EVA YERBABUENA: "NO CONSIDERO EL PREMIO MÍO"
Tras ser distinguida con el Premio Nacional
de Danza, la bailaora reflexiona sobre el baile y su carrera
Fermín Lobatón
De siempre, en la trayectoria de Eva Yerbabuena se daba un curioso fenómeno.
Ella era la favorita de todos los compañeros, de gran parte de la crítica
y de todo buen aficionado que se preciara. Pero, de manera sorprendente, no pasaba
por una figura especialmente popular. Su trayectoria artística parecía
correr de manera tan seria como callada, de la misma y exacta forma que ella discurre
por la vida. Una mención de tales características pudiera entonces
producir una convulsión en su sobriedad, pero no. A unas semanas ya de
la concesión del premio, la bailaora mantiene la impasibilidad del día
en que se lo comunicaron. Para ella fue ante todo una sorpresa y todavía
lo sigue siendo. Visitarla en el pueblo sevillano donde reside supone reencontrarse
con la misma chica de siempre, la que se preocupa por el arte y reflexiona en
voz alta sobre su trabajo sin tener en cuenta las cuitas y deberes del éxito.
Fiel a su trayectoria y a su modo de actuar, insiste en lo de sorpresa.

Eva Yerbabuena
¿Por qué? ¿Es que no te sentías bien tratada
por la crítica o las instituciones?
De la crítica es de lo que menos me puedo quejar. Y de las instituciones...
pues están ahí, y tampoco van a venir a tu casa a ver qué
pasa. También entiendo que soy una persona súper tímida y
no me gusta molestar a nadie. Paso las fatigas más grandes cuando tengo
que ir a pedir, pero con el tiempo vas viendo que el que no llora no mama, y mira
que nos lo han dicho veces. La sorpresa viene porque sencillamente nunca había
pensado que yo pudiera estar ahí, ni por asomo. Por ejemplo, cuando hemos
tenido que rellenar lo de los premios Max; lo rellenábamos pero tampoco
era muy partidaria. Quizás porque estoy demasiado en lo mío, no
me preocupo de otras cosas y, de alguna manera, pienso que tampoco esa es la función
del artista. De todas formas, de todo lo que supone el premio me quedo con la
cantidad de gente que se alegró y me llamó. Yo me quedé como
cuando te da una congestión y no te puedes mover, pero lo demás,
lo de los compañeros, fue de lo más emotivo.
La denominación del premio es Nacional de Danza. ¿Crees que
ello ennoblece al baile flamenco?
Si hay algo del premio que me hace sentir orgullosa es por el flamenco. Porque
ya es una satisfacción grande saber que hay quien sigue tu trayectoria
y la reconoce. Pero, también, y por supuesto es por el flamenco, que este
año además se ha llevado el premio de la música con Carmen
Linares. Es que hay un momento en el que ya no lo miras como algo tuyo. Yo no
considero el premio mío, porque no lo es. Siempre he querido ser honesta
conmigo mismo y ahí no quiero cambiar. El que yo haga lo que estoy haciendo
no es porque haya nacido con ese don. Uno va aprendiendo de otras personas, desde
figuras consagradas a gente que no es conocida, y yo siempre he tenido la suerte
de estar rodeada de gente que me ha enseñado - tanto en el plano artístico
como en el personal- el flamenco que yo ahora expreso en el escenario. Además
de eso pienso que hay un maestro que es el más grande que puedas tener
y es el tiempo, porque cuando empiezas con doce años no puedes pensar ni
sentir como cuando tienes treinta y uno como tengo ahora.
Supongo que serás consciente de que a partir del Premio pueden cambiar
algunas cosas, porque hasta ahora tu posición era muy cómoda digamos
que para tus características personales. Te arropaban mucho los compañeros,
pero no tenías muchas obligaciones públicas. Ahora que esto puede
cambiar, ¿cómo crees que te puede afectar?
A mí lo de la "popularidad" me da miedo, primero porque soy
tímida y valoro mucho mi intimidad, pero también tengo que pensar
que si no me doy a conocer -en el plano artístico, quede claro -, poco
podría hacer por el flamenco. La gente tiene pues que conocer mi trabajo.
Entiendo entonces que hoy día es imprescindible estar en los medios de
comunicación, pero ojo, en qué medios, y de qué hablamos
en esos medios. Ahí está el "quid" de la cuestión.

Eva Yerbabuena (Foto: Anahí Carmody)
Te han llamado "bailaora de moda" en un importante medio y parece
ser que no te ha gustado...
La moda... ¿qué moda?. No me gustaría ser la bailaora
de moda si nos referimos a la moda de un año. Entonces, el que viene otra,
¿no?. Creo que una se desvive por esto para otras cosas. Poder vivir y
trabajar de lo que te gusta ya es la mayor lotería que te puede tocar.
Pero hay que ser consciente de que no vas a estar ahí toda la vida. Se
trataría de que los demás saquen provecho de lo que una haya podido
disfrutar en el escenario. Por supuesto que todo pasará, y además
no todo consiste en subirse a un escenario.
Antes de la concesión del premio habías acumulado algunas
novedades que nos parecen interesantes y queríamos que nos comentases.
Por ejemplo, está el convenio con el Teatro Lope de Vega de Sevilla. Tú
siempre has considerado a tu compañía como algo familiar. De hecho,
lo primero que hiciste con el premio fue dedicárselo a Edu Lozano, convaleciente
tras su accidente. ¿Podríamos decir que con ese convenio la familia
encuentra casa?
