Encarna Anillo, cantaora
de flamenco. Entrevista
“En el cante flamenco no
hay que conformarse
con el don que te ha venido puesto”
Silvia Calado. Cádiz, marzo de 2008
Un atardecer en La Caleta es
algo único. A medida que el sol se va hundiendo
en el mar, las barcas de pesca se tornan metálicas.
Y todo parece un sueño... del que Encarna
Anillo acaba de despertar. El primer disco en solitario
de la cantaora gaditana es ya realidad. Que no casualidad.
La grabación refleja una trayectoria profesional
de casi tantos años como los que tiene y, por tanto,
una madurez inusitada. Defiende un repertorio de cante
clásico, que es la propuesta con la que se reconoce,
revisitando con su instrumento y su persona a los grandes
maestros que le pellizcan el alma. Por eso se basta con
un puñado de buenas guitarras y unas palmas para
mostrar cómo siente el cante flamenco Encarna Anillo...
ahora.
Tras tantos años de cante,
¿cuándo decides hacer tu primer disco?
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Encarna Anillo (Foto
Daniel Muñoz) |
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Los cantes que he grabado son lo que
yo he ido viviendo y creciendo desde que estoy haciéndome
como artista. El disco es de cantes que he ido escuchando,
lo que me ha llegado al corazón y me ha hecho decir
que si algún día hacía una grabación,
lo incluiría. Todo me lo iba apuntando en mi cuaderno
personal. Cuando un día en mi casa Miguel
Poveda me planteó la posibilidad de hacer un
disco y me preguntó que si quería hacerme
una carrera ‘alante’, le dije que claro. ¡Si
es que yo empecé cantando ‘alante’!
Yo era bailaora, pero con diez años empecé
a cantar ‘alante’ y bailando mis bailes. Después
me fui haciendo cantando para atrás, que es donde
se hace el artista. Y claro que hacerme una carrera en
solitario era mi sueño, pero con todo el aprendizaje
que ahora llevo. Ya tuve un montón de ofertas,
pero ninguna fue la que tenía que ser. Y él
me ofreció la oportunidad de poner el capital para
poder hacer un disco. No lo he pensado ‘después
de’. Ya tenía el disco bastante claro y después
de aquella conversación, se fueron cambiando cosas,
pero el contenido del disco es fruto del paso de los años.
¿Cómo fue el proceso
de selección de temas, letras, guitarristas?
Todo fue pensándolo bien. A lo
mejor, yo quería trabajar la alegría popular.
En ese momento, llevaba tiempo trabajando con Chicuelo.
Y resulta que lo que más me dice de él es
la alegría. Pues es él quien me tiene que
tocar por alegrías. La milonga, por ejemplo, pues
con Juan Requena. Como tenemos ese punto los dos... Yo
cantaba una petenera con Requena en un espectáculo
de Andrés
Marín. Y vi la composición que él
hacía, como él lo sentía, a mí
me encanta tocando. Como toca Rafael el Cabeza por soleá
a mí me llena... Y fue así, acordándome
de gente con la que había trabajado y a la que
conocía conmigo y lo que me aportaban.
¿Por dónde empezaste?
Por ‘Barcas de plata’. Este
es el primer tema que grabé. Seis o siete años
antes estuve trabajando con Andrés Marín,
y un día en un ensayo llegó Juan Requena
con el tema escrito sin música. Como yo siempre
estoy hablando de mi tierra y es muy especial, él
como es malagueño y marinero me dijo que estaba
allí en Málaga sentado frente al mar y se
acordó de mí. Y en las habitaciones de los
hoteles empezamos a sacarle acordes... y lo sacamos por
alegrías. Fue el primer tema porque era muy especial
y ya tenía algo por dónde empezar, y salió
trabajando juntos. Significó un montón y,
por causalidad de la vida, la letra nombra las barcas
de plata, que era lo que había pensado como título
para el disco hacía años.
Encarna Anillo (Foto
Daniel Muñoz) |
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¿Por qué ese título?
Viene de mogollones de atardeceres que
he pasado en La Caleta con mi familia. Yo siempre que
miraba el atardecer, me acercaba a la orilla y veía
en las barcas cómo iban cambiando los reflejos
mientras iba cayendo la tarde, junto al Castillo de Santa
Catalina. Las barcas se ponen como grises, con la luz
parecen de plata. Siempre lo tenía dentro de mí
y sabía que si algún día hacía
un disco se iba a llamar ‘Barcas de plata’.
¿Qué significa
para ti un cante por alegrías?
Ofú, ese tema musicalmente significa
mucho para mí porque estoy cantando un tema por
alegrías, dedicado a mi tierra, como si fuera el
cuerpo de un hombre del que estoy enamorada y encima,
por el soniquete por alegrías de aquí. En
las alegrías populares que hay en el disco no tengo
el mismo sentimiento, es totalmente diferente. Porque
en ‘Barcas de plata’ cuento cómo es
mi tierra y lo feliz que soy en mi tierra. Y con la alegría
popular lo que estoy sintiendo es cómo se cantaba
aquí antes, los artistas que han pasado por aquí
y lo que da vivir aquí, la alegría hablada,
que se está perdiendo, no es ni cantada... Y eso
sólo lo hace ahora el único que ya nos vive,
que es Chano
Lobato. Así es la alegría de aquí.
Hago las dos, que ninguna tiene nada que ver, y en las
dos estoy contando cosas diferentes.
Además, ‘Barcas
de plata’ responde a un esquema más actual...
