Esperanza Fernández,
cantaora de flamenco. Entrevista
“Todo el mundo sabe que
el flamenco es libre
y cada uno se expresa como lo siente”
Silvia Calado. Madrid, noviembre de 2007
Pastora Pavón, la de los
Peines, le reveló el secreto. Desde niña
llevaba escuchando a su abuela Salú la canción
‘Manolito Reyes’, pero nunca le había
hecho el final. “Porque no podía, porque
se ahogaba”. Fue en una antigua grabación
de la mítica Niña de los Peines donde pudo
completarla. “Según me han dicho, fue un
exitazo en su época”. Puede que lo sea también
ahora. ¿Por qué no? Esperanza
Fernández rebosa energía con este segundo
trabajo discográfico, la misma energía contagiosa
de la bulería que narra los amores y desamores
del gitano fragüero. Y no la oculta al hablar del
que llama su “tercer hijo”. ‘Recuerdos’
es un disco buscado.

Esperanza Fernández
(Foto Daniel Muñoz)
La trianera es un caso raro de cantaora
que no ha necesitado pasar por el estudio de grabación
para mantenerse en primera fila del flamenco desde hace
ya veinte años. “No me ha hecho falta. Y
cuando yo realmente he querido ha sido cuando lo he hecho”,
explica contundente. Así que no ha habido condicionantes.
“Tenía ya que dejar plasmado en un disco
mi directo, que es realmente lo que la gente quería
escucharme”, dice la cantaora. Sólo le faltaba
buscar el productor que entendiera el proyecto. Pero lo
tenía muy cerca: José
Antonio Rodríguez. “Yo sabía que
tenía que ser él porque es tocaor de flamenco,
porque es muy músico en general y el estudio lo
conoce perfectamente, como el último rincón
de su casa”. Destaca de su 'partener' que “todo
el mundo sabe que como guitarrista es un pedazo de músico,
que como persona es fantástico y, además,
yo ya he coincidido muchísimas veces con él
en colaboraciones en estudio”. El caso es que “se
enamoró realmente del proyecto. Y yo tenía
claro el disco, pero él me lo clareó más
todavía”. El concepto tenía tres claves:
el directo, la tradición y la depuración.
Que sonara natural, que apelara a la memoria, que se bastara
con la sonanta.
De hecho, hay varios cantes que están
grabados en directo, aunque en estudio: la soleá,
la seguiriya y el ‘Gelem Gelem’, el himno
de los gitanos. Esperanza matiza que “no es un disco
al uso pues, normalmente, te metes en estudio y coges
las tomitas buenas, sino que está hecho por tomas
enteras. Los directos están hechos en estudio,
no son conciertos”. Y subraya con trazo grueso:
“Pero son sin cortes”. Y pone como ejemplo
el fandango de Huelva, procedente del concierto ‘Cuatro
guitarras y una voz’ que estrenó
en la Bienal de Sevilla 2006. ‘Celos hasta del
aire’, según relata, “está hecho
del tirón. José Antonio metió los
arreglos que él mismo compuso para las cuatro guitarras
y yo después hice las tomas enteras. De las mejores,
se escogió la mejor. Pero no se cogió un
trocito, otro trocito y luego se unió”.
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| "Yo
no puedo entrar en imitaciones porque eso es absurdo,
yo cojo el flamenco como yo realmente lo veo y lo
siento" |
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Y está de acuerdo en que esa forma
de grabar da otro sabor: “Claro, eso era lo que
yo pretendía, que fuera lo más real y lo
más de corazón posible. Eso es lo peculiar
y lo que más me gusta de este disco, que hay amor.
No te digo que en todos los discos que se graban no haya
amor, porque hacer un disco es como parir. Como dije el
otro día en la presentación, yo he parido
mi tercer hijo. Y es normal, todo el mundo hace un disco
con la mayor ilusión del mundo. Aparte de que está
hecho de corazón, como son cantes que normalmente
hago en mis conciertos y los tengo mascados, ha salido
todo del tirón. Y eso se nota”.
Y ahora vienen los ‘Recuerdos’.
La cantaora reivindica “las letras populares, el
flamenco de toda la vida”. Dice que la gente le
pregunta que quién era El Titi y a ella le da pena
de ese olvido. “Todo en el disco son recuerdos,
todo tiene su porqué. Las cantiñas, por
ejemplo, las llevo cantando toda la vida, pues pertenezco
al clan de los Pinini.
¿Por qué El Titi? Pues porque yo lo escuchaba
de chica cantar por tangos. ‘Manolito Reyes’
se lo escuchaba a mi abuela Salú y la farruca es
de Pastora”. En el plano más jondo, subraya
la soleá, “que es una soleá popular
en la que le voy dando guiños a Fernanda”.
Y la seguiriya es un recuerdo al Chache Lagaña,
“que era un gitano de Lebrija, un hombre muy aficionado
que cantaba por seguiriyas como nadie y era muy peculiar
cantando”.
Esperanza Fernández
(Foto Daniel Muñoz) |
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-Esas letras las grabó Antonio
Mairena, ¿no?
-Claaaaaaro. Pero es que Antonio
Mairena conocía al Chache Lagaña. Yo no
es que la haga como el Chache Lagaña, yo lo que
tengo es un recuerdo leve y lo que hago es cantarla como
en ese momento lo siento porque todo el mundo sabe que
el flamenco es libre. Y cada uno se expresa como lo siente.
Yo no puedo entrar en imitaciones porque eso es absurdo,
yo cojo el flamenco como yo realmente lo veo, lo siento
y me expreso tal como soy. A mí no me puede decir
nadie que en la seguiriya la terminación no es
así o que el fandango de Lucena no... Que lo cogí,
por cierto, de Fosforito. Es que no lo terminas como Fosforito...
¿Y por qué lo voy a terminar como Fosforito?
Si yo le he podido aportar una mijita de algo, porque
yo lo he sentido de esa manera y mal hecho no está,
¿por qué me van a decir que no vale? Digo
yo.
-¿Y crees que hay gente que
todavía está en esos detalles?
-¡Bueno!
-Jajajaja.
-Los hay, tú lo sabes. Pero
bueno, yo no echo ya ni cuenta porque lo que causa es
eso, risa.
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