Esperanza Fernández
Biografía y comentarios de los lectores.

Vídeo Esperanza Fernández. Festival de las Minas. La Unión. 11 de agosto de 2000.
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Esperanza Fernández
"Esperanza Fernández"
 

 

"He
demostrado
que se puede
cantar una
bulería a
piano
o unas
alegrías
con cuerda"

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Entrevista a Esperanza Fernández, cantaora:

"El jazz me ha aportado muchísima sabiduría
a la hora de salir a un escenario"

Silvia Calado Olivo. Madrid, enero de 2002

Esperanza Fernández se ha bastado con su propio nombre artístico para, tras veinte años de trayectoria profesional, dejar el primer testimonio grabado de su forma de entender el flamenco. 'Esperanza Fernández' (Tablao, 2001) es un "reflejo de todo lo que he hecho durante mi carrera". Y ello conduce a un camino que va de Triana a Lebrija pero traspasando, sin complejos, las fronteras del jazz y la música clásica. La cantaora sevillana disecciona, para Flamenco-world.com, el contenido de su álbum debut, ese que ha tenido en vilo a la afición "porque decidí esperar a madurar como artista, como mujer y como persona hasta que me sintiera segura de lo que quería hacer, sin sentirme presionada". Este es el resultado...

El disco se abre con una canción por bulerías titulada 'Te conocí en primavera'...

Ese tema tiene historia... La letra es de Carlos Lencero, un autor muy andaluz. Y hace muchísimos años lo grabé en una maqueta en un estudio de grabación chiquitito que tienen mis hermanos. Ellos fueron quienes, entonces, empezaron a componerlo, junto a Nicasio Moreno. Me gustó muchísimo. Siempre lo cantaba en voz bajita. Tenía claro que este tema, en cuanto tuviera la oportunidad de grabar un disco propio, lo iba a incluir porque iba conmigo, era una forma muy mía. Y, efectivamente, así fue. Hubo gente que lo quiso hacer, pero no le sacaba el mismo rollo... sería por la cantidad de tiempo que yo llevaba haciéndolo. Por supuesto, no podía faltar la guitarra de mi hermano Paco, después de tantos años.

El piano de Dorantes conduce hasta el segundo corte, 'En el compás de su sangre', una soleá que hace referencia a tus orígenes...

Se grabó en la propia casa de Dorantes. El tema surgió porque quería hacer, como en mis conciertos, cantes tradicionales. Yo quería incluir una soleá tradicional, concretamente, una soleá de Alcalá. Vi que la única persona que me podía tocar un flamenco tradicional a piano era Dorantes pues, aparte de que ya había trabajado con él, es familia mía. También quería que la persona que me hiciera la letra fuera un maestro y que supiera mucho de cante, como es José de la Tomasa. Ahí está reflejado. Habla de mi familia porque él se fijó mucho en mi entorno y me conoce desde chiquitita. Habla de mi madre, habla de mi familia...


Esperanza Fernández con Dorantes
(Foto: Anahí Carmody)

¿Qué aporta el piano a la expresión flamenca?

Mucho, lo que pasa es que la gente del flamenco le da muy poca importancia al piano. Y será, quizás, porque ha trabajado poco con este instrumento. El piano es mi instrumento favorito... después de la guitarra, por supuesto. No es que, por elegir a Dorantes, descarte a otros pianistas. También he trabajado con Chano Domínguez o George Colligan. Pero, realmente, la aportación que le da Dorantes es bastante especial.

Después de ese paréntesis de calma, llega 'Baladilla de los tres ríos'...

Las primeras personas que grabaron la 'Baladilla' fueron Pata Negra. Yo, que también he cantado a Lorca, siempre he creído que el tema era genial. Y, como se quedó tan aparcado, quise recuperarlo, pues fue un tema que me dejó muy marcada desde chiquitita, cuando trabajé con Pata Negra haciéndole coros. Quería que el tema estuviera recogido en el disco para que la gente recordara lo que fue la 'Baladilla de los tres ríos'. Por supuesto, una versión diferente, con mi voz, sin guitarra eléctrica y de otra manera... es más flamenco.

Lorca es para ti, como para otros flamencos, un poeta recurrente, ¿por qué?

