Diego del Morao,
guitarrista. Entrevista
“Hace tres años me
compraba los discos de los
artistas con los que ahora estoy tocando”
Carlos Sánchez. Jerez, enero de 2005
Diego
del Morao, proveniente de una de las sagas de tocaores
más importantes que ha dado Jerez, se ha convertido
en un solicitado guitarrista del panorama actual del flamenco.
Simplemente hay que echar un vistazo a los nuevos trabajos
discográficos que han salido al mercado para comprobar
la presencia de la guitarra de este joven tocaor hijo de
Moraíto Chico. En 2004 ha grabado con José
Mercé, Niña Pastori, Montse Cortés,
La Tana y Potito. Tras un año crucial en su carrera
artística, en el que ha vivido momentos tan inolvidables
como haber podido trabajar en un estudio con el propio Paco
de Lucía, se plantea grabar su primer trabajo discográfico.

Diego del Morao (Foto:
Daniel Muñoz)
Pertenecer a una saga de grandes
tocaores, ¿es una suerte o una responsabilidad?
Para mí ha sido una suerte en todos
los sentidos. Todo lo que he aprendido de mi padre -Moraíto
Chico-, de cara a mi profesión, han sido cosas
buenas. Nunca me he encontrado con casos en que me hayan
comparado con algún familiar. Siempre me he visto
beneficiado del nombre que tengo. Pero esto no quiere decir
que también exija cierta responsabilidad.
¿Cuándo decidió
que quería ser guitarrista?
Yo tocaba desde muy chico. Pero mi decisión
fue tomada cuando salí del instituto, donde estudié
auxiliar administrativo. Entonces comencé a hacer
algunas cositas con La
Macanita. En mis inicios tocaba la guitarra y el bajo.
En esos momentos mi padre no quería que yo me dedicara
a esto. Me decía que era un mundo muy complicado.
Pero después de actuar unas cuantas veces con La
Macanita, decidí que quería dedicarme a esto.
Si hubiera hecho otra cosa, seguro que no me hubiera sentido
realizado. Mi padre quería que me dedicara a tocar
otro instrumento o que trabajara en otra cosa. Pero cuando
vio que quería ser guitarrista, me apoyó en
todo.
¿Recuerda la primera vez
que se puso a tocar la guitarra?
Mi padre me llevó a la escuela de
El Carbonero para que allí aprendiera la base de
la técnica, a colocar las manos. Recuerdo una vez
que mi padre me sentó enfrente de él y me
puso una cosita por tientos con una guitarra de Ramírez
que él ganó en un concurso. Todo el que comienza
empieza a tocar por tientos.
¿Y la primera vez que se
subió a un escenario?
La primera vez que yo sentí esa
responsabilidad y ese nerviosismo al ver la gente fue con
La Macanita. Me acuerdo que ese día hicimos un doblete.
Estuvimos en el Viso del Alcor y en Morón de la Frontera.
Allí tendría yo unos dieciséis años.
Diego del Morao con Diego Carrasco
en Jerez
(Foto: Daniel Muñoz)
¿Qué es su padre
para usted?
Mi ídolo. Como persona y como músico.
Es una referencia muy grande para mí. Casi todo lo
que sé como músico lo he aprendido de él.
Yo siempre he querido ser como es. Él es una persona
admirada y muy querida por mucha gente. Estar al lado de
él es una suerte. Aprendes mucho de él. Yo
me alimento de eso. Yo le pregunto y él me aconseja.
¿Ha tenido más maestros?
A mí me gustan muchos guitarristas.
Uno tiene que ir aprendiendo de todos. Cada uno va cogiendo
algo de los demás. Los guitarristas estamos continuamente
aprendiendo. Al principio, el toque de mi padre es fácil
de asimilar y eso me ha ayudado. Pero conforme vas tocando,
vas investigando cosas nuevas. Incluso escuchas otras músicas.
A mí me gusta mucho el jazz, me despierta muchas
inquietudes.
Dicen que los guitarristas suelen
ser cantaores frustrados...
Ese no es mi caso. Esto lo he escuchado
un montón de veces. Yo soy guitarrista desde chico.
Yo no quiero ser ni cantaor, ni bailaor. Lo que sí
te digo es que soy un gran aficionado al cante. Hay mucha
gente de mi edad que no le da tanta importancia al cante
de antes. El que diga que es un cantaor frustrado es porque
ha vivido más la época de Camarón hacia
delante que de Camarón
hacia detrás.
La verdad es que le ha tocado vivir
una época muy buena, ¿no?
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| "Yo
soy guitarrista desde chico. Yo no quiero ser ni cantaor,
ni bailaor" |
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La verdad es que sí. Me gustan mucho
los guitarristas que hay ahora. Aunque creo que ahora es
más complicado tocar la guitarra porque hay mucha
afición a la guitarra y grandes tocaores. Esto crea
una competencia muy grande. Hay que ser muy especial para
estar ahí y tener tu sitio.
¿Pero todos son buenos?
La verdad es que el tiempo pone a cada
uno en su sitio. El que tenga realmente un mensaje que ofrecer
se mantendrá ahí. Hay mucha gente tocando
muy bien la guitarra.
¿Cree que hoy en día
es necesario irse de Jerez para poder triunfar?
Más que irte, se trata de recibir
lo que hay fuera y preocuparte por lo que hay fuera. Aquí
hay una manera de tocar muy bonita, pero esto no quita que
haya que recibir influencias de otros lugares para progresar
personal y musicalmente. En Jerez suele pasar que la gente
se encasilla en lo nuestro y no se preocupa por lo que hay
fuera. Hay que tener en cuenta que cada lugar tiene su producto
y que puede venirle bien al artista. No veas como se canta
por tangos en Extremadura, no veas como se toca por taranto
en Almería... Hay que ir cogiendo de cada sitio.
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