Entrevista a David Peña,
Dorantes, pianista:
"No veo mucho flamenco de vanguardia. Creo
que hay muchas barreras y poca valentía para superarlas"
Alfonso García. Sevilla, febrero de 2002
Después de cuatro años desde
su opera prima, 'Orobroy', Dorantes presenta su nuevo trabajo: 'Sur'. El disco
se ha grabado entre Sevilla, París y Sofía (Bulgaria); y ha compartido
la producción con el músico francés, Hugo de Courson. Como
resultado, diez temas donde se traslucen influencias flamencas, celtas, brasileñas,
clásicas y búlgaras. David Peña, Dorantes, es un músico
perteneciente a una de las familias flamencas con más abolengo en la historia
del flamenco: La Perrata, su abuela, hermana del gran Perrate de Utrera; su tío,
El Lebrijano; Pedro Bacán; Gaspar de Utrera; Fernanda y Bernarda de Utrera;
Bambino; remontándonos aún más, Diego del Gastor y Melchor
de Marchena; y, por supuesto, su padre, Pedro Peña, tocaor de sabores añejos
y uno de los más grandes conocedores de esta música. Con motivo
de su nueva obra, estuvimos con él en su hermosa casa del Aljarafe sevillano,
donde nos comentó sus inquietudes profesionales.

David Peña, Dorantes
¿Qué es la música
para usted?
Es el motivo por el que vivo. Sin música,
no podría vivir. Es mi vehículo de expresión, una válvula
de escape... son muchas cosas; también el pan para vivir.
¿Y la música flamenca?
Es lo que me ha tallado desde pequeño.
Cuando escucho flamenco, no sólo percibo música, rememoro vivencias
y sentimientos. Son los cimientos desde los que parto para edificar mi música.
¿Sus primeros recuerdos con el flamenco?
No surgió en un momento determinado,
venía conmigo y creció conmigo. No es que escuchara flamenco y me
dijera: vaya, me gusta esto y lo voy a estudiar. Fue casi obligado por mi nacencia.
Mis ancestros me han dejado un mensaje, tanto musical como filosófico,
que no puedo perder porque es mi orientación en la vida. El flamenco son
ellos. Me han dejado un legado tan hermoso que no quisiera hacerle daño
y procuro, en mi música, dejar claro cuándo hago flamenco y cuándo
no.
¿Cuándo decide dedicarse
profesionalmente a la música?
No hay una fecha concreta, aunque hubo
un día en el que mi hermano Pedro y yo decidimos hablar con nuestro padre
para decirle que queríamos ser guitarristas y dedicarnos plenamente a la
música. Le hizo mucha ilusión y nos matriculó en el conservatorio
que completábamos con sus enseñanzas de toque flamenco. Hasta que
apareció el piano y lo vi claro. La guitarra me sirvió para ganar
dinero y comprarme mi primer piano.
¿Tiene Andalucía un tipo
de música definitoria?
Andalucía tiene unas formas particulares
(fandangos, granaínas..) que provienen de la jota, a las que los gitanos
le aportaron unas peculiaridades propias con la cadencia dórica (soleá
y seguiriya), el ritmo y una forma de expresión, que las sacaron del folklore
para convertirse en algo más exquisito.
¿Cómo fue su experiencia
hasta grabar por primera vez?
Trabajaba mucho en el perfeccionamiento
de la técnica, a la vez que aprendía a leer, escribir y analizar
partituras. Mi padre y mi hermano me animaron a concretar el primer disco, casi
me empujaron. Yo no terminaba de decidirme, quizás por una falsa inseguridad,
hasta que comprendí que un artista tiene que salir de su cuarto oscuro,
grabar y dar conciertos, para realizarse interior y exteriormente.

David Peña, Dorantes
¿Qué pretendía comunicar
y qué le aportó?
