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Entrevista a El Junco, bailaor
flamenco
“Bailar flamenco
es vivir
en un estado emocional intenso”
Silvia Calado. Madrid-Cádiz,
septiembre de 2009
Un email para
allá. Un email para acá. Así es como
El Junco ha contado a Flamenco-world.com los detalles de su
nuevo espectáculo ‘Por un sueño’,
que se estrena el próximo 25 de septiembre en el Teatro
Falla de su Cádiz natal. El bailaor afianza así
su carrera en solitario desde que saliera de las filas del
Ballet Flamenco de Andalucía hace ya dos años.
Tras actuar en el Festival de Jerez 2007 y firmar la coreografía
del macroespectáculo ‘Cádiz’, ahora
va más allá. Con el concepto de la búsqueda
como trasfondo, la obra se apoya en la música, la dramaturgia,
la dirección escénica y el audiovisual, para
poner en práctica su idea de la creatividad, es decir,
“utilizar lo conocido de una forma nueva”. Eso
sí, impregnándolo todo seguirá estando
el consejo que un día le dio el maestro Manolo Marín:
“Sé tú mismo”.
¿Cuál
es la idea que inspira ‘Por un sueño’?
La idea que inspira por un
sueño, es la de un bailaor que vive inmerso en la búsqueda.
Bailar es vivir en un estado emocional intenso, tanto física
como creativamente. En nuestra mente diariamente fantaseamos
movimientos y lo mezclamos con nuestra vida cotidiana, a veces
es difícil saber donde se está. Soñar
despierto nos aparta de la realidad, pero marca unos objetivos,
es un deseo, eso es por un sueño, el dar vueltas con
la cabeza despierto.
¿Cómo
encuentra la creatividad un bailaor como tú? ¿Es
cuestión de trabajo, de inspiración, de personalidad?
De todo un poco. El trabajar
a diario conlleva tener la mente activa y siempre estar en
la búsqueda de nuevos movimientos, nuevos pasos. Al
igual que el día que no te apetece trabajar y de buenas
a primeras se te ocurre un paso o una melodía y acabas,
pues haciendo algo que no tenías planeado. Siempre
tengo algo en la cabeza rondando.
¿Hay que ser
creativo para decir algo en el flamenco, en el baile, en el
arte?
Yo creo que hoy en día
se busca más el hacer algo nuevo, diferente, novedoso,
alguna vez hasta extraño. Lo más importante
es el flamenco y todo lo que conlleva esa gran palabra. La
creatividad para mí es utilizar lo conocido de una
forma nueva, atractiva y que transmita una idea. Siempre supone
un riesgo el hacer algo nuevo, pero con el simple hecho de
crear nueva música, nuevas luces, nuevos pasos, nueva
escenografía… ya se está creando. Se pueden
decir cosas nuevas e interesantes, sin tener que renegar de
tus raíces. No existe la presión, doy lo que
soy.
¿Cómo
se estructura el espectáculo?
Cada coreografía tiene
un título y un registro flamenco que identifica el
palo en el que trabajamos. A su vez, una frase que ofrece
información sobre el hilo argumental. Javier Marín
y yo trabajamos mucho en esclarecer, pues sentimientos que
continuamente utilizamos para inspirarnos -los sucesos de
la vida diaria, el tiempo, el deseo, el amor, la muerte- son
cosas que nos preocupan a todas las personas. Nosotros queremos
llevarlas a otro extremo, a otro punto de vista y exponerlas.
¿Qué ofrece el espectáculo desde
el punto de vista coreográfico?
En mis coreografías
intento expresar mi forma de entender el flamenco. Me gusta
montar directamente con los músicos, no que me lo graben
y después montar, porque seguro que habrá que
retocar cosas y es mas fácil tener al músico
delante e ir entendiéndose el uno con el otro. En esta
ocasión tengo la suerte de contar con la bailaora Susana
Casas, que es creadora de sus coreografías y eso facilita
el trabajo. Entre los dos hay buen entendimiento. El espectáculo,
coreográficamente, lo defino como el encuentro del
bailaor con su propia vida, con su propio baile.
¿La música
está hecha ex profeso para esta obra?
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“Me gusta
darle al cante el sitio que se merece, por su importancia
y valor a la hora de contar cosas”
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La música esta hecha
ensayo tras ensayo y sobre la marcha se van ligando los palos
que interpretamos. Ya después cada uno va enriqueciéndolo
poco a poco individualmente, hasta obtener el resultado. En
esta ocasión, mi buen amigo y gran músico Pedro
Sierra me ha cedido dos temas suyos para mi espectáculo
‘Por un sueño’. Y me aporta la frescura
y el conocimiento de su toque. La frescura está en
la presentación, y el conocimiento está en la
farruca, que será interpretada por el piano de Alejandro
Romero.
¿Qué
aportan los cantaores a este montaje? ¿Qué representa
el cante para ti como bailaor?
Tanto David Palomar como El
Galli aportan un cante fresco, flamenco, profundo, ganas de
mostrar lo que aprenden día a día. Y al ser
compañeros y amigos de hace mucho tiempo, tienes la
suerte de que haya una mejor comunicación a la hora
de trabajar. En el caso de David Palomar, pues claro que el
aire gaditano tiene que estar presente. Ya son muchos años
trabajando juntos y sabemos por dónde van nuestros
tiros. Es una suerte poder contar con un cantaor con tanto
saber como Palomar. Para mí, el cante representa la
base por la que debemos de movernos la gente que baila. Es
la fuente de aprendizaje mayor y es la que te da el conocimiento
a la hora de montar un baile. Si no sabes por donde van los
cantes, apaga y vámonos. Me gusta darle al cante el
sitio que se merece, por su importancia y valor a la hora
de contar cosas.
