“Si esto estuviera de perderse, con lo viejo que es el flamenco, ya se hubiera perdido. El flamenco no se va a perder nunca”

 

<< Anterior

¿Ha descubierto cantes y cantaores que le hayan llamado especialmente la atención?

Todos tienen su cosa. El Mellizo o El Malagueño tienen su cosa, Juan Varea también tiene una malagueña preciosa que la tengo grabada. Todos los cantaores tienen algo importante. Hay cantaores que no me gustan nada, nada, nada... y de esos no aprendo. No quiero nombrar a nadie. De ahí no aprendo yo aunque me amarren. Una cosa es saber mucho y otra es ejecutarlo. Y no digo ya que no me gustan, sino que son malos. Y cuando lo digo, puedo demostrarlo.


Diego Clavel (Foto Daniel Muñoz)

¿Y alguno que tenga como faro?

Hombre, los cantaores de allí de Sevilla... Por ejemplo, por soleá, tientos y seguiriyas, Antonio Mairena. Pero, por ejemplo, no puedo aprender de él en cantes como la malagueña, que ahí era cortito. Por alegrías, tampoco, porque Mairena canta nada más que por cantiñas y por alegrías sólo tiene grabadas dos letritas, enseguida se iba a la cantiña. Tengo muchos faros. La Niña de los Peines para mí ha sido la mejor de todas, esa sí que era un monstruo, esa sí que lo cantaba bien todo. Mejor que Mairena y mejor que nadie, era redonda.

Salda así la polémica con Mairena...

Hombre, un taranto lo hizo por compromiso. No era su fuerte. Para mí, su fuerte era por romance, soleá, seguiriya, toná, martinete... Pero otros cantes no eran para aprenderlos de él. Otros cantaores los hacían mejor.

¿Puede adelantarnos algo del siguiente proyecto?

Vamos a meterle mano a la seguiriya, que cada estilo tenga sus creadores y procedencia. Donde no he podido hacer eso del todo ha sido en los cantes de Levante. Hay un lío enorme. Por más que preguntaba, no me daban certeza. Yo en el disco doy una explicación y voy poniendo las letras antiguas como referencia y una pequeña explicación de por qué no he podido catalogarlo como en la soleá, Huelva y la malagueña.

Y hace sus propias letras...


Diego Clavel (Foto Daniel Muñoz)
 
   

Sí, llevo como diez o doce años componiéndome mis letras. Cuando me entra un cante y quiero aprenderlo, a la par que lo estoy escuchando, voy metiendo mi letra. Cuando ya vengo a saber el cante, que ya lo he aprendido, ya lo sé con mi letra. Y no es que haga un montón de letras. No, yo hago una, a lo mejor la retoco un poquito, pero hago una letra por cante. No hago letras para guardarlas. No hago diez o doce a ver cuál me gusta más. Tampoco tengo esa capacidad. Siempre me inspiro en las letras populares y en el tono que da cada cante. Si hago una letra por alegrías no digo que se me ha muerto mi madre, sino que hablo de los pescadores, de barquitos, de cosas de la mar. En este disco van a decir que sólo hablo de minas y de mineros, pero claro es que todo el disco va de cantes mineros. De qué voy a hablar. A los cantes y a las letras hay que darles su fin.

¿Es difícil crear en el cante?

Por ejemplo, creación propia he hecho sólo las tres malagueñas. Y son creación porque no se parecen a ninguna y no están basadas en otras. Si no, no tendría la vergüenza de decir que son míos. Los caracoles que yo grabé, también. Lo que sí hago es aprenderme primero bien la raíz y una vez que conozco la raíz, si puedo, meto una cosita. A los fandangos de El Gloria, que fui un osado, también les metí una cosita, me atreví. A la mariana de Bernardo el de los Lobitos también le he añadido algo. Hay unos pocos de cantes a los que les he puesto algo de mi cosecha. Creaciones, creaciones, las tres malagueñas.

Después de haber tantas músicas hechas, tienes que hacer una que no se parezca a ninguna otra. Y yo lo he hecho sin ser músico ni nada, sino que toda la vida he tenido muy buen oído. Siempre he ido por la calle chiflando los cuplés. Desde chiquitillo, con el chiflido hacía la voz y el acompañamiento. Estuve, por ejemplo, en una banda de cornetas en mi pueblo y yo era el que redoblaba el tambor. Me fui a la mili y era el que redoblaba el tambor. La música la he tenido siempre a flor de piel.

¿Le haría ilusión que las antologías sirvieran a los cantaores jóvenes?

 
"Para mí es ilusionante, pero creo que para los jóvenes es una obligación aprender"

Hombre, es que si yo para grabar lo que he grabado, me he tenido que ir a grabaciones viejas que no se encontraban y que muchas veces se oían muy mal, y lo he hecho dignamente, y ahora está limpio, tienen que venir en busca de eso. Para grabar he tenido que buscar mucho, preguntar mucho. Recuerdo uno que me mandó de Jerez un par de malagueñas. Y ahora están juntas todas. La comodidad que van a tener ahora... Para mí es ilusionante, pero creo que para ellos es una obligación aprender. Y lo mismo sirve para el que quiere ser profesional, que para el aficionado. He hecho un trabajo para el mundo del flamenco. Y yo soy de fiar, creo que mi trabajo es fiable, está medianamente bien.

¿Cómo percibe a la nueva generación?

Parece que la forma esta nuestra se está perdiendo un poquito, de gente como yo, que tengo ya sesenta años y cinco meses. A los nuevos no les veo ese camino, sobre todo, a los que despuntan. Están queriendo hacer otras cosas... aunque cada uno hace lo que siente. De todos modos, si esto estuviera de perderse, con lo viejo que es el flamenco, ya se hubiera perdido. El flamenco no se va a perder nunca.

<< Anterior

Más información:

Guía de escucha. Cante antiguo

Entrevista histórica. La Niña de los Peines (1935)

Entrevista a José Menese, cantaor (diciembre, 2000)

 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad | Mapa web