DIEGO DEL MORAO GUITARRISTA
FLAMENCO. ENTREVISTA
“Mi arma es el ritmo”
Silvia Calado. Madrid, 17 de noviembre de 2010
La saga de Los Morao continúa.
Diego
del Morao, el más joven representante de la casa
guitarrística jerezana, debuta en solitario con el
disco ‘Orate’. Por un lado, hace balance. El
guitarrista plasma sus raíces y recopila las claves
de la música que hasta ahora ha hecho para los artistas
que le devuelven sus acompañamientos en forma de
colaboración: Moraíto -su padre-, Paco de
Lucía, Niña Pastori, Chaboli, Diego Carrasco…
y Diego el Cigala, cuyo sello discográfico avala
el debut. Y, por otro, defiende su personalidad y su búsqueda.
Lo uno y lo otro van necesariamente de la mano cuando lo
alaban como renovador de la guitarra flamenca. Aunque, a
sus ojos, todo es natural y de dentro: “Toco como
soy, como lo siento… no sé tocar de otra manera”.
¿Qué significa ‘Orate’?
El título me gusta cómo suena,
pero también tiene significado. Estábamos
entre “arate”, que es sangre en caló,
y “orate”, que es loco… porque creo que
todos los músicos tenemos un pequeño toque.
Y también la bulería así titulada es
un poco diferente. Se lo propuse a Amparo y nos gustó
a todos.
¿Son composiciones nuevas
o provienen de trabajos que has hecho para acompañamiento?
Los primeros discos por eso son tan especiales
y tan importantes. Es la música que has hecho desde
que empezaste, hasta ese momento. Ahora empiezas de cero
y hay que reinventarse. No cabe duda de que hay muchas cosas
que seguramente se han escuchado y otras que he descartado.
Da mucha pena, pero la guitarra va evolucionando y tú
también. Siempre hay cosas muy significativas que
te identifican mucho y tienen que estar. Pero creo que en
el disco la gente que me conoce va a escuchar algo nuevo
y esa es la intención, siempre manteniendo mi identidad
y mi manera de sentirlo.
¿Cuáles de esas cosas
significativas destacarías?
Yo me identifico mucho con el ritmo, con
la bulería. Me gusta mucho jugar con las maneras
rítmicas, siempre sacando ideas nuevas.
Hay cuatro bulerías en este
disco pero ¿está cada una enfocada desde diferente
punto de vista?
| |
|
“En
Jerez vivimos en una bulería constante”
|
Claro. Yo no me propuse hacer cuatro bulerías
sino que, simplemente, en Jerez vivimos en una bulería
constante, es inevitable. Uno tiene que ser inteligente
a la hora de expresarse y utilizar sus armas. Y es recíproco:
la gente que te escucha lo acepta de igual manera.
También has tratado estilos
más reposados…
Un guitarrista tiene que tener una baraja
de toques, es fundamental. No puedes hacer un disco entero
de bulerías. La seguiriya es una manera que se la
escuché a mi padre, de Tía
Anica la Piriñaca, que llevo haciendo así
mucho tiempo. La soleá también es una afinación
especial. La rondeña está porque siempre en
un disco de guitarra se debe hacer algo libre. Cada uno
tiene que utilizar su arma, y yo creo que mi arma es el
ritmo.
¿Qué hay en esta
grabación de la casa de Los Morao y qué hay
de aportación propia?
No puedo negar de dónde vengo, llevo
por bandera mi tierra y el toque de mi familia, pero hay
que tocar como se toca ahora. No intento tocar de una forma
diferente, toco así porque lo siento así,
porque ahora vamos en un coche con GPS y antes, en un carro.
Diego
Carrasco me dijo hace años que tocar flamenco
no era hacer cuatro “tiraíllos”. Es bueno
conocer las raíces, pero el flamenco está
en uno mismo y tu manera de sentir y el arte son atemporales.