Por lo que cuenta la gente, amaba a los gitanos. Y, si abres cualquiera de sus libros, siempre habla de los gitanos. Hay muchas referencias de nuestro pueblo en todo lo que ha escrito.

Del ritmoso 'Al compás del baile', vuelves a recogerte con la seguiriya 'De noche en mi Triana', donde reivindicas tu doble cariz trianero y gitano...

Es un tema que, como algunos de los anteriores, tiene mucho que ver conmigo. Yo soy de Triana, bautizada en la Esperanza. José de la Tomasa hizo la letra especialmente para mí, tomando la seguiriya como palo para hablar de mi barrio... con cierta nostalgia. A mi familia también le tocó sufrir el exilio de la cava. Y la verdad es que es una pena porque Triana, desgraciadamente, ya no es como antes. Tuve la oportunidad de volver a irme a vivir a Triana. Además, es curiosísimo que compramos el piso justo al lado de donde se crió mi padre, junto a una alfarería donde trabajó durante mucho tiempo. A pesar de ello, la esencia trianera se ha seguido manteniendo.

'Corazón malherío' supone un nuevo cambio de tercio...

Está bien que esté incluido este tema que compuso Juañares, con quien tengo una buena amistad. Considero que, aunque esté actuando p'atrás, es un cantaor excepcional que, además, compone muy bien. Un día llegó al estudio y le dio a José Luis Garrido, mi productor, un tema que consideraba que me venía bien. Sabía que, aunque yo era muy flamenca, una canción rumba podía dar un toque de color a mi repertorio, pues estamos en otro tiempo y a la gente le apetece escuchar otras historias. Me pareció, simplemente, muy bonito y muy actual.

¿No es una concesión comercial?

No, se incluyó porque me apetecía. No iba buscando en absoluto lo comercial, sino lo que surgía y lo que yo realmente cantaba de corazón sin pensar, en absoluto, que podía ser un pelotazo. Creo que si estás convencido de lo que tienes dentro, la gente lo recibe. Y esa comunicación acaba siendo recíproca. He hecho lo que quería hacer.

'La Malena' está sacado de tu repertorio habitual...

No podía faltar. Es una bulería popular. Está dedicada a la gente de Lebrija, de donde es mi madre. Hice una pequeña recopilación de las letras que me llegaban más. Y es algo que llevo haciendo en directo toda la vida.

Sólo le falta una imagen de ti bailando.

Estuvo bien esa grabación porque, prácticamente, fue todo en directo. José Luis intentó que fuera lo más en vivo posible. Hasta pusieron como una tabla para que se escucharan los pies y los jaleos.


Esperanza bailando

¿Estas bulerías rubrican la conexión entre Triana y Lebrija?

Son las dos fuentes de las que he bebido. Mi madre es lebrijana, viene de familia cantaora, entre ellos, Juan Peña el Lebrijano, que es su primo. Y, aunque yo sea de Triana y no haya vivido allí, siempre he estado muy vinculada a esa tierra. Yo he tenido mucha vinculación con Lebrija. A mí es que me llega su bulería.

'La fuente blanca' marca una clara transgresión de las fronteras flamencas... Prueba tu tendencia a acercarte a músicas como el jazz.

Yo soy una persona a la que le gusta todo tipo de música. En un par de ocasiones, tuve la oportunidad de contactar con gente del mundo del jazz. Me llamó mucho la atención. Y supe que ahí se podía intervenir, que se podía entrar. El primer acercamiento fue una colaboración en el 'Seminario de Jazz y Flamenco' del Teatro Central donde, en una jam session en el bar, canté 'Bésame mucho' para un pianista. Me atrajo muchísimo. Después, en la Bienal de Flamenco de Sevilla de 2000, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, propusieron hacer algo con jazz y flamenco... y de ahí surgió 'Cruce de caminos', con Gerardo Núñez. Me sentí tan identificada y me gustó tanto ese rollo... Javier Limón, que me hizo 'La fuente blanca', me conoce muy bien y sabía de mi gusto por el jazz. Y pensó que la trompeta de Jerry González le podía dar un punto bonito.

¿Cómo ha sido el encuentro con el trompetista portorriqueño?

