Entrevista a Esperanza Fernández,
cantaora:
"El jazz me ha aportado muchísima sabiduría
a la hora de salir a un escenario"
Silvia Calado Olivo. Madrid, enero de 2002
Esperanza Fernández se ha bastado
con su propio nombre artístico para, tras veinte años de trayectoria
profesional, dejar el primer testimonio grabado de su forma de entender el flamenco.
'Esperanza Fernández' (Tablao, 2001) es un "reflejo de todo lo que
he hecho durante mi carrera". Y ello conduce a un camino que va de Triana
a Lebrija pero traspasando, sin complejos, las fronteras del jazz y la música
clásica. La cantaora sevillana disecciona, para Flamenco-world.com, el
contenido de su álbum debut, ese que ha tenido en vilo a la afición
"porque decidí esperar a madurar como artista, como mujer y como persona
hasta que me sintiera segura de lo que quería hacer, sin sentirme presionada".
Este es el resultado...
El disco se abre con una canción por bulerías
titulada 'Te conocí en primavera'...
Ese tema tiene historia... La letra
es de Carlos Lencero, un autor muy andaluz. Y hace muchísimos años
lo grabé en una maqueta en un estudio de grabación chiquitito que
tienen mis hermanos. Ellos fueron quienes, entonces, empezaron a componerlo, junto
a Nicasio Moreno. Me gustó muchísimo. Siempre lo cantaba en voz
bajita. Tenía claro que este tema, en cuanto tuviera la oportunidad de
grabar un disco propio, lo iba a incluir porque iba conmigo, era una forma muy
mía. Y, efectivamente, así fue. Hubo gente que lo quiso hacer, pero
no le sacaba el mismo rollo... sería por la cantidad de tiempo que yo llevaba
haciéndolo. Por supuesto, no podía faltar la guitarra de mi hermano
Paco, después de tantos años.
El piano de Dorantes conduce hasta el segundo
corte, 'En el compás de su sangre', una soleá que hace referencia
a tus orígenes...
Se grabó en la propia casa de
Dorantes. El tema surgió porque quería hacer, como en mis conciertos,
cantes tradicionales. Yo quería incluir una soleá tradicional, concretamente,
una soleá de Alcalá. Vi que la única persona que me podía
tocar un flamenco tradicional a piano era Dorantes pues, aparte de que ya había
trabajado con él, es familia mía. También quería que
la persona que me hiciera la letra fuera un maestro y que supiera mucho de cante,
como es José de la Tomasa. Ahí está reflejado. Habla de mi
familia porque él se fijó mucho en mi entorno y me conoce desde
chiquitita. Habla de mi madre, habla de mi familia...

Esperanza Fernández con Dorantes
(Foto: Anahí Carmody)
¿Qué aporta el piano a la
expresión flamenca?
Mucho, lo que pasa es que la gente del
flamenco le da muy poca importancia al piano. Y será, quizás, porque
ha trabajado poco con este instrumento. El piano es mi instrumento favorito...
después de la guitarra, por supuesto. No es que, por elegir a Dorantes,
descarte a otros pianistas. También he trabajado con Chano Domínguez
o George Colligan. Pero, realmente, la aportación que le da Dorantes es
bastante especial.
Después de ese paréntesis
de calma, llega 'Baladilla de los tres ríos'...
Las primeras personas que grabaron la 'Baladilla'
fueron Pata Negra. Yo, que también he cantado a Lorca, siempre he creído
que el tema era genial. Y, como se quedó tan aparcado, quise recuperarlo,
pues fue un tema que me dejó muy marcada desde chiquitita, cuando trabajé
con Pata Negra haciéndole coros. Quería que el tema estuviera recogido
en el disco para que la gente recordara lo que fue la 'Baladilla de los tres ríos'.
Por supuesto, una versión diferente, con mi voz, sin guitarra eléctrica
y de otra manera... es más flamenco.
Lorca es para ti, como para otros flamencos,
un poeta recurrente, ¿por qué?
Por lo que cuenta la gente, amaba a
los gitanos. Y, si abres cualquiera de sus libros, siempre habla de los gitanos.
Hay muchas referencias de nuestro pueblo en todo lo que ha escrito.
