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Entrevista.
Octubre 2000.

Foto: Jacinta Delgado
"Entre
Vareta y Canasta", su segundo trabajo, es una apuesta por la pureza del arte
jondo.
"Yo hago
flamenco de hoy sin salirme de los cánones".
"Dicen de
mí que me amenaza el tiempo..." cantaba Camarón.
"Entre Vareta y Canasta" puede parecer la continuación del cante
del gitano de la isla. El responsable es Dieguito, "El Cigala", un gitano
madrileño al que le unen muchas similitudes con el isleño y al que
ya muchos habían sentenciado por perdido. Así que su vuelta a los
escenarios, tras un año de silencio y con un disco bajo el brazo, le hace
sentirse de lo más orgulloso y no es para menos.
Dieguito
no tiene reparos en confesar su pasado: "En Sevilla ha sido increíble.
Además yo tenía una espina clavada desde el año pasado. En
ese teatro compartí cartel con el Potito, no pude ni abrir la boca, estaba
hecho una pena. Entonces me hinché a llorar en el camerino, esa actuación
me sirvió para reconducir mi vida. Me miré al espejo y dije: hasta
aquí he llegao". Así de claras son las palabras de este gitano
cuya imagen impone a cualquiera, sin embargo al conversar con él, el susurro
de sus palabras transmite la timidez y sencillez de un gitano criado en pleno
rastro madrileño que no se corta en confesar sus orígenes: "Me
buscaba la vida por los mesones de la Cava Baja, escapándome de la policía
y a los 12 años me presenté al programa de la tele "Gente Joven"
y gané el premio de la bulería".

Foto: Jacinta Delgado
A partir de entonces,
la carrera de Dieguito estaría encaminada a recorrer mundo desde EEUU a
Australia, acompañando a las mejores figuras del baile. "Yo tenía
un buen compás, sabía marcar el ritmo y eso es lo que quieren los
buenos bailaores y si encima cantas bien, pues mejor" explica Diego a la
vez que gesticula con manos y pies.
Su
buen hacer le hizo subir pronto a las tablas compartiendo cartel con nombres como
Morente,
Mercé
y Parrita, y así en el año 1998 graba "Undebel", su primer
disco. Un trabajo realizado por David Amaya (ex Barbería del Sur) y retomado
por el productor Paco Ortega, que llegó al gran público con el toque
comercial que Ortega pone en sus trabajos. Posteriormente ha trabajado con Gerardo
Nuñez, Tomatito,
Ketama, Vicente
Amigo y Montse
Cortés, y recientemente ha colaborado en el nuevo disco de Elena Andújar.

Dieguito con Jerónimo Maya (Foto: Jacinta Delgado)
Ahora, con
"Entre Vareta y Canasta", Dieguito siente que ha hecho el disco
que siempre ha querido hacer. Bulerías, fandangos, cantiñas y buen
cante lleno de frescura porque eso es algo que El Cigala tiene claro: "Yo
no me salgo de mis raíces, pero sueno a hoy, a los tiempos de hoy, a flamenco
fresquito. Aunque las letras sean antiguas yo voy con los tiempos, porque creo
que no se puede ir a descompás de los tiempos".
Tras
la apoteosis de Sevilla, recientemente volvió a Madrid, en una sala poco
dada al cante y de nuevo tuvo al publico consigo nada más comenzar. Dieguito
se "partió la camisa" en escena porque está feliz y contento,
de poder cantar y de además de ser padre. Así, con la mejor de sus
sonrisas, me señala a Dieguito (hijo) del que me comenta: "Este genio
es lo mejor que tengo". El chavalillo ya se atreve a decir que le gusta mucho
el baile y Trueba lo ha utilizado como protagonista del video-clip de este nuevo
trabajo de su padre cantaor. Consciente de que la sombra de Camarón le
persigue, insiste en aclarar cómo quiere que se le reconozca a partir de
ahora: "Quiero ser conocido como Dieguito porque lo de Cigala se parece demasiado
a Camarón, en el próximo disco saldré como Dieguito a secas".
Pero a pesar de esto Dieguito al hablar del de la Isla explica: "Mira, para
imitar a un genio apaga y vámonos... Yo creo que tengo mi personalidad."
Al preguntarle si cree que él es continuador de los caminos que abrió
Monje, no tiene reparo en asentar: "Mira, Camarón ha dejado unos caminos
muy difíciles, que tienes que seguirlo a rajatabla, lo que pasa es que
el flamenquito de ahora va demasiado rápido, la juventud se está
desmadrando mucho, demasiados grupos que utilizan la palabra flamenco cuando hacen
otra cosa, yo les diría: ¡Señor, vamos hacer flamenco! Si
no, que no lo llamen así".
Fátima
Yráyzoz
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