"Me cuesta trabajo crear. Y ahora, que he echado fuera todo lo que tenía desde que empecé a tocar, no me queda nada"

 

 

 

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En 2004 has grabado con José Mercé, Niña Pastori, Montse Cortés, La Tana, Potito... No te podrás quejar de trabajo, ¿no?

Ahora estoy muy bien. Estoy un poquillo pesado (bromea). Estoy muy contento de haber podido trabajar con todos estos artistas. A ver ahora de dónde saco más falsetas. La verdad es que el productor Javier Limón está confiando mucho en mí y eso es bueno. Como siga así me voy a tener que poner más caro (se ríe). También le debo mucho a Isidro Sanlúcar porque me ha dado mucha confianza y él también ha confiado en mí. Me ha dado producciones muy importantes.


Diego del Morao con Montse Cortés (Foto: Daniel Muñoz)

Hace unos días has estado en Madrid grabando el disco de La Tana. Allí has podido trabajar con alguien muy especial para ti, ¿me equivoco?

He tenido la oportunidad de estar con el maestro Paco de Lucía. Javier Limón me dijo que había escuchado una bulería mía y que le había resultado simpática. Entonces él decidió que yo sería el guitarrista que produjera el disco de La Tana. La verdad es que haber estado trabajando al lado del maestro ha sido impresionante. No me acostumbraba a verlo, y eso que me llevaba todo el día en el estudio con él. Nada más que con su mirada te atraviesa. La mirada suya es de un genio. La experiencia que he vivido ha sido inolvidable. Hemos compartido la música, hemos sacado cosas entre los dos. Hasta me hizo cantar para hacer unos coros de referencia. Todos los días me enseñaba algo nuevo. Estando con él ya aprendes como persona y como músico. Esto ha sido un privilegio que me ha dado la vida. Me han puesto los Reyes Magos dos veces. Esto no se me va a olvidar en la vida.

¿Le resulta complicado acompañar a tantos artistas?

Tú siempre tienes que ir con tu bandera, con tu manera de tocar. Si te llaman es porque quieren escuchar esa guitarra. El artista que te llama va buscando ese material, esa música. No obstante, es una responsabilidad muy grande cada vez que te llaman para grabar, habiendo tantos guitarristas. Te tienes que centrar en tu trabajo y escucharlo para saber por dónde va a tirar. Pero ya te digo, siempre manteniendo tu sello, tu toque.

Con tanto trabajo, ¿le da tiempo a seguir estudiando?

La verdad es que no. Me cuesta trabajo crear. Y ahora, que he echado fuera todo lo que tenía desde que empecé a tocar, no me queda nada. Eso es lo que ahora mismo me preocupa más. Tengo que crear nuevas cosas para no estancarme.

¿Ha sido 2004 su año?

He tocado en discos importantes pero tenemos que seguir ahí creando. Ha sido un año muy importante para mí porque he tocado con artistas que los escuchaba cuando era pequeño. Hace tres años me compraba los discos de los artistas con los que ahora estoy tocando y haciendo colaboraciones muy importantes. No son un tema o dos sino medio disco e, incluso, el disco entero. Pero hay que seguir creando. A partir de ahora es más difícil. El listón está cada vez más alto y hay una mayor responsabilidad.

 
"Me hubiera encantado acompañar a Terremoto o haberle tocado un poquito por bulerías a Camarón"

¿Tiene algún ídolo en el flamenco?

A mí me gusta mucho Terremoto. También me gustan Camarón y Paco de Lucía. Es pecado para los de nuestra generación negar que no nos gustan estos dos grandes artistas. El disco ‘Canta Jerez’ me encanta. Yo soy de Sordera, Borrico... Me hubiera encantado acompañar a Terremoto o haberle tocado un poquito por bulerías a Camarón.

¿Con quién has disfrutado más acompañando?