Del ritmoso 'Al compás del baile',
vuelves a recogerte con la seguiriya 'De noche en mi Triana', donde reivindicas
tu doble cariz trianero y gitano...
Es un tema que, como algunos de los
anteriores, tiene mucho que ver conmigo. Yo soy de Triana, bautizada en la Esperanza.
José de la Tomasa hizo la letra especialmente para mí, tomando la
seguiriya como palo para hablar de mi barrio... con cierta nostalgia. A mi familia
también le tocó sufrir el exilio de la cava. Y la verdad es que
es una pena porque Triana, desgraciadamente, ya no es como antes. Tuve la oportunidad
de volver a irme a vivir a Triana. Además, es curiosísimo que compramos
el piso justo al lado de donde se crió mi padre, junto a una alfarería
donde trabajó durante mucho tiempo. A pesar de ello, la esencia trianera
se ha seguido manteniendo.
'Corazón malherío' supone
un nuevo cambio de tercio...
Está bien que esté incluido
este tema que compuso Juañares, con quien tengo una buena amistad. Considero
que, aunque esté actuando p'atrás, es un cantaor excepcional que,
además, compone muy bien. Un día llegó al estudio y le dio
a José Luis Garrido, mi productor, un tema que consideraba que me venía
bien. Sabía que, aunque yo era muy flamenca, una canción rumba podía
dar un toque de color a mi repertorio, pues estamos en otro tiempo y a la gente
le apetece escuchar otras historias. Me pareció, simplemente, muy bonito
y muy actual.
¿No es una concesión comercial?
No, se incluyó porque me apetecía.
No iba buscando en absoluto lo comercial, sino lo que surgía y lo que yo
realmente cantaba de corazón sin pensar, en absoluto, que podía
ser un pelotazo. Creo que si estás convencido de lo que tienes dentro,
la gente lo recibe. Y esa comunicación acaba siendo recíproca. He
hecho lo que quería hacer.
'La Malena' está sacado de tu repertorio
habitual...
No podía faltar. Es una bulería
popular. Está dedicada a la gente de Lebrija, de donde es mi madre. Hice
una pequeña recopilación de las letras que me llegaban más.
Y es algo que llevo haciendo en directo toda la vida.
Sólo le falta una imagen de ti bailando.
Estuvo bien esa grabación porque,
prácticamente, fue todo en directo. José Luis intentó que
fuera lo más en vivo posible. Hasta pusieron como una tabla para que se
escucharan los pies y los jaleos.

Esperanza bailando
¿Estas bulerías rubrican
la conexión entre Triana y Lebrija?
Son las dos fuentes de las que he bebido.
Mi madre es lebrijana, viene de familia cantaora, entre ellos, Juan Peña
el Lebrijano, que es su primo. Y, aunque yo sea de Triana y no haya vivido allí,
siempre he estado muy vinculada a esa tierra. Yo he tenido mucha vinculación
con Lebrija. A mí es que me llega su bulería.
'La fuente blanca' marca una clara transgresión
de las fronteras flamencas... Prueba tu tendencia a acercarte a músicas
como el jazz.
Yo soy una persona a la que le gusta todo
tipo de música. En un par de ocasiones, tuve la oportunidad de contactar
con gente del mundo del jazz. Me llamó mucho la atención. Y supe
que ahí se podía intervenir, que se podía entrar. El primer
acercamiento fue una colaboración en el 'Seminario de Jazz y Flamenco'
del Teatro Central donde, en una jam session en el bar, canté 'Bésame
mucho' para un pianista. Me atrajo muchísimo. Después, en la Bienal
de Flamenco de Sevilla de 2000, la Consejería de Cultura de la Junta de
Andalucía, propusieron hacer algo con jazz y flamenco... y de ahí
surgió 'Cruce de caminos', con Gerardo Núñez. Me sentí
tan identificada y me gustó tanto ese rollo... Javier Limón, que
me hizo 'La fuente blanca', me conoce muy bien y sabía de mi gusto por
el jazz. Y pensó que la trompeta de Jerry González le podía
dar un punto bonito.
¿Cómo ha sido el encuentro
con el trompetista portorriqueño?
No pude estar cuando él grabó.
