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La clave de este encuentro es
que para llevar el bolero al flamenco no has usado los
ritmos, como es habitual, sino el eco, la voz...
Diego el Cigala (Foto
Daniel Muñoz) |
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No quería eso. Si yo quiero eso,
me meto a hacer un disco de flamenco en el que tenga que
cantar por soleá, por seguiriyas, por alegrías,
como va a ser en el próximo disco. Lo que sí
quería era darle la flamencura de voz, esos quejíos
y esos giros, pero respetando el bolero. No es por nada,
sino porque un bolero lo tienes que cantar con la misma
tragedia con la que cantas por soleá. Tienes que
tener el mismo sentir. Y tiene que ser muy bonito, desde
la letra hasta la melodía. Y yo me meto en el pellejo
de flamenco cuando estoy cantando bolero, no me meto en
el pellejo de bolerista. De lo que yo soy. Pero voy a
respetar las pautas del bolero, la melodía, el
tiempo, pero siendo Cigala... que es un cantaor de flamenco.
Hay gente que dice que Cigala se ha ido
al bolero. No, señores, yo soy flamenco por la
gracia de dios y vivo con el flamenco desde que me levanto
hasta que me acuesto. Yo no soy flamenco sólo cuando
estoy en el escenario. Es una manera de vivir. Y tengo
ese pensar todo el día. Eso creo que ha sido lo
que ha empujado este proyecto. Hemos tardado cuatro años
y medio en hacer ‘Dos lágrimas’ y si
hubiera tenido que tardar ocho años, me hubiera
dado igual. Pero pensaba que era el momento y la hora.
Cuando hice ‘Lágrimas negras’
yo no sabía lo que era un danzón, yo no
sabía lo que era una clave, lo que era un guaguancó,
yo no sabía lo que era un chachachá. Yo
lo hacía todo por intuición. Como decía
Bebo (imita su acento): “Tú canta
como gitano que tú eres, que yo tocaré como
cubano que soy”. Por esa intuición nos dejábamos
llevar. Pero a día de hoy, yo ya sé cómo
va una clave... Como ya la sabes, ya la juegas, pues sabes
dónde está un danzón, dónde
está un chachachá. Nosotros lo que hacemos
es medirlo en tiempo de tangos. Sabú siempre lo
lleva a ese tiempo cuando está al cajón.
Y es lo que contrasta, ese punto. Jumitus está
tocando el piano y muchas veces va acentuando por tangos
con las melodías de allá, del otro lado
del charco.
El directo lleva rodándose
desde el pasado verano, ¿no?
Sí y lo que más me gusta
de esto es que si te gusta el disco, te gustará
más en directo, que es donde yo ya me desmeleno.
Estuvimos el otro día en el Palau de la Música
de Barcelona. El titular fue: “Cigala corta dos
orejas”. Pero no como José Tomás,
yo sin sangre, sólo con sudor. Jajajaja.
Salir el otro día al Palau de la Música,
hacer un concierto de dos horas y veinte minutos, venderse
lo de atrás que nunca se ha vendido... y no cantar
ni un solo tema de ‘Lágrimas negras’,
fue la hostia. Ni uno. La gente se comió ‘Dos
lágrimas’ y luego me tiré cuarenta
minutos cantando con una guitarra sola. Es que eso también
quiero demostrárselo a la gente. Todo el grupo
atrás, Diego
del Morao aquí. Y ahora voy a cantar por soleá,
por fandango, por bulerías... La gente percibe
al verdadero Cigala. Hay gente que es muy agradable y
cuando estás en el escenario te grita: “¡Diego,
que te quiero escuchar cantar por bulerías!”.
Y allá que voy.

