Entrevista
a Diego Carrasco, cantaor, guitarrista, productor y compositor:
"Lo más puro que tiene el
flamenco es que está vivo"
Silvia Calado Olivo. Jerez, marzo de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
Viene saludando a unos y otros por la calle
Francos, una de las tantas arterias encaladas del Jerez antiguo, de ese Jerez
más pueblo. Teléfono móvil en ristre, el doble acristalamiento
ahumado de las gafas matizándole la luz de la incipiente primavera, los
rizos domados, camiseta negra por fuera, la voz inconfundible... Diego
Carrasco toma asiento en la terraza del Arriate, uno de los centros neurálgicos
de la vida flamenca de la ciudad, y pide un té "con mucho limoncito",
en vez del "cafelito con leshe" que ofrece el camarero... Y es inevitable
tararear para adentro ese memorable prólogo de 'Inquilino del mundo' que
dice eso de "qué me gustaría a mí invitar a esa vaquita,
que ha echao su lechecita por las tetitas". Cabe preguntarse entonces: ¿Y
después de 'Inquilino', qué?

Diego Carrasco
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Diego Carrasco adelanta que, junto a la banda
con la que viene trabajando en directo, aquí al lado, en el estudio La
Bodega, está "preparando un disco en el que vamos a seguir nuestra
línea habitual de trabajo, aunque intentaremos que nos salga todavía
más Jerez". Y rebosa ilusión, entre otras cosas, por eso de
estar haciendo un trabajo en equipo: "Que venga un músico de fuera
para trabajar sólo y exclusivamente en un disco, a veces es un acierto
y otras veces no, pues igual no le pone tanto cariño como cuando lo estás
viviendo diariamente". El cantaor, guitarrista y compositor matiza que está
"lleno de los niños, pues se trata de un trabajo de banda... Y la
banda es Dieguito de Morao, Jorge Vidal, Ignacio en el bajo, Juan Grande, Luis
de Periquín, el técnico de aquí, Jose, y mis niñas,
mis Peligro, ¡anda que no veas cómo son!". De entre ellos destaca
al chico que viene por allá andando con su guitarra enfundada a la espalda,
al hijo de Moraíto
Chico. "Aquí está mi niño... hablando de ti estaba.
Haznos una fotito un momento... ¿Aquí con las tapas? Ole, ole".
Y posa con él junto a la pizarra que anuncia el menú unos segundos,
mientras pide que se destaque que "tengo en él a mi brazo derecho,
todo el peso musical pasa por su guitarra. Hablábamos de que colaboraran
más guitarristas al principio, pero Dieguito tiene una capacidad y una
imaginación...".
La curiosidad va ya picando.
¿Qué contendrá este disco? ¿Qué
historias contará? Aparte de la selección
de letras de poetas como Carlos Lencero y Rafael Fernández,
hay sorpresa pero, como tal, sólo puede esbozarse:
"Estamos haciendo algunas versiones, no voy a decir
los nombres. Estamos investigando y, sobre todo, dándole
valor, apreciando la música que nos viene de otros
sitios y la estamos metiendo por Jerez. ¿Qué
os parece?". ¿Qué nos va a parecer? Divino.
La ilusión que derrocha, insistimos, convence: "Veo
en mis niños calor, cariño, entrega... y me
parece que, como suele decirse, el último trabajo
es el más lindo. ¡Ay, qué rico está
esto!". Y debe estarlo... intenso olor a limón
y a té.
Pongámonos más conceptuales.
Meditación y frescura, ¿qué habrá de lo uno y qué
de lo otro? "Los discos son como un potaje: tienes todos los ingredientes
a la mano, pero hay que echarlos con mucha delicadeza sabiendo qué va a
ser, si va a ser una berza o... que no sea un guisote o un guisopo, sino que sea
lo que quieras que sea. Creo que hay un concepto nuevo, hay un sentir como muy
fresco, con muchos ritmos incluidos, incluso temas ad libitum pero con
cierto sentido del ritmo". Las variaciones que en esta ocasión se
hacen a partir del compás o, como prefiere llamarlo Carrasco, el tiempo,
circulan, ante todo, sobre la BULERÍA... así, con mayúsculas.
"La verdad es que no sé yo qué haría sin mi apellido.
Diego Bulería me tendría que llamar".
Pero también cabalgan
sobre la balada, sobre esos juguetillos infantiles tan de
su gusto... "Hay una balada muy bonita, con una letra
preciosa, titulada 'Yo no miento'. Y luego hay un tema que
le dedico a los niños inspirado en los colegios y
los sitios donde dan clases de música a los críos.
Y se me ocurrió hacerlo con notas musicales y con
ritmos de flamenco. La letra es muy bonita, habla de que
el paso del tiempo me dijo que había que coger un
camino nuevo...". También van sobre tangos,
como ese canto a la libertad "que tengo grabado desde
hace unos años y creo que es el momento de sacarlo".
