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La verdad es que casi han desaparecido
los sellos especializados...
Se ha ido todo al garete. Y lo peor es
que llegan a Cádiz y anuncian: “Lo mejor
del flamenco, Andy y Lucas”. Lo chungo es que cuando
hablan del flamenco en Cádiz, los nombran. Yo no
tengo nada contra esa música, que tiene también
su sitio, pero es que dicen que es flamenco y la gente
se confunde. Eso es grave.

David Palomar con Mercedes
Ruiz (Foto Daniel Muñoz)
¿Hay modo de acercarse
al rock sin perder la esencia del flamenco?
Yo creo que sí, del tirón.
Si te gusta el cante, eres aficionado, te gusta estudiarlo,
pero te gustan otras músicas y te juntas con músicos
de verdad de otros géneros como el bajista Pepe
Bao, seguro que nace algo bueno. Y si, además,
los temas son tuyos y han salido de ti sin buscar nada,
eso tiene que sonar bien por fuerza. Ya que le guste a
la gente es otro punto.
¿Qué se puede avanzar
de ese proyecto?
Todavía no he tenido oportunidad
de hacerlo en directo, pero quizás lo haga este
invierno en la Central Lechera de Cádiz. Yo estoy
montando mi bandita y quiero ver la reacción del
público. Concepto no he buscado, pero ha salido.
Hay muchos arreglos de cuerda. Los metales me gustan,
pero en el flamenco es que no los veo, lo veo tan latino...
vamos, para Juan Luis Guerra. Yo he buscado más
un punto entre las cuerdas y la guitarra eléctrica,
la armonía entre esos instrumentos, que se vea
con pegada, pero flamenco a la vez. La gente que lo ha
escuchado me dice que se puede acercar a lo que era el
rock andaluz.
¿Y el cante cómo
encaja?
David Palomar (Foto
Daniel Muñoz) |
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Hay bulerías, como una de La
Paquera con guitarra eléctrica y batería.
Hay un tema al final que es como un recitado por bulerías
casi rapeado, con un punto rítmico tipo Tomasito.
Hay un tema que es como un fandango pero no lo es... y
lleva un rollo así muy guapo con cuerdas. Yo busco
que tenga pegada, que se pueda hacer un concierto de pie.
Y que tenga cabida una seguiriya para directo tipo la
que hizo Enrique
Morente en ‘Omega’, buscar una soleá,
unos fandangos personales creados... Y que los textos
digan algo también, que hablen un poco de las cosas
actuales. El punto va por ahí, por buscar un sonido
que no sea el habitual de todos los discos: estribillo,
puente musical, estrofa, estribillo, estrofa.
Esa fórmula parece estar
ya agotada, ¿no?
Camarón
la hizo con ‘Potro de rabia y miel’ y a partir
de ahí... a seguir al jefe. Y el jefe es el jefe,
eso está claro. Pero hay que, ya no crear, sino
intentar darle tu impronta. En el fondo, está todo
creado. Si hablamos de ritmo, el ritmo es el que es. Donde
tú coloques los acentos es lo que cambia. Y así
vas buscando tu personalidad, ser un intérprete
personal, porque ser creador es muy difícil. Para
eso hay que desarrollar un trabajo de muchos años,
que vaya naciendo algo diferente... Pero es muy raro que
no se parezca a nada.
¿Tenéis miedo los
jóvenes de presentaros con proyectos que no sean
de cante ortodoxo?
La verdad es que sí. Yo en el
Concurso de Córdoba no esperaba que iba a optar
a un premio ni nada. Pero bueno, bienvenido sea. Y ahora,
parece una tontería, pero me veo como en la obligación
de grabar algo así para que quede. Eso también
lo voy a hacer, una cosa no quita la otra. El disco de
cante flamenco va a ser de biblioteca. Lo otro va a ser
para intentar tocar y disfrutar en directo con una banda.
La verdad es que me da un poco de miedo porque aún
en los tiempos que vivimos, el flamenco es muy cerrado.
Y no se quieren salir del esquema, no hay manera. Y no
se dan cuenta de que ese proyecto del que hablo no lo
voy a catalogar como flamenco, es una cosa que nace de
un rollo natural, pero no son palos, sino temas, canciones.