Háblanos de
las guitarras en directo…
En esta ocasión me reparto
Cádiz y Sevilla en las guitarras. Juan Carlos Berlanga
(Sevilla) le da madurez a su toque y Keko Baldomero (Cádiz)
la fuerza de la juventud. Entre los dos he encontrado un equilibrio
muy importante para poder trabajar y crear juntos.
Además, hay
acordeón, piano y percusiones. ¿Qué matices
añaden a la banda sonora del espectáculo?
Busco, sobre todo, matices
flamencos porque es un espectáculo de cante, toque
y baile flamenco. Pero siempre dejando la puerta abierta a
otros estilos musicales. Me inspira toda la música
que salga del corazón y sea de verdad, desde Camarón,
Chano, Fernanda, Paco de Lucía, Niño Miguel,
hasta Miles Davis, Armstrong, Chick Corea...
Hay dirección
escénica y dramaturgia. ¿En qué medida
determinan el espectáculo?
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“El flamenco
tiene mucho que aportar teatralmente, no tenemos que bailar
más rápidos o técnicos”
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Hace años que el flamenco
saltó al teatro y en este caso se trata de un exbailaor
con una larga trayectoria convertido en esa figura. Javier
Marín ya lleva años en esto, posee conocimientos
tanto dramatúrgicos como técnicos o coreográficos
para afrontar esta nueva etapa. Él se acerca mucho
a mi lenguaje, nos entendemos bien. Si no existiera esta figura
escénica, ‘Por un sueño’ sería
otra exhibición de baile flamenco. Yo solo por supuesto
que puedo contar cosas, pero es mejor compartirlas, es un
nutriente para la obra. Creo que el flamenco tiene mucho que
aportar teatralmente, no tenemos que bailar más rápidos
o técnicos para querer expresar sensaciones diferentes.
Esa es otra lucha, la de tu cuerpo. Nosotros queremos contar
historias y que, por supuesto, huelan a flamenco.
Y hay audiovisuales, ¿cómo se usan en
la obra?
Desde luego, no como hasta
ahora lo hemos visto en diversas obras. En esta ocasión,
estamos en plena investigación que se basa exclusivamente
en dibujar aportes. No deseamos que los audiovisuales sean
imágenes fijas o rodadas que cuenten la historia, buscamos
que la coreografía y la escenografía se integren
e interactúen, que puedan fluir sin necesidad de exclusión
la una de la otra.
¿Qué
supone este espectáculo en tu carrera?
Creo que es hasta el momento,
la obra más ambiciosa, junto al espectáculo
‘Cádiz’ de las que he hecho desde que ando
en solitario desde el año 2007. Intentaremos subir
un escaloncito más, tanto a nivel de escenografía,
luces, guión y, lo más importante, intentar
llegar al público que, a fin de cuentas, es el que
te da el último veredicto.
Trabajar tantos años mano a mano con Cristina
Hoyos, ¿qué te ha aportado?
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“Con
la maestra Cristina Hoyos me di cuenta de que no es sólo
bailar, si no saber estar”
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Mis años junto a la
maestra Cristina Hoyos han sido base importante en mi aprendizaje
tanto artístico como personal. Aprendí a dirigir
una luz, a marcar el escenario de un teatro, la disciplina
de bailar a conjunto con más personas… muchas
cosas que son importantes para ahora yo poderlas transmitir
y darme cuenta que no es sólo bailar, si no saber estar.
Echando aún
más la vista atrás, de tu etapa de formación
y los inicios profesionales, ¿qué momentos destacas,
qué aprendizajes o maestros te han marcado?
Pues siempre quedan en el recuerdo
los primeros maestros, en mi caso Vicente Marrero y Paqui
Braza, dos gaditanos que fueron los que me enseñaron
mis primeros pasos. Y a destacar, mi paso por el Ballet Albarizuela
dirigido por Fernando Belmonte y mi llegada a Sevilla. Conocer
al maestro Manolo Marín fue un paso importante en mi
carrera, porque él fue el que me marcó el camino
a seguir. “Sé tú mismo”, me dijo.
Esas palabras marcaron mi forma de interpretar el flamenco.
¿Qué
crees que distingue a Cádiz al baile flamenco?
Yo creo que puede aportar la
espontaneidad, que hoy en día se ve muy poco en el
baile, y la frescura de una forma de sentir el flamenco con
otro aire… con más levante, jeje.
¿Cómo
ves el presente y futuro del baile y del flamenco joven?
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“Hay
que mirar un poco atrás para darse cuenta de lo
importante que es un silencio en el baile”
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Personalmente, veo a la nueva
generación bastante preparada técnicamente y
con ganas de mostrar cosas nuevas, mucho virtuosismo y convertir
los espectáculos en maratones de baile flamenco. Pero
hay que mirar un poco atrás para darse cuenta de lo
importante que es un silencio en el baile, un respiro, un
momento improvisado. Pienso que el flamenco volverá
a sus raíces y dejará de ser tan superficial.
¿Cómo
ves tu presente y tu futuro artístico?
Yo me encuentro en un momento
de mi vida en el que uno se siente más maduro artística
y personalmente. El haber tenido a mi hijo Samuel recientemente,
me hace sentir sentimientos nuevos a la hora de bailar. Mi
futuro se marcara por mi presente.
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