ENTREVISTA A ENRIQUE EL EXTREMEÑO,
CANTAOR:
"¿Que cómo me aprendo tantos espectáculos?
Ensayando mucho, hijo"
Alberto García Reyes. Sevilla, octubre de 2002
Curiosamente, se llama Juan Antonio Santiago
Salazar, por lo que lo único cierto que hay en su nombre artístico
es el gentilicio, pues Enrique
el Extremeño nació en Zafra. Aún así, su crianza
se produjo en Huelva y ahora vive en Utrera. ¿Cómo no iba a ser
cantaor? Desde allí viene con su coche al lugar de la cita, el sevillano
puente de la Barqueta. Su cara de contrariedad esconde detrás un enfado
mayúsculo: "Me han abierto el coche esta noche y me lo han destrozado
entero, vamos, que no tiene arreglo. Habrá que ser...". Sin embargo,
el gitano de Badajoz, que siempre viste camisas de sastre, corbatas de temporada
y trajes de muy diversa calaña, se relaja en cuanto se le habla de su sexto
hijo musical: "Aquí te traigo la maqueta del disquito, niño.
Vamos a escucharla y verás cómo te gusta". Y con un cante por
bulerías cuya letra dice "yo soy un pirata" de fondo, arranca
la conversación.

Enrique el Extremeño
(Foto: Paco Sánchez)
Enrique, es usted el cantaor de atrás
de moda. ¿Cómo puede meter en su cabeza los detalles de tropecientos
espectáculos diferentes a la vez?
Ensayando mucho, hijo. Yo he tenido días
durante esta Bienal de empezar a cantar a las diez de la mañana y terminar
a las diez de la noche yendo de un sitio para otro. Ten en cuenta que he actuado
en cinco espectáculos y en el de la Yerbabuena no pude porque coincidió
que, durante los ensayos, estaba en Japón y además también
tuve que cantarle a El Mistela ese mismo día, si no lo hago también.
¿Le podemos llamar ahora en lugar
de Enrique el Extremeño, Enrique el Monipodio?
(Risas) Con ese papel Javier Latorre
ha acertado conmigo de pleno. Cuando pensó en hacer 'Rinconete y Cortadillo'
me dijo que tenía una cosa pensada para mí que era perfecta. Y es
verdad, porque a mí me gusta mucho actuar y si, además de vestirme
de Monipodio y moverme por el escenario como si fuera el jefe, me da la oportunidad
de cantar los cantes que me puso...
Se salió usted por tonás
en ese montaje.
Estaba muy a gusto porque Javier dice que
apenas tenía que actuar. Claro, es que yo suelo mandar en todas las fiestas,
¿sabes? Así que eso era pan comido para mí. Por eso pude
estar muy concentrado en los cantes. Esa toná es de Mairena, aunque yo
le hice unos arreglos, pero es un cante precioso.
Justo después de acabar la Bienal
ha preparado otro espectáculo para girarlo por Estados Unidos cuyo título
lo dice todo: 'Por derecho'. Y vaya protagonistas: Juana Amaya y Farruquito.
Eso es una maravilla. Esos dos bailan flamenco
puro porque no saben hacer otra cosa, y ahí da gusto cantar. En enero nos
vamos a Estados Unidos para hacer una gira por todo el país. No me preguntes
las ciudades porque están en inglés, pero sé que vamos a
Washington, a Nueva York, a Boston, a Los Ángeles y a Alburquerque. ¡Ah!,
también es posible que luego llevemos este mismo número a Japón.
Escuchándolo, saca uno la conclusión
de que no hay país en el mundo en el que no haya cantado Enrique el Extremeño.
Pues probablemente no lo haya, yo qué
sé. Hombre, habrá algún sitio perdido donde no haya estado,
pero en los sitios importantes, en todos.
Hay quien tiene un piso en la playa, ¿usted
lo tiene en Japón?
Esa es mi segunda casa. Voy a allí
lo menos dos veces al año porque tengo un representante en ese país,
que es el señor Teruo Kabaya, que confía mucho en mí.
| |
|
|
"Japón es mi segunda casa"
|
|
|
Después de toda esta conversación
puede parecer que es un cantaor del atrás y punto, pero a la chita callando
acaba de grabar su sexto disco, que se publicará en navidades.
Estoy muy contento con lo que he hecho porque
le he hecho caso a mis hijos. Yo antes siempre grababa cuatro o cinco cantes de
ritmo y otros cuatro o cinco libres, pero ahora he preferido medirme menos. Hay
hasta una salsa y también tengo un par de bulerías y de tangos,
una minera, una toná... Yo creo que es muy fresquito, porque cuando pongo
la maquetita ésta que te he traído se me va volando, no se me hace
pesada. Ahí me ha ayudado mucho el productor, Pedro Sierra, que creo que
es uno de los mejores que existen en el flamenco.
Y hasta que salga el disco, ¿qué?
Uy, tengo mucho trabajo. Ahora voy con Manuela
Carrasco por toda Andalucía dentro del ciclo 'Flamenco viene del Sur',
luego tengo cosas con la Yerbabuena... No paro, vamos.

Enrique el Extremeño en el papel de Monipodio
(Foto Daniel Muñoz)
Y entre tanto y tanto, una fiestecilla,
¿no?
| |
|
|
"El ambiente de las peñas no se puede perder, pues de
los aficionados también aprendemos los profesionales"
|
|
|
Eso es lo que más me gusta del mundo.
El otro día estuve en la peña de Los Palacios y conseguí
sacar a cantar a Juanito el Distinguido, un aficionado de allí que es un
fenómeno.
Es uno de los que mejor cantan los fandangos
de El Sevillano.
Allí los cantó. Y mi cuerpo
se los llevó. Ese ambiente es el que no se puede perder, porque de esos
aficionados también aprendemos los profesionales. A mí Juanito me
gusta mucho.
Bueno, Enrique, vamos a parar que podemos
estar hablando aquí hasta mañana y tantas cosas no caben en el papel.
¿Lo dejamos aquí?
Vale, pero ¿tú tienes ahí
el teléfono de Segundo Falcón o el de Bobote? Es que me he quedado
sin batería y por lo visto iban a dar una conferencia o qué sé
yo esta noche. Vamos a ver por dónde andan, ¿no?
revista@flamenco-world.com