Cada tema es un momento y un sentimiento,
sin hilo conductor. A partir de la primera grabación, entras en otros mundos
(discográfica, mercado, promoción...) y ves la otra perspectiva
de la música que es, a la vez, importantísima para tu propia realización
como artista. La verdad, es que me metí tanto en ese mundo, que se me olvidó
grabar. Creo que he cambiado y para mejor. Tardar cuatro años entre grabación
y grabación no es fácil que aguante una discográfica, cosa
que agradezco. Se te presentan nuevos retos y hay momentos en que se pasa mal,
pero estas situaciones te ayudan a madurar como músico y como persona.
Defíname su nueva obra, 'Sur'...
Me es difícil, porque no se puede
encuadrar en un estilo determinado y eso, a las gentes que están acostumbradas
a definiciones claras y carriles predeterminados, las despista. Me conformo con
que perciban mis sentimientos y reconozcan que es la música de Dorantes.
Está claro que parto del flamenco y me introduzco en otras músicas
como jazz, clásico, folklore búlgaro, gallego, asturiano, céltico,
brasileño...
¿Cómo trascurrió la
grabación?
Fue muy interesante porque nos marcamos un
reto: grabar en directo y sin claqueta. Vino de una propuesta de Hugo, coproductor
del disco, y creo que ganamos una dimensión de la música que habitualmente
se pierde con el encorsetamiento de la claqueta: recogimiento y estiramiento del
compás, al libre albedrío. A mi entender, se gana expresividad.
¿Qué le parece el flamenco
de vanguardia?
| "Ahora se está pasando del sarampión del
'Nuevo Flamenco' a la vuelta al clasicismo del la guitarra y el cante" |
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No veo mucho flamenco de vanguardia. Creo
que hay muchas barreras y poca valentía para superarlas. Se avanza más
en la música instrumental. En el cante no se avanza mucho y es porque se
estudia poco. En el baile, creo que se están dando pasos importantes. De
todas formas, debemos entender el avance no como un cambio revolucionario, sino
como un pasito más de lo anterior: Beethoven supuso un pasito más
a Mozart.
¿Vivimos buena época para
la creación?
Sí, nunca se ha dejado de crear.
Los malos augurios siempre está presentes pero es como el fin del mundo,
que nunca llega. Ahora se está pasando del sarampión del "Nuevo
Flamenco" a la vuelta al clasicismo de la guitarra y el cante. Son ciclos,
y en todos se aportan cosas interesantes. También hay que contar con el
factor suerte: por ejemplo, existen dos corrientes, una de moda y otra no; si
se hace algo bueno en la segunda, no se le presta atención y pasa desapercibida
para la gran mayoría, y no se valora con justicia.
¿Qué le parece la incorporación
de nuevos instrumentos al flamenco?
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"Los instrumentos no son ni dejan de ser flamencos,
sino las personas que los manejan"
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Me parece fabuloso, hay que sumar y no restar.
Hemos de tener en cuenta que los instrumentos no son ni dejan de ser flamencos,
sino las personas que los manejan. Quizás exista demasiado miedo a la crítica.
¿Qué opina de la crítica?
A veces se quedan cortitos. Considero
que mi música debe ser analizada más por críticos de música
en sentido genérico, que por especialistas en flamenco. Algunos me dicen,
antes de opinar, que se les escapa mi música y eso les honra. El crítico
debe estar al día y, a la vez, conocer todos los entresijos de este arte.
No es fácil ser crítico porque se entremezclan los valores subjetivos
y objetivos y, al fin y al cabo, son personas con sentimientos propios.
¿Un cantaor o cantaora de la historia?
Pastora Pavón, La Niña de los
Peines.
¿Un cantaor o cantaora de tu época?
Mi abuela, La Perrata.
¿Un músico flamenco de la
historia?
Ramón Montoya: creó nuevas
tonalidades, avanzó con valentía y abrió nuevos caminos.
¿Un músico flamenco de tu
época?
Hay muchos: Arturo Pavón, Paco de Lucía
y, como no, Manolo Sanlúcar, Vicente Amigo, Cañizares...