Tiene el soniquete por alegrías,
pero no son unas alegrías de toda la vida. Tiene
sus armonías diferentes compuestas por Juan Requena,
como él las ha sentido y, después, cantadas
por mí.
¿Y las alegrías
populares?
Las traigo de escuchar a todos los maestros
de aquí de Cádiz, de Aurelio, del Chaqueta,
de La Perla, de Pericón...
Y de hacer una clasificación, pues me quedo con
esta letra, con esta y con esta, y me he montado mi alegría
de Cádiz. Son letras populares, aunque poco escuchadas,
que están dentro del flamenco, pero que no son
las que se hacen más a menudo. Como hay tantas
letras... Pero hay gente que no rebusca, y yo rebusco
para que se hagan las de toda la vida, pero que sean más
frescas al oído. Tuve mucha ayuda de Miguel Espín
porque le pedí opinión sobre la recopilación
que yo había hecho, y él me decía
pues todavía hay otra letra que está menos
escuchada... Y ayuda de personas que saben de esto y que
me quieren.
Pero ese flamenco de Cádiz
dicen que se está perdiendo...
Sí, yo lo siento así. A
mí me gusta todo tipo de música, me gustan
las personas jóvenes que suenan frescos, pero no
lo siento así para hacerlo yo, cada uno lo siente
a su manera. Aunque en mi voz suene fresco, prefiero agarrarme
a lo que los maestros han dejado. Y yo lo recopilo y lo
canto así. O coger yo una letra de ahora y llevármela
a ese estilo. Hoy lo siento así... a lo mejor mañana
me levanto y me sale una armonía diferente y digo
que qué bonito. Pero yo eso siento que se está
perdiendo y creo que la base principal no se debe perder.
No estamos hablando de quedarnos ahí, tenemos que
evolucionar, pero creo que la evolución viene contigo
en tu edad, en tu persona... está ya en el guión.
No puedes hacer algo nuevo si lo primero no está.
Sin conocimiento, se nota. Las alegrías tienen
una fuerza que no tienen las composiciones más
elaboradas. Y las alegrías de Cádiz, las
de verdad de aquí, tienen un pellizco, un agarre,
unas entrañas... y luego las hablas, y luego las
dejas caer, y después te mascas tus letras. Si
es que en Cádiz hay un arte por alegrías...
Tú escuchas a Chano y se te ponen los vellos de
punta porque la sal le sale por las orejas. A lo mejor
hay personas que no son de Cádiz y las alegrías
le suenan más a cantiñas. Ese conocimiento
a mí me falta en las personas de mi edad, ese detalle,
por ejemplo. Cada uno es libre de hacer lo que quiera,
pero tiene que saber lo que están haciendo, de
dónde viene, lo que es.

Encarna Anillo (Foto Daniel
Muñoz)
En la presentación
en Málaga en Flamenco 2007 ya dijiste que el
disco era clásico pero hecho por una persona de
ahora…
Yo ofrezco con este disco mi forma de
sentir el flamenco, mi forma de cantar desde que tengo
uso de razón. Me gusta hacer muchas músicas,
he trabajado con Andrés Marín, con Israel
Galván, con Belén Maya... con muchos
bailaores. Y he tenido oportunidad de aprenderme nuevas
melodías, nuevas letras, composiciones diferentes,
he tenido mucho aprendizaje. Y yo me he puesto las pilas,
y he aprendido de todo. Pero a la hora de hacer un disco
yo me he sentido más haciendo las malagueñas
de La
Trini porque es la que me llega al corazón
y cantarla, hacer un cante por soleá pasando por
diferentes estilos, coger una zambra y hacerla... Cuando
me ha llegado la hora a mí de exponer algo sola,
expreso eso, cómo yo siento el flamenco. Encarnita
Anillo es cantaora, eso. Y para un siguiente disco tengo
pensado grabar una petenera, una seguiriya, cantes de
levante, marianas... cante, cante, pero fresco. El flamenco
clásico no tiene por qué aburrir, al revés.
Yo sé que la gente a lo mejor se queda un poco
flipada, de que con mi edad hable yo de esto, pero es
que es mi primer disco y Encarnita Anillo es eso. Y sé
que es lo que menos vende, lo más difícil,
pero no me voy a engañar a mí misma... entonces
empezamos mal.
¿Por qué rechazaste
anteriores ofertas discográficas?
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| "Yo
me escucho y sé perfectamente los sentimientos
que tengo en cada quejío" |
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La primera vez que me ofrecieron grabar
un disco tenía yo quince años. Ahora me
alegro de no haber aceptado porque me hubiera engañado
a mí misma, después de haber luchado tanto.
Tengo 24 años, pero llevo en un escenario desde
que tenía 5, llevo 20 años trabajando siempre
en este mundo. Cuando ahora escucho mi disco, estoy satisfecha
porque me alegro de todo lo que me ha pasado antes; nada
era en su momento. Yo tenía que crecer por dentro,
tenía que llevarme palos… Todo eso para que
yo ahora escuche el disco y por lo menos me guste a mí.
Yo me escucho y sé perfectamente los sentimientos
que tengo en cada quejío. Sabía que esto
se iba a quedar para mí para toda la vida, así
que no canté con la garganta, sino con el corazón,
pase lo que pase en mi interior. Y han pasado alegrías,
penas, fatigas... Todo eso está reflejado. Por
eso estoy supersatisfecha, porque me reconozco. Eso sí,
en el segundo me tengo que superar.
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