Esperanza
Fernández, cantaora. Entrevista de flamenco
“El flamenco es la carrera
más larga,
nunca se acaba de aprender”
Silvia Calado. Madrid, noviembre de 2005
Sólo tiene un disco en el
mercado, pero más de veinte años de creciente
carrera como cantaora. Esperanza
Fernández es una artista seguida y curtida en
el directo. Quizás porque no hay una sola Esperanza,
sino muchas. Cantaora camaleónica y de su tiempo,
lo mismo interpreta un papel en ‘El Café de
Chinitas’ del Ballet Nacional de España, que
canta como vocalista flamenca en una orquesta de jazz...
y sin dejar de lado los recitales sencillos de cante tradicional.
Nunca deja de acordarse de figuras históricas como
Pinini de Lebrija o Los Caganchos de Triana, donde están
sus raíces familiares. Pero si una figura va siempre
guardándola es La Niña de los Peines, pues
“nos lo ha puesto más fácil a todas
las mujeres cantaoras”. Por supuesto, está
trabajando en un segundo disco, mano a mano con Dorantes,
“pero quiero ir lenta, quiero que sea como los partos
que he tenido con mis hijos, con cesárea y todo”.
A Esperanza Fernández se
la puede ver ahora como personaje principal de ‘El
Café de Chinitas’ del Ballet Nacional de España.
¿Cómo te desenvuelves en ese papel?
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Esperanza Fernández
(Foto: Daniel Muñoz) |
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El montaje ya lo había puesto en
marcha José Antonio siendo director de la Compañía
Andaluza de Danza y lo retomó con el Ballet Nacional
de España reestrenándolo el pasado verano
en los Jardines del Generalife, dentro del Festival de Música
y Danza de Granada. Yo soy el hilo conductor de todo. Prácticamente,
aparezco en toda la obra y voy contando con ocho canciones
de las recopiladas por Lorca, con la música de Chano
Domínguez en directo. Está genial. Las puestas
en escena son increíbles, los telones, las luces...
una fantasía increíble. Y yo voy contando
lo que sucede en el café. Lógicamente, lo
primero que hago es cantar la canción del ‘Café
de Chinitas’, con los dos Paquiros. Me encuentro superbien
ahí. Además, con la música en directo
es preciosa, porque yo estoy sola en el escenario, los músicos
están detrás, y hago mi papel con un poco
de interpretación. Y eso me encanta. La gente que
me conoce sabe que voy a por todas siempre. Me encanta la
interpretación. Hago un papel muy bonito con José
Antonio en ‘Las tres hojas’ y en la nana.
¿Cómo te preparaste
estas canciones? ¿Escuchaste la grabación
original de La
Argentinita con Lorca al piano?
He tenido alguna referencia de La Argentinita
y la he escuchado, pero no me la empapé demasiado
porque creo que dos iguales no hay. Lógicamente,
tienes una referencia pero luego tienes que hacerlo a tu
forma. La música, además no tiene nada que
ver. Aquí tiene toques jazzísticos, lleva
los ritmos del flamenco -soleá, bulerías...-
pero es muy, muy actual. Yo las he hecho un poquito mías.
También he escuchado a Carmen
Linares y a Ana Belén, que las tienen grabadas.
Y la verdad es que son canciones muy antiguas y las conoce
todo el mundo, incluso de chica la escuchaba. Mis niños
hasta se las saben y todo.
¿Cómo va la preparación
de tu segundo disco con Dorantes como productor?
Estoy en ello, pero quiero ir lenta. No
quiero hacer como en el primero, que fue como un parto rapidísimo,
que casi ni me di cuenta. Y este segundo disco quiero que
sea como los partos que yo tuve con mis propios hijos...
¡con cesárea y todo! Dorantes
y yo estamos trabajando poquito a poco. Vamos viendo un
tema, vamos viendo otro... los grabamos. Y mientras, estamos
los dos trabajando en distintos proyectos. No te puedo decir
ni cuándo sale, ni cómo, ni nada, sólo
que estamos trabajando. Va a ser flamenco tradicional, pero
con historias de ahora... Habrá sorpresas, eso sí.