Espero que sí. Con el convenio tenemos la posibilidad de contar con
el teatro para cualquier estreno. Lo que pasa es que todavía quedan cosas
por cerrar y proyectos muy bonitos que hay que mirar a ver de qué forma
se van a desarrollar. No es fácil todo lo que se quiere hacer y, además,
hay que darle tiempo al tiempo.
Parece ser que, dentro del territorio andaluz, esta experiencia de compañía
estable es pionera, que no hay ningún antecedente.
No, no hay ningún antecedente y tengo muchísima ilusión
porque no es nada fácil ser una compañía libre. Son muchas
personas las que hay a tu cargo. Y eso que siempre he tenido la suerte de que
la gente que ha entrado conmigo ha sido gente con muchas inquietudes y muchas
ganas de estar. Nunca he sido yo sola la que ha tirado del carro. Y ahora lo que
más falta hace es tener un sitio estable donde podamos tener las horas
que necesite. Y además en el Lope de Vega que para mí es un teatro
muy especial, tiene algo muy fuerte. Y no sólo porque haya estrenado allí
mis primeras obras. Es que soy una persona que necesita sentir el público
cerca, tener buenas vibraciones... Allí las siento. El Lope de Vega es
una bombonera.
(La alusión a que es un teatro pequeño, casi ajustado a sus
medidas la hace reír de buena gana)
Y del cambio de manager, ¿qué valoración haces? (Desde
hace unos meses Eva trabaja con Lucho Ferruzzo)
El manager no es solamente la persona que te busca el trabajo, tiene que conocerte,
saber que es lo que te gusta. Cada uno tiene su función y hay que sentarse
y dejar claro que es lo que quieres. A mí no me interesa la prensa rosa,
y siempre que se entre en algún sitio hay que dejar claro que se va a hablar
exclusivamente de mi trabajo. En muchas ocasiones eres tú la que tiene
que tomar las decisiones. Tampoco se puede culpar siempre al manager. Lucho tendrá
la fama que tenga, pero hay pocas personas que apuesten como él lo hace.
Acabas de regresar de Wuppertal, el teatro de Pina Baush. Allí. ¿qué
has ido a representar "5 Mujeres 5" o todavía continúas
con "Eva"?
A mí me cuesta tanto trabajo "matar" un espectáculo.
"Eva" seguirá vivo mientras la gente lo siga pidiendo.
¿Cuántas representaciones lleva?
¡Uf! Pues debe andar por las trescientas. Es un espectáculo que
no ha parado. Ahora vamos a Francia con él y luego a Estados Unidos y Brasil.
Hasta Junio que vamos una semana a Londres. En medio hacemos una gira por España
en febrero y marzo, pero ya con "5 Mujeres", que debe andar también
por las trescientas.
¿Se puede ya saber algo del nuevo espectáculo? ¿Tiene
fecha de estreno?
Si dios quiere, se estrenará en la Bienal, en el Lope de Vega, por supuesto.
¿Nada más? Nos gustaría saber si va a ser un espectáculo
con línea argumental o no, quién lo dirigiría, o si hay algún
invitado...
No creo que se deba adelantar nada. Sí que vuelvo a trabajar con Hanzel
Cerezo y va a haber un actor invitado. No es ningún secreto que me interesa
mucho el teatro. ¡Ah! Y sí tiene una línea argumental pero
no quiero que se desvele todavía.
Por cierto. Tú siempre has manifestado tu predilección por
el baile puro. ¿Se inserta bien ese baile en las obras de este tipo?
Por supuesto. Para mí el baile es el instrumento básico que tengo
para expresar los sentimientos. El flamenco es el mejor vehículo para poder
contar lo que quieras. Es tan rico y visceral, y técnico a la vez, que
te crea ansiedad. No le veo límites.
Y cuándo inicias un baile, ¿está todo previsto o queda
lugar para la improvisación?
Para mí hay algo muy curioso y a la vez fundamental en el flamenco que
es la posibilidad de jugar con la improvisación. Es la expresión
del momento, depende de tu estado anímico pero no depende sólo de
ti misma. Hay siete personas que están detrás y que van a hacer
que exista un balance entre tú y ellos. Hay un juego infinito. Ellos son
los que empiezan a mandarte, tú mandas al público y el público
te vuelve a mandar...
Siempre has manifestado una especial preocupación por la preparación
física para el baile. Incluso eres pionera en irte y concentrarte, como
los atletas, en un centro de alto rendimiento allá arriba en la montaña.
¿Crees que esa preparación te capacita para poderte expresar mejor?
Totalmente.
¿ Percibes acaso que te faltan a veces fuerzas para poder expresar
todo lo que llevas dentro?
Es curioso porque a veces sientes que te está pasando eso y es como
si el corazón bombeara de una sola vez. Sientes que te ha faltado tiempo,
y piensas ¡dios! ¿por qué no he aguantado? Algo me falta aquí
y nunca sabes lo que es, es algo que sólo puedes ir descubriendo encerrándote
sola. Necesitas conocerte, volver a ti siempre. Conocer tu cuerpo y saber que
es lo que rinde, por qué esto no se mueve en el momento en que yo quiero
que se mueva...
Técnica y coreografía, ¿cómo conviven?
No puedes hacer dos apartados. Esa técnica es imprescindible, pero tiene
que servir después, tienes que usarla en una coreografía, si no,
no vale. Tú haces una coreografía, creas unos movimientos cuando
llega el momento de hacerlos necesitas de esa técnica. Es algo que tienes
que aprender muy poco a poco. Necesitas estar sola y mirarte como si miraras a
otra persona.
Por último, si siempre te defines como una persona tímida,
¿puede ser que el baile sea como una vía alternativa o terapéutica
de expresión?
Totalmente terapéutica. Yo siempre lo digo, es una terapia para mí.
El baile es mi disfraz.
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