No tengo pudor por eso, pero después de lo de Córdoba
me veo un poco cortado. Pero creo que es cuestión
de un mes... un par de tintos de verano en Cádiz
y se me quitan todas las tonterías. Jajajaja.
¿Cómo viviste la
experiencia del concurso?
Para empezar, me apunté un mes
más tarde. Llamé preguntando si me podía
apuntar tarde... Y me dijeron: “Se te ha pasado
un mes, chulo, que lo sepas”. Jajaja. ¿Lo
mando? ¿Hay posibilidad? “Mándalo,
a ver si cae”. Y me llamaron diciéndome que
sí. Fui con el Rafael el Cabeza. El primer día
de criba bien, del carajo. Pasé en los premios
a los que opté. Y en las finales pues fue bien,
muy frío, un concurso, los jurados... lo que es
eso. Yo soy estudioso, pero me lo llevo todo a mi terreno,
no calco a Mairena o al otro. Así que no me lo
esperaba. Para mí ha sido como un regalo. Me ha
animado a seguir, pero no quiero sentir obligación.
Lo hice por pasármelo bien. Mi proyecto va a caer,
eso no va a haber quien lo frene. Y el disco flamenco
también se va a hacer porque no se tiene la voz
igual ahora que cuando tenga cincuenta años. Y
mi estilo de voz, que es ‘rajá’, que
se desgasta en cada actuación... Cada año
que pasa, vas notando cómo cambia.

David Palomar con Fuensanta
la Moneta (Foto Daniel Muñoz)
Y ya tienes mucha experiencia
en estudio...
A mí el estudio me encanta. Creo
que aprendí antes a trabajar en el estudio que
a cantar para bailar. Con Levantito nos pegamos un mes
en Cádiz haciendo maquetas, después nos
fuimos un mes a Madrid a los estudios Sintonía,
trabajando con gente como Fernando Illán, Ñete
que era batería de Sabina... Te juntas con músicos,
técnicos... y aprendes. Igual que en Cádiz
con la gente de La Caleta Records... y todos los artistas
que pasaban por allí: Enrique, Duquende, Tomatito,
Estrella, Mercé... Yo me he tragado eso, pues siendo
colega del del estudio, “Palomar vente para acá
a grabar unas palmitas, unas voces...”. El coro
de ‘Aire’ de Mercé, por ejemplo, que
me cogió comiendo con Rafael de Utrera cuando nos
llamaron. Y allá que nos fuimos. Con La Macanita,
Mariana Cornejo, Sergio Monroy... Bueno, de Cádiz,
todos: Pedro Cortejosa, Alfonso Gamaza... están
pasados, tienen oídos privilegiados. Y con todos
los buenos pianistas de Cádiz, como Sergio Monroy,
Jesús Lavilla, Juan Gómez que ha estudiado
en la Berkeley-, Galiana que va con Manu Chao... Hay una
camarilla de colegas que curran con gente de nivel, no
van con cualquiera.
¿Cómo te sientes
dentro de generación de cantaores? ¿Qué
dificultades y ventajas tenéis?
A la gente joven se le está ayudando.
Los cantaores que están trabajando para el baile,
a la gente que lo hace bien y que se está esforzando,
se le está respondiendo. En Cádiz, por ejemplo,
Encarnita
Anillo creo que tiene un sitio bastante bueno en el
flamenco, la gente la considera y es una niña que
canta para reventar de bien. Y su hermano Joselito también
canta bien para el baile. Hay guitarristas como Ricardo
Ribera, Keko Baldomero –que estuvo ayer con Mercé-,
Román Vicenti, Andrés Martínez que
está ahora de primer tocar con Cristina Hoyos...
Hay gente que lo está haciendo muy bien. Y de baile
igual: María José Franco, El Junco, Rosario
Toledo, Ana Salazar, Juan Ogalla, María Moreno...
Yo creo que se está formando otra vez la cantera
flamenca que estaba perdida. Cádiz llevaba una
década o dos que no se sabía quién
iba a salir. Yo creo que sí que va a haber afición.
Yo, por lo menos, me voy a encargar de que la haya. Soy
de los que defiendo el patrimonio de Chano Lobato, Espeleta,
Beni... ese es mi punto, ya me conocéis. Yo no
sé si me gusta más reírme o cantar.
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