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Diego
Carrasco: El arte de la insinuación
Diego
Carrasco, siempre sorprendente, tiene nuevo disco después de siete años, "Inquilino
del mundo". Este músico peculiar, cuenta con incondicionales seguidores y sobre
el escenario despliega un magnetismo que echa chispas a compás. Esa mezcla de
ritmos y músicos, ese "travilitrán" que huele a alegría de alegrías de Cádiz sobre
tango o zambra o lo que se proponga escudado en su guitarra, dibujando circunferencias
con su pierna derecha e imaginando el compás.
"Para
mí Juan Talega y todo eso es muy fuerte, tenían una anarquía y entraban en unos
compases ancestrales. El tiempo está ahí. Si algo fuerte tiene esto es la expresión
propia."
"Rapsoda.
Me gusta la palabra. A eso le echas hielo y tiene que estar bueno."
Palpitando
Pinceladas
Diego
sigue siendo maestro del guiño, atesorando con sencillez lo complicado y poseyendo
el secreto de la bulería: Esa espiral en forma de mantra, la clap hipnótica que
da el sentido de la fiesta, los juegos rítmicos onomatopéyicos de quejíos por
lo bajini. No lo llama compás ni ritmo. Rentista, rapsoda y surrealista "a tiempo",
que así denomina al anárquico compás ancestral que le rebosa en cada quiebro.
"Estoy
orgullosísimo del sentido del tiempo que Dios me ha dado".
No lo llama compás ni ritmo: "Yo lo veo así, el tiempo, luego vienen las transformaciones
o las limitaciones, porque cuando empiezan las matemáticas y los pitágoras, se
limita, le ponen nombres, etiquetas de tres por cuatro y cuatro con nueve, y en
el flamenco pienso que todo eso está de más. No te pueden decir que la soleá sea
solamente tres por cuatro. ¿Y la seguiriya? Todo está no en el compás, sino en
el tiempo. ¿Qué hago? Intentar disfrutarlo. ¿Cómo? Es un regalo. Lo mismo estás
en el pasado como en el presente o en el futuro, y lo estás combinando."
Diferentes
compases
"Esto
como lo han vivido tan de cerca… es que estaban metidos en una fragua uno con
el mazo, otro con el moldeador y el otro… todos con diferentes compases, todos
con diferentes formas de cantar… cuando escuchas un martinete en un teatro y ves
a uno con el martillo tocándose y cantándose, no tiene nada que ver cuando entras
en una fragua y el del fuelle está haciendo un ritmo, el que moldea está haciendo
otro y el base otro. Y me imagino que en el campo sería igual. Y si estás en la
mar, el aire se te va impregnando dentro y eso te hace cantar de una manera".
Está
muy bien eso del cariño
Diego
mete en su generación a José Mercé, Vicente Soto, El Torta, El Capullo… "Pero
esos son los buenos, para ellos tiene que ser muy duro, porque están muy documentados
para cantar, y en esta época se está viviendo con otro sonido y otro decir, pero
ellos son conservadores y son totales."
"Ahora
hay una banda de chavales que a mí me da miedo, los niños jóvenes que vienen detrás
son totales. Te vas a ver un grupo y cuando coges la copa se han cambiado los
instrumentos y a la tercera copa te preguntas que cuántos grupos han salido. Qué
alegría, los chavales están muy documentados".
"todos
venimos del árbol gordo. Unos lo hacen más moderno, otros más callejero… la forma
de expresarse es diferente, pero los músicos que trabajan y se mantienen, beben
del mismo árbol todos".
Terapia
natural
"Nada
ha sido premeditado, todo ha sido natural. Los temas no están rebuscados, tal
como salen, la mayoría ha salido por la saturación de estar haciendo trabajos
para otra gente. De comentar cosas, de coger y decirme el maestro (Jesús Bola)
"¿has leído este poema de Neruda?" A ver cómo es… sentarnos en el piano, y leerlo
de esa manera, a la primera, porque lo sentía así y así ha salido".
Rebuscar
la perfección
"Mira,
para mí de las cosas más fuertes que tiene el flamenco, lo que se lleva la palma
viéndola con otras músicas, es que siempre es diferente. La frescura, la improvisación
del flamenco. Eso es lo que yo he vivido. He escuchado a Terremoto y a Tío Borrico,
les he tocado la guitarra, a Tía Anica, y la misma letra la hacían cada vez de
una manera diferente. Y esto se pierde en un estudio. Incluso en un escenario
cuando las cosas van estrictamente organizadas, y esto da pie a que entre dentro
de una monotonía, de un rebuscar la perfección. Pero para mí tiene mucho valor
esa improvisación, esa frescura, y luego le vas buscando forma: viene Jorge Pardo
y dice pásame esto.
Anarcotemporal
"Hoy
estamos a una altura gorda, hay ventanitas y puertecitas que se están abriendo
incluso con el clásico. Para mí Juan Talega y todo eso es muy fuerte, tenían una
anarquía y entraban en unos compases ancestrales, total, lo mismo entraban delante
que detrás que en medio. El tiempo está ahí. Si algo fuerte tiene esto es la expresión
propia, las grandes ramas, toda esa gente de tal conocimiento que entraban y salían
por donde les daba la gana, disfrutando, y perfectamente a compás"
La
misión
"Es
una alegría poder estar juntos desde hace mucho tiempo, y poder decir "vamos a
hacer un disco para el año 2000". ¿De qué se trata ahora? Eso lo tengo bastante
claro, me olvido de las cosas anteriores y voy buscando la frescura de que afortunadamente
hoy día podemos estar en otros países. ¿Cuál es mi misión? Sinceramente, también
me planteo eso. Esto es lo que yo siento, esto es lo que me ha inculcado mi familia,
este sentir, este ritmo. Y si se llama flamenco pues se llama flamenco. Para mí
es un placer que los músicos de otros países escuchen este tipo de bulería. En
el fondo es una misión, siempre tiene que haber alguien que vaya rompiendo algunas
barreras y obstáculos; es un equipo, dentro de este movimiento, de esta forma
de hacer flamenco, habemos cantidad."
La
guitarra
"La
guitarra es mi brazo, mi arma. Lo que me gusta es el contraste, como una bulería
de palmas y guitarra y otra cosa, que también es bulería. Quizás para otros músicos
le sea esto más familiar. Esa es la misión a la que me refiero, que de alguna
manera puede ser como el que tira la caña con el anzuelo para que entre gente
aquí. El flamenco no es solamente el antiguo, sino que estamos vivos, estamos
aquí y lo reconocemos, lo vemos y lo palpitamos: estamos vivos y lo estamos palpitando".
"Es
como en el ajedrez, cada uno tiene una misión, hay unos que tiran de una forma
y otros que tiramos de otra. Esta es la mía, yo soy un tío vacilón, me gusta reírme,
el ritmo, ver a la gente bailar… y si eso se lo das con un conocimiento, bien
por la tenacidad de tu trabajo o por lo que te han dejado, cuando ves esa reciprocidad,
eso es un gustazo enormemente gordo. Lo que más me satisface es poder reunir a
grandes músicos, que engrandecen el tema. Eso es lo más lindo, ser compañero de
músicos."
"En
casa todo el mundo me dice: pero con lo malamente que tú cantas… Eso lo doy por
descartado, por eso me río de algunas críticas de especialistas".
Luis
Clemente
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