Y que tiene una escalofriante historia detrás: "Estábamos
Jesús Bola y yo en el estudio de Sevilla. Llevábamos
todo el día grabando, nos quedamos haciendo cosas
y salimos de allí a las cinco o las seis de la mañana.
Grabamos este tema de libertad, dejamos un apunte. Y cuando
salimos, nos enteramos de que esa misma madrugada ETA había
asesinado en Sevilla al concejal Jiménez Becerril.
Nos quedamos los dos helados, nos llamamos para contárnoslo.
Qué fuerte. Tiene una letra preciosa, muy linda,
que reivindica libertad para el hombre. En ningún
momento me gusta mezclar la música con la política,
quiero que vayan por su camino. Esta es una forma de expresar
un sentimiento muy humano, de reivindicar algo... y lo hacemos
por tangos".
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"No hay una vez que no me santigüe
cuando voy a salir al escenario"
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La noche del 10 de marzo
en el Teatro Villamarta, en el marco del Festival de Jerez
2003, Diego Carrasco y compañía estrenaron
este alegato cuyo estribillo vuelve a la memoria de quien
suscribe cada día desde el comienzo de la invasión
de Irak: "Cuántas muertes, Dios mío,
tendrá que haber, para que el hombre algún
día se ponga en pie y grite al viento pidiendo su
libertad". Otra vez fue, desgraciadamente, premonitoria.
Volvemos a la calle Francos. Aunque el estudio
le parece "lo más lindo de todo", sitúa al escenario,
"al sagrario, aparte... No hay una vez que no me santigüe cuando voy
a salir al escenario". Y es ahí donde sus creaciones, como ocurrió
ese día en el coso jerezano, se completan: "El calor que tienes del
público es...". Del estudio destaca dos conceptos. Uno, intentas plasmar
como tú eres, mi forma de dejar constancia del sentir, de la improvisación,
del espíritu juvenil; y dos, tienes toda una técnica al servicio
del arte en estos momentos, lo cual quiere decir que si quieres hacer una cosa
fría tienes todos los medios para hacer una cosa fría. A mí
las cosas frías me dan mucho miedo porque si te pones a ir pinchando, cortando,
editando... Yo cojo mi ordenador y, a ojo, me dicen: "Sí, ponlo p'atrás,
dale tres milésimas de tal p'allá". Y dices: ¿Cómo?
¿Qué? Y vas y llegas al sitio. Y me dicen: ¿Estás
borracho o qué? Nos divertimos... pero es complejo. El estudio es lo más
lindo que hay porque puedes hacer lo que quieras, puedes darle vueltas y vueltas,
pero hay que saber no marear la perdiz porque ya se pone chabaca".
Diego Carrasco
Con buen ritmo y paso
firme, el equipo ha logrado ya en este estudio del epicentro
jerezano, contar con "bastantes números concretos,
tenemos más o menos el repertorio y ahora estamos
en una segunda fase de empezar a limpiar cosas, empezar
a tomar decisiones, a darle estructura. La primera fase,
más creativa, ya se va plasmando, aunque nos quedan
algunos temas por llegar. Vienen por Telepizza".
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"Es lógico que hoy se cante
de acuerdo con la época que estamos viviendo"
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El quid de la cuestión
es satisfacer al público. Diego Carrasco afirma que
de un disco a otro "vas aprendiendo a darle a la gente
lo que quiere". O eso creía hasta que hace dos
o tres noches, en este mismo bar, alguien le dijo que lo
que más le gusta de sus trabajos es una seguiriya...
"Me cago en la puta. ¿Dónde estoy? ¿Ahora
me vas a volver loco o qué? ¿Yo soy El Torta
o quién soy yo para cantar por seguiriyas? Pero sí,
es verdad que ese tipo de música se quiere. Creo
que hace falta respetar a la seguiriya como seguiriya, pero
no por ello tienes que apartarla. Si te atreves a hacer
una nueva versión, siempre tratando al flamenco como
se merece, todo es lícito. Y eso es lo que estoy
aprendiendo".
Tan renovador, tan innovador y, a la par,
tan enraizado, tan jerezano... ¿Dónde está el punto de equilibrio
entre el respeto a la base y expresarlo conforme a los tiempos que vivimos? Y
contesta, tomándose unos segundos de silencio, que "lo más
puro que tiene el flamenco es que está vivo. Y así tiene que seguir
siendo. El flamenco está vivo y eso significa mucho. Todo lo que está
vivo tiene todo un mundo por delante, tus generaciones, las pasadas y las siguientes.
Es lógico que hoy se cante de acuerdo con la época que estamos viviendo.
Antes estabas trabajando en el campo o en una fragua y era lógico que tuvieras
el olor a humo en el cante, era lo tenía que tener. Pero ahora vivimos
otro presente y es lógico. Ellos vivieron esa época. Que esté
vivo es lo que nos hace estar aquí. Antes para escuchar a un tío
cantar una trilla tenías que ir al campo y, es más, dar con el tío...
Esos eran otros tiempos".

Diego Carrasco en directo