Puedes tocar flamenco porque lo sientes así ahora,
o dentro de veinte años, pero no se puede tocar ahora
como hace veinte años. Hay que conocer el pasado,
pero hay que aportar cosas nuevas.
De hecho, tu padre te llevó
de niño a la escuela de El Carbonero a que te pusiera
las bases técnicas, ¿no?
Sí, sí, y me siento muy orgulloso
de esa etapa. Muchos guitarristas de Jerez empezamos con
El Carbonero. Me llevaba mi abuelo a las clases, cuando
yo tenía diez u once años. Ahí fue
donde empecé a conocer la guitarra. Y escuchando
a mi padre ya cogí mi camino.
Todo el mundo destaca de ti que
tienes algo novedoso, ¿es difícil aportar
algo nuevo a la guitarra?
No sé tocar de otra manera. Desde
el punto de vista del artista, es difícil. Yo no
intento crear nada, sí intento reinventarme, pues
la labor de un músico es crear. Yo toco como soy,
como lo siento, no sé tocar de otra manera.
El disco está lleno de colaboraciones:
Paco de Lucía, Diego el Cigala, Niña
Pastori... ¿Por qué son artistas especiales
en tu carrera?
Yo me siento orgullosísimo de haber
hecho el disco en familia, son los artistas que admiro y,
a la vez, son mis amigos. Y eso es lo mejor que te puede
pasar, que la gente colabore contigo y que haya cariño.
Chaboli es el productor musical conmigo, ha sido un fifty-fifty,
me ha ayudado en todo, lo adoro. Eso quería reivindicarlo
porque en los créditos no aparece y es un error que
se arreglará en la siguiente tirada. ¿Qué
voy a decir de María? María nos gusta a todos.
Y mi tío Diego Carrasco, que me he criado con él
y es de los que más me estimulan a la hora de crear
y de ver. Diego es un sabio y mucha gente no sabe lo que
es él. Y de mi padre… Todos los músicos
son los que yo admiro: Paquete, Piraña, Jumitus,
Yelsy, Alfonso Pérez, Maca… ¿Y qué
te voy a contar de la colaboración de Paco
de Lucía? Más que una colaboración,
es un regalo que me ha hecho la vida. Tener al maestro en
mi primer disco, es un orgullo y un privilegio, un lujazo.
¿Qué se aprende a
su lado?
El maestro es tan natural… Es que
se pone a tu altura para que no te sientas incómodo,
te habla de fútbol… es un genio. Un artista
de esa magnitud demuestra que lo es con esa humildad. Me
llamaba para ver si me había gustado, diciéndome
que no le había llamado. “Maestro, pero si
me tuve que beber media botella de tequila para llamarte”,
le dije. Y cómo no me va a gustar si es un regalo
que me ha hecho la vida.
Que colaboren músicos como
Yelsy Heredia o Alain Pérez, ¿quiere decir
que hay en tu música una apertura hacia otros territorios?
Desde que empecé a trabajar con
Diego el Cigala, empecé a descubrir esas otras músicas.
Trabajé con el maestro Bebo Valdés, con Jerry
González… Y con ellos se me ha abierto la mente
muchísimo. El guitarrista tiene que verlo así
ahora, forzosamente, independientemente de que tengas tus
raíces. Estoy aprendiendo de ellos y de alguna manera
soy el intruso. Debe ser así, te tienes que tirar
a la piscina e intentar estar a la altura de estos músicos
grandiosos. Está claro que el bolero y la música
latina son un campo que me encanta, me estimula y me gusta
seguir aprendiendo. Es lo que debe hacer el músico,
no cansarse de tener inquietudes.
¿Qué supone sacar
este primer disco con el aval de Diego
el Cigala?
Solamente tengo palabras de agradecimiento
porque no me ha presionado en ningún momento, me
ha apoyado en todo… pero Diego, Amparo y todo el equipo
de producción. Yo he hecho el disco como he querido,
cuando he querido, con los músicos que he querido
y el contrato que me ha ofrecido es espectacular, todo un
privilegio.