Es difícil. Son momentos. Y precisamente los artistas que me gustan a mí son esos que tienen su momento. Por ejemplo, en la Bienal pasada cuando acompañé a El Torta disfruté muchísimo. Me hizo casi llorar. Nada más bajarme del escenario llamé a mi padre para contárselo. El Torta me transmitió una cosa que nadie lo había hecho antes. Me emocioné en el escenario, un lugar donde los mismos nervios te impiden que te afloren esos sentimientos. Con José Mercé también he disfrutado mucho. Hubo un par de veces que mi padre no pudo ir y tuve el privilegio de acompañarlo en un teatro en Valladolid. Ahí me temblaban las manos. Con Niña Pastori, con Montse Cortés, con Diego Carrasco, con El Cigala... son muchos momentos. La verdad es que disfruto mucho con todos a los que acompaño.

Usted que es joven, ¿cómo ve el panorama actual de la guitarra?

Tenemos que preocuparnos por tocar por seguiriya o por soleá de la forma en que se tocaba antes. Se está perdiendo un poco de flamencura. No quiere decir que tocar más flamenco sea rasguear o como se tocaba hace veinte años. En esto insiste mucho Diego Carrasco. Tocar flamenco no es tocar como Manuel Parrilla. Hay que saber sacarle ese sabor y no perder la raíz. Hay que tocar con las armonías que existen en estos momentos. La guitarra está ahora en unos límites insospechados, increíbles. Creo que hoy en día se rasguea muy poco.


Diego del Morao con Niña Pastori (Foto: Daniel Muñoz)

¿Cree que el exceso de técnica y virtuosismo va en contra del artista?

Para nada. Nada en exceso es bueno (se ríe). Una de las cosas que me ha enseñado esta profesión es que hay que estudiar mucha armonía y técnica para plasmarlo luego a tu forma y a tu aire. Con tres pinceladas no se puede hacer un cuadro por muy bueno que sea el pintor. Hay que llegar a un término medio. Cuanto más se estudie, mejor. Está claro que cuantas más horas te lleves con la guitarra, más partido le puedes sacar.

¿Es la guitarra la vertiente más sacrificada del flamenco?

Los guitarristas suelen ser todos muy paranoicos, siempre están preocupados. La guitarra te crea ansiedad. A mí me cuesta mucho trabajo estudiar, pero hay que hacerlo. Hay que sacrificarse y aprender porque eso es lo que te va a reportar muchas satisfacciones. El músico que tiene la obligación de crear siempre está con esa inquietud, con ese nerviosismo. El guitarrista flamenco si no crea, no dice nada.

 
"Los guitarristas suelen ser todos muy paranoicos, siempre están preocupados. La guitarra te crea ansiedad"

¿Qué tiene usted que no tenga su padre y qué tiene su padre que no tenga usted?

Haber nacido en distintas épocas da una visión distinta. Yo veo el flamenco de una manera que no la ve él, y viceversa. De mi padre destacaría la limpieza y la claridad con la que ejecuta los rasgueos. Su forma de acompañar por soleá, los arpegios. Toca de una manera muy redonda.

¿Cree que los jóvenes están corriendo demasiado?

La experiencia es un grado. La verdad es que no sé si están corriendo o no. Lo que sí está claro es que nos tenemos que parar a escuchar y que la raíz esté patente. No hay que avanzar sin ningún control.

¿Es el momento de grabar un disco?

Creo que sí. Hay que estudiar y sacar cosas nuevas porque casi todas están grabadas. Cuanto antes grabe un disco, antes me vendrán las inquietudes por crear cosas nuevas. Una vez que grabas algo ya te tienes que preocupar de buscar cosas distintas. La verdad es que estoy muy ilusionado. Ya hay algunos proyectos por ahí. Posiblemente, este año vaya a grabar algo.

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Más información:

Entrevista a Moraíto Chico, guitarrista (octubre, 2000)

Niña Pastori. Presentación de ‘No hay quinto malo’

 
 
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