de Alfredo y a él desde otra perspectiva.
Con él hay un chip especial, me conoce perfectamente
desde que abro la boca. Y yo con sólo mirarlo sé
si está o no está. Alfredo ha aportado el 60%
a mi forma de cantar. Creo que la forma de cantar de los cantaores
de hoy se define mucho por el guitarrista que le toca, y se
nota cuando un cantaor lleva siempre a un mismo guitarrista.
Por ejemplo, Mercé y Morao: hablar de Mercé
es mirar a Morao. Hay parejas artísticas y la mía
tengo la suerte de que es Alfredo, su manera de tocar me influye
mucho al cantar. Sin él, hubiera sido otro disco distinto.
¿La sencillez
de los acompañamientos es buscada?
Reflejo lo que es un directo,
no me parece ‘justo’, sobre todo para un primer
trabajo, utilizar elementos que igual enriquecen pero también
camuflan y que luego no vayas a llevar al escenario. El que
me haya visto cantar en directo y escuche el disco verá
que es prácticamente un recital mío, me pareció
lo más honrado y lo más humilde. Cuando yo ahora
haga un directo de ese disco, quiero que no defraude. Hay
discos con temas que tienen arreglos musicales geniales y
luego los tienes que escuchar con una guitarra, unas palmas
y una voz y no es lo mismo. Pretendía que sonara lo
más similar a un directo, en los tonos en los que canto
en directo, los palos que hago en directo… todo lo que
yo ofrezco en un directo. Así que tiene lo mínimo,
unas percusiones, un contrabajo en un par de temas…
Y creo que el directo sólo con guitarra y voz va a
sonar a lo que hay grabado. El acompañamiento no camufla,
está ayudando y apoyando, pero no le da carácter.
A este disco lo que le da carácter es la guitarra y
la voz. Estamos acostumbrados en el flamenco a grabar una
cosa y luego en directo a escuchar otra. Creo que se graba
por la aceptación del público en general, queriendo
que llueva a gusto de todos, pero a mi forma de verlo -por
lo menos en el primer trabajo- se trataba de que yo me sintiera
identificado con lo grabado. Y sé que le gustará
a gente y no le gustará a otra, que limitará
mi campo de público porque hay muchos oídos
que prefieren los arreglos musicales, y yo sólo ofrezco
guitarra y mi voz. Creo que a partir de ahí se pueden
construir cosas bonitas… no hacen falta trompetas.
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