¿Con Dorantes tienes una
conexión especial de trabajo?
Sí, sí, conexión en
todo. Personal también, porque es un pedazo de persona.
Y como músico, pues qué te voy a decir. La
verdad es que tengo mucha suerte porque nos entendemos muy
bien, lo mismo en el escenario que fuera. Cuando hablamos,
coincidimos con muchas cosas musicales y eso da buen a rollo
a la hora de subirse ahí arriba e interpretar. Ahora
hemos grabado un tema para el disco de villancicos de Caja
San Fernando (no venal). La letra y la melodía
es divina. Hemos hecho una cosa preciosa y en nada de tiempo.
Esperanza Fernández (Foto:
Daniel Muñoz)
Desde tu primer disco, ¿cómo
va desarrollándose tu carrera?
He cogido muchísima experiencia
con cantidad de colaboraciones muy distintas. La verdad
es que no he necesitado disco a la venta para nada. A la
vista está que llevo veinte años trabajando...
y con un solo disco en el mercado. Y es buena señal
que la gente me sigue. Eso para mí es una satisfacción.
Aunque claro que entiendo que quieran escuchar un segundo
disco. Y lo entiendo para mí también. Pero
como trabajo mucho, gracias a dios, siempre la gente tiene
oportunidad de escucharme.
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| "Después
de haber sido madre es cuando más consolidada
me encuentro como artista" |
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¿Cómo sientes que
evoluciona tu cante?
Muy bien, sobre todo, porque, como te decía,
tengo mucha experiencia. Pero, como siempre digo, el flamenco
es la carrera más larga, nunca se acaba de aprender.
Y ya la cabeza está asentada, ya sabe una lo que
quiere. Cuando se es madre, las cosas cambian mucho en tu
vida en general. Todas las madres artistas coincidimos en
que cambia la forma de interpretar, la voz... Mi vida ha
cambiado por completo. Soy muy feliz y eso se ve en el escenario.
Después de haber sido madre es cuando más
consolidada me encuentro como artista. Ya se me han quitado
muchos miedos. Siempre se tiene un respeto absoluto al escenario,
pero hay más seguridad en mí misma.
¿Tienes en proyecto montar
algún espectáculo propio como ‘Evocación’,
estrenado en la pasada Bienal de Sevilla?
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Esperanza Fernández
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Aquel no lo hemos vuelto a rodar entero,
pero sí por partes, bien con la guitarra de Miguel
Ángel Cortés o con la guitarra de Manolo Franco.
Nunca es tarde, a lo mejor en cualquier momento se puede
reponer en cualquier teatro que lo quiera. Pero estoy trabajando
muchísimo con mis recitales, tanto fuera como dentro
de España. El año próximo, por ejemplo,
me voy a Nueva York con un recital en el que va bailando
Miguel Vargas, a Francia cantando las canciones populares
con una orquesta de jazz y quince días al Teatro
de La Zarzuela de Madrid con ‘El Café de Chinitas’.
También hace poco presenté en Almagro un recital
nuevo con una selección de letras
recopiladas por Demófilo. Hicimos cantiñas,
tientos tangos, una canción de Gabriela Mistral y
el poema ‘Son de negros en Cuba’, todo con guitarra
y palmas sólo. Son letras que conoce mucha gente
por determinados palos y yo elegí mi forma de hacerlas.
Participas en un congreso sobre La Niña de
los Peines en Sevilla. ¿Qué significado tiene
para ti esta figura ya histórica del flamenco?
¿Qué cantaora no tiene como
referente a La
Niña de los Peines? Para las mujeres, en general,
ha sido lo máximo. En su época era la única
que cantaba a ese nivel, reivindicó totalmente el
papel de la mujer. No es que yo sea muy feminista, pero
teniéndola a ella en aquel entonces, imagínate
lo que supone para nosotras. La Niña de los Peines
nos lo ha puesto más fácil a todas las mujeres
cantaoras. La mujer siempre lo ha tenido más difícil,
ha estado más en segundo plano pero, gracias a dios,
ahora mismo no, estamos al mismo nivel hombres y mujeres.
En los carteles va el mejor artista, el que cante mejor.
No existen diferencias.
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