Yo registré primero la voz con la guitarra de Niño Josele y luego
fue cuando él entró en estudio. Me tuve que ir a Sevilla porque
tenía que trabajar. Y me dio mucha alegría cuando volví porque
me contó mi productor, José Luis Garrido, que cuando Jerry escuchó
mi voz, preguntó que quién era esa mujer, que la quería conocer...
y que se le había caído alguna lágrima escuchándome.
A mí, saber eso, me puso loca de contenta. Y no nos conocimos hasta el
día del concierto de presentación de Tablao. Aunque él se
haya codeado más con Diego El Cigala y provenga de fuera del flamenco,
hay una conexión evidente. Y que a una genialidad como él le guste
mi voz, supone para mí un orgullo.

Esperanza Fernández
(Foto: Anahí Carmody)
¿Qué enseñanzas has
sacado de esas colaboraciones con músicos de jazz?
Realmente no he cantado jazz. Yo lo
que he hecho ha sido aportar mi voz flamenca al jazz, cantar flamenco con instrumentos
más jazzísticos. Por ejemplo, cuando entré en el proyecto
de 'Jazzpaña II', donde tengo media sevillana con Chano Domínguez,
lo único que hice fue poner mi voz flamenca y ya está. Y, luego,
en 'Cruce de Caminos' he aportado mi voz flamenca, pero con letra de Neruda, tocándome
George Colligan al piano... él toca jazz y yo le doy mi cosa flamenca.
Pero, incluso, tu pose en el concierto
era muy de jazzwoman...
Siempre que canto a piano me pongo en esa
posición. Incluso cuando canto flamenco, como en la soleá que me
toca Dorantes. No me voy a sentar en una silla, no pega. Me siento más
cómoda. Pero, a lo que iba... A mí el jazz me ha aportado muchísima
sabiduría a la hora de salir a un escenario, de tener otro comportamiento,
al igual que cuando he trabajado con música clásica. Te da otra
forma de comportarte en el escenario, otra forma de estar, otra vocalización.
Las cosas se entienden mejor, las letras se entienden mejor. Yo eso siempre lo
he intentado cuidar muchísimo. Y cuando empecé a relacionarme con
la gente de música clásica, lo formalicé más.
Casi, a modo de desenlace, se introducen
las alegrías 'Jazmín de medianoche'...
...que las compuso Guillermo McGill. Tenían
que estar porque también pertenecen a mi mundo. Proceden de un estreno
en el Teatro Maestranza de Sevilla que se llamó 'La luz, el júbilo
y la melancolía', junto a Estrella Morente y Carmen Linares. Esas alegrías
las hizo Guillermo especialmente para mí y me siento totalmente identificada
con ellas. En aquella ocasión decidimos no incluir guitarra porque quería
demostrar y, así lo expuse en el escenario, que se puede cantar una bulería
a piano o unas alegrías con cuerda... El quinteto de cuerda con el que
canté hizo las conocidas falsetas de Diego del Gastor... y ya más
flamenco no se podía sonar. La clave de este tipo de colaboraciones es
que la gente que está contigo debe amar el flamenco. Entonces, es cuando
puedes aportarles un poco más a ellos. Igual que ellos pueden entregarse
por completo a mí. Los integrantes del quinteto son clásicos, clásicos.
Y pudieron entender, con lo que escribió Guillermo y con lo que yo les
pude dar, que tenía que ser así.
Y epilogas el disco con 'Nana de la esperanza',
un tema con música clásica que evoca la maternidad que con tan especial
sensibilidad te ha llenado...
Son los mismos componentes que hicieron en
su día 'Jazmín de medianoche'. A esta nana le tengo mucho cariño
porque Guillermo la hizo cuando yo estaba embarazada. Estaba incluida en 'El júbilo'.
Conocí a Guillermo McGill en una actuación de jazz. Le canté
una nana que él tenía en su disco dedicada a su hija Luna y me gustó
tanto su forma de componer que le dije que me gustaría que me compusiera
una nana. Y, antes de tener al niño, ya la tenía compuesta. Y le
tengo un cariño muy especial porque está hecha para mi hijo...
Todos los niños del mar
Del mar de la esperanza
Ae, e, ae, siempre te protegerán