No pude estar cuando él grabó. Yo registré primero la voz con la guitarra de Niño Josele y luego fue cuando él entró en estudio. Me tuve que ir a Sevilla porque tenía que trabajar. Y me dio mucha alegría cuando volví porque me contó mi productor, José Luis Garrido, que cuando Jerry escuchó mi voz, preguntó que quién era esa mujer, que la quería conocer... y que se le había caído alguna lágrima escuchándome. A mí, saber eso, me puso loca de contenta. Y no nos conocimos hasta el día del concierto de presentación de Tablao. Aunque él se haya codeado más con Diego El Cigala y provenga de fuera del flamenco, hay una conexión evidente. Y que a una genialidad como él le guste mi voz, supone para mí un orgullo.


Esperanza Fernández
(Foto: Anahí Carmody)

¿Qué enseñanzas has sacado de esas colaboraciones con músicos de jazz?

Realmente no he cantado jazz. Yo lo que he hecho ha sido aportar mi voz flamenca al jazz, cantar flamenco con instrumentos más jazzísticos. Por ejemplo, cuando entré en el proyecto de 'Jazzpaña II', donde tengo media sevillana con Chano Domínguez, lo único que hice fue poner mi voz flamenca y ya está. Y, luego, en 'Cruce de Caminos' he aportado mi voz flamenca, pero con letra de Neruda, tocándome George Colligan al piano... él toca jazz y yo le doy mi cosa flamenca.

Pero, incluso, tu pose en el concierto era muy de jazzwoman...

Siempre que canto a piano me pongo en esa posición. Incluso cuando canto flamenco, como en la soleá que me toca Dorantes. No me voy a sentar en una silla, no pega. Me siento más cómoda. Pero, a lo que iba... A mí el jazz me ha aportado muchísima sabiduría a la hora de salir a un escenario, de tener otro comportamiento, al igual que cuando he trabajado con música clásica. Te da otra forma de comportarte en el escenario, otra forma de estar, otra vocalización. Las cosas se entienden mejor, las letras se entienden mejor. Yo eso siempre lo he intentado cuidar muchísimo. Y cuando empecé a relacionarme con la gente de música clásica, lo formalicé más.

Casi, a modo de desenlace, se introducen las alegrías 'Jazmín de medianoche'...

...que las compuso Guillermo McGill. Tenían que estar porque también pertenecen a mi mundo. Proceden de un estreno en el Teatro Maestranza de Sevilla que se llamó 'La luz, el júbilo y la melancolía', junto a Estrella Morente y Carmen Linares. Esas alegrías las hizo Guillermo especialmente para mí y me siento totalmente identificada con ellas. En aquella ocasión decidimos no incluir guitarra porque quería demostrar y, así lo expuse en el escenario, que se puede cantar una bulería a piano o unas alegrías con cuerda... El quinteto de cuerda con el que canté hizo las conocidas falsetas de Diego del Gastor... y ya más flamenco no se podía sonar. La clave de este tipo de colaboraciones es que la gente que está contigo debe amar el flamenco. Entonces, es cuando puedes aportarles un poco más a ellos. Igual que ellos pueden entregarse por completo a mí. Los integrantes del quinteto son clásicos, clásicos. Y pudieron entender, con lo que escribió Guillermo y con lo que yo les pude dar, que tenía que ser así.

Y epilogas el disco con 'Nana de la esperanza', un tema con música clásica que evoca la maternidad que con tan especial sensibilidad te ha llenado...

Son los mismos componentes que hicieron en su día 'Jazmín de medianoche'. A esta nana le tengo mucho cariño porque Guillermo la hizo cuando yo estaba embarazada. Estaba incluida en 'El júbilo'. Conocí a Guillermo McGill en una actuación de jazz. Le canté una nana que él tenía en su disco dedicada a su hija Luna y me gustó tanto su forma de componer que le dije que me gustaría que me compusiera una nana. Y, antes de tener al niño, ya la tenía compuesta. Y le tengo un cariño muy especial porque está hecha para mi hijo...

Todos los niños del mar
Del mar de la esperanza
Ae, e, ae, siempre te protegerán

 

Más información:

Reportaje sobre el sello 'Tablao'

 
 
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