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Entrevista a Elbicho, grupo de flamenco pop:
"Gustamos porque nos lo creemos"
Fátima Yráyzoz
Fotos: Daniel Muñoz
Cuando Miguel Campello canta eso de "locura, la noche loca espera la
luz de la mañana y enloquecer con ella", suenan los sones del saxo
de José Luis Alabadí, los acordes de la guitarra de Víctor
Iniesta, el ritmo de la batería de Toni Mangas y la percusión de
David Cobo. Todos juntos integran la banda que ha tomado Elbicho como nombre de
guerra. La Escuela Popular de Música de Madrid, dirigida por Guillermo
McGill, fue el lugar donde, a mediados de septiembre de 2001, entraron en contacto
los seis componentes de la banda. Allí se topó Miguel, natural de
Elche, con el madrileño Víctor... y, poco a poco, fue apareciendo
el resto. "Todos éramos amigos de amigos, aquí no ha habido
ningún anuncio en periódicos como hacen otros grupos", aclara
Carlos. El reto es ambicioso: crear y ofrecer una nueva propuesta musical basada
en el flamenco, como raíz; y en la fusión, como medio, para conseguir
un sonido original y un estilo propio. A este objetivo responde su repertorio,
que abarca desde los tangos, hasta las rumbas, pasando por las bulerías
y los tanguillos. El directo es el hábitat natural de la banda, son músicos
de calle y así lo demuestran cada vez que suben a algún escenario.
Hasta ahora, han arrasado por las salas madrileñas y por el litoral gaditano
con composiciones propias que también incluyen algún tema instrumental...
Entonces es cuando calla el alicantino Miguel, la voz cantante que, lejos de tomar
el papel de líder, confiesa ser el cabeza del grupo "sólo por
tamaño".

¿Qué tiene Elbicho que no tienen otros?
Miguel: Yo creo que todo viene de que los seis hemos mamado lo mismo
y coincidimos. Eso es lo fundamental, lo que nos da nuestro propio estilo.
¿Por qué os ha dado por el flamenco cuando ninguno es del
Sur?
Miguel: Yo he aprendido a cantar el palo de la bulería hace menos
de un año. Vine aquí cantando coplas, en mi casa siempre hemos cantando
mucho, siempre nos hemos sentido muy festeros. Desde pequeño, tenía
una música en la cabeza, pero no podía desarrollar nada en mi ciudad
(Elche). Fue al llegar a Madrid, donde y cuando me he desarrollado musicalmente,
conociendo nombres que antes desconocía por completo.
Víctor: Mi relación con el flamenco viene a partir de
tener la oportunidad de escuchar en directo a los grandes. He aprendido música
de forma autodidacta, de escuchar mucho. Me inquietaban, porque yo conseguía
sacar los punteados rockeros y, sin embargo, de los flamencos, me costaba muchísimo
llegar a conseguir tocar las falsetas de bajistas como Carles
Benavent.
A la hora de componer, ¿existe una cabeza pensante?
Miguel: De la cabeza ya he respondido... En serio, no hay líder,
hay una base principal, que son las letras que intento hacer yo, más que
nada, porque me gusta cantar cosas mías, las siento más. Pero Víctor
es la parte más musical. Antes era una cosa de dos pero, poco a poco, de
todos. Ahora Carlos ha hecho algunos temas, por ejemplo. Todos participamos. La
armonía no es tanto por el tiempo, sino porque todos tenemos claro que
nos gusta esta historia en la que nos hemos embarcado.
¿Creéis que todavía hay mucho por hacer... y por mezclar?
Miguel: No sé si hay mucho por hacer, sino más por imaginar.
No sé si me explico. Al principio, para mí, esto se parecía
más a otras cosas, pero vas evolucionando y estudiando. Y, de repente,
vas viéndolo todo más claro. Yo esto lo siento y ellos también.
No te digo que acabemos haciendo techno pero, hoy por hoy, es este tipo de música
la que sentimos.
¿Estáis preparados para comparaciones con grupos como Triana,
Mártires
del Compás o El Barrio?
Carlos: Es realmente curioso porque, a pesar de las comparaciones, ninguno
hemos escuchado a Triana.
Miguel: A mí me lo dijo un día un tío mío
al oír una maqueta nuestra: "Esto suena igual que Triana". Yo
conocía a Triana de oídas, siempre hablando de que metían
unos ladillos muy guapos. De hecho, los he oído, pero no bien, porque me
da miedo que me puedan influir demasiado y absorber. Pienso que estamos en una
época de absorción, se absorbe demasiado, incluso entre nosotros.
Ya nos parecemos demasiado.
Miguel, sorprendes en escena marcándote unas rumbitas. ¿De
dónde te viene la afición al baile?
Miguel: Bueno, el medio baile que hago viene de mi madre, en mi casa
todos tienen mucha gracia. Me he enterado, hace poco, de que tengo una bisabuela
que, al parecer, era cantaora de flamenco, pero a la que ni mi madre conoció.
Ya suena a disco y a éxito...
Miguel: No sabemos bien lo que hay. Si te soy sincero, estoy totalmente
en contra de estas historias de la música. No comparto el negocio de la
música. Si me gustase otra cosa, lo dejaría. Te llevas demasiados
palos. Te lían y engañan demasiado.
Víctor: Nosotros nos vemos todos los días, comemos juntos...
Llevamos poco tiempo, pero ha sido muy intenso. ¡Parece que lleváramos
años!
Carlos: Todo lo que tenemos, hasta ahora, es fruto nuestro.
Miguel: De momento, no tenemos nada que agradecer a nadie. Hemos tocado
en sitios como Cádiz porque la gente habla bien de nosotros. Ha habido
un boca a boca muy bueno. Cuando el resto de los grupos tiene un disco ya te obligan,
por cojones, a tocar en determinados sitios... por promoción. A nosotros
no nos ha hecho falta grabar ningún disco para cantar en sitios que nos
ha apetecido. Es más, pienso que cuando saquemos el disco, igual habrá
cosas que nos vendrán mal... nos cambiarán, tocarán algo
de nuestra personalidad. Tenemos miedo a llegar a quemarnos y a que se discuta
más de la cuenta.
Carlos: El problema viene por la incertidumbre de no saber qué
va a pasar mañana.
¿Qué es lo que tenéis claro que no queréis hacer?
Miguel: Espero, y es lo que más deseo del mundo, que la gente
dijese al vernos: "¡Hostia, un grupo nuevo!". Aunque soy consciente
de que es algo muy difícil porque el flamenco esta ahí. Espero que
lleguemos a sonar distintos. Que gustemos o no, es otra cuestión. Pero,
insisto, que seamos nosotros, Elbicho.
Víctor: Yo creo que gustamos porque nos lo creemos. Eso se transmite.
Una curiosidad, ¿quién es Elbicho?
Miguel: Soy acróbata y un verano que estaba trabajando fuera,
un amigo empezó a llamarme "bicho". Pero el bicho somos todos,
no nos pusimos "los", por eso de que ya estaban otros como The Beatles.
Pero insisto: Elbicho somos todos.
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