Diego el Cigala, 'Dos lágrimas'
en concierto (Foto Daniel Muñoz)
Ese día sí que nos la jugábamos
porque era una presentación en Barcelona, de ‘Dos
lágrimas’, estaba aquello a reventar a ver
qué pasaba... Pero es muy agradecido que puedas
cantar ‘Dos lágrimas’ y luego te puedas
quedar con lo que a uno más le gusta y más
quiere, que es cantar con una guitarra. ¡Y cómo
tocó ese señor, una barbaridad! Qué
pena que dentro de poquito va a estar tocando solo. ‘Dos
lágrimas’ en directo es muy emocionante.
Escuchas el disco y dices qué bien grabado, cómo
está esto, pero en directo sale el mismo repertorio
pero no es el mismo. Jumitus está ahí al
piano en vivo, Diego se incorpora al “ya no estás
más a mi lado, corazón”, haciendo
dibujos para acá y para allá. Y entonces
viene la impronta de la inspiración. Y es que todos
son músicos de directo, de inspiración.
Jumitus no te hace una nota igual nunca, aunque respetando
la melodía de dónde viene. Y yo nunca canto
igual. Me gustaría, pero no sé.
‘Dos lágrimas’
se ha lanzado en exclusiva con un periódico, siendo
la producción propia y prescindiendo de la gran
industria. ¿Cómo afecta a tu carrera este
giro?
Me alegra mucho que haya sido con el
diario ‘El País’ esta apuesta porque
creo que es una manera de cambiar la industria discográfica,
de abrir un monopolio a otros campos. La juventud no tiene
veinte euros para un disco y si los tiene, hay otras prioridades.
Un disco como el que han editado con setenta y tres páginas,
entrevista de Juan Cruz, dedicatoria de Paco
de Lucía, Calamaro, con fotos... un disco de
lujo a diez euros me parece evitar piratería. Y
se podía haber hecho años atrás.
Si la decisión que nosotros hemos tomado la hubieran
tomado las discográficas tiempo atrás, no
se hubiera llegado al punto al que se ha llegado. También
supone ser libre yo, en mi arte y en mi hambre mando yo.
¡Y el que venga atrás, que arree!
María
de la O y la copla flamenca
“El tema que más
me ha costado del disco, señores, se
llama ‘María de la O’.
No sabía cómo hacerlo... se
han hecho tantas versiones. Además,
tuvimos que cantar la letra desde una tercera
persona, no cantarlo como María de
la O ni como una segunda persona. Hubo que
arreglarla. Todos me decían que tirara
la toalla. Yo decía que no. Lo miramos
con ritmo, sin ritmo, ad libitum, ya no sabíamos.
Y un día a las cuatro de la mañana,
me salió. Llegué a odiar a María
de la O. ¡Manía de la O! Llegaba
al estudio y hacía aaaahhhh...
“Uy, qué mal suena esto. Me voy”.
Los técnicos, gente de allí,
decían: “Diego, inténtalo
un poquito”. Pero no podía. Meteros
con otra cosita, percus, bajos... lo que queráis.
Hasta que un día de madrugada me llegó
esa magia. Además, lo que me gusta
es que esa magia sale cuando no lo ve nadie,
cuando estás solo con un técnico.
Y le dije: “No opines, no digas nada,
no quiero un ole, no quiero nada. Rec-play.
Play-rec. A grabar”. Hice un par de
tomas y me quedé con la primera. Este
ha sido el reto del disco. Además,
¿cuánto hace que no se escucha
una copla en la voz de un hombre? Desde Miguel
de Molina. La copla se ha cantado por las
grandes, doña Concha Márquez
Piquer, Lola Sevilla, Juanita Reina, todas
esas genios. Pero cantar ‘Dos cruces’
en la voz de un hombre a día de hoy,
no hay. El cuplé se ha perdido, de
no ser por las grandes de la copla. Como palo
está olvidado, no un poquito, sino
bastante. Como yo lo veía flamenco,
quería hacer una versión de
‘Dos cruces’ que sonara flamenco.
Yo lo que quiero es que en las reseñas
de ‘Dos lágrimas’ digan:
“